BIOGRAFÍA COMPACTA DEL
SABIO FRANCISCO JOSE CALDAS
Sábado 15de septiembre, 2012
mariopbe@gmail.com

Amigos:

Diego Caldas Varona ha tenido la deferencia de enviarnos una
biografía compacta del Sabio payanés Francisco José de Caldas
escrita por el historiador Iván Felipe Suárez Lozano, de la
Universidad Nacional de Colombia.

Cordialmente,

***

 FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS Y THENORIO (1768-1816)
Por: Iván Felipe Suárez Lozano
Historiador. Universidad Nacional de Colombia.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, el Nuevo Reino de Granada fue escenario de un proceso de transformación cultural. Con el propósito de modernizar el imperio, estudiar a fondo sus riquezas naturales y reactivar su economía, los soberanos Borbones habían reformado la enseñanza universitaria, incluyendo estudios en las disciplinas científicas modernas y sus posibles aplicaciones en beneficio de la Corona. De igual manera, la publicación de los primeros periódicos, la fundación de la Real Expedición Botánica, así como los proyectos educativos adelantados por Francisco Antonio Moreno y Escandón y el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora, ayudaron a crear durante este período un ambiente propicio para la circulación de las nuevas ideas, el debate y el espíritu crítico, especialmente entre los intelectuales más jóvenes del virreinato, quienes pronto se sintieron identificados con esta formación ilustrada que España les ofrecía.

Entre los neogranadinos que mejor representan esta fase de acercamiento a las ciencias naturales está sin duda Francisco José de Caldas y Thenorio, nacido en una aristocrática familia de Popayán el 4 de octubre de 1768, día de su santo patrón. Recibió las primeras nociones científicas de José Félix de Restrepo, notable ilustrado antioqueño, en el Colegio Seminario San Francisco de Asís, uno de los epicentros de difusión de la nueva metodología educativa. Debido a la nobleza de su linaje, Caldas obtuvo la beca para cursar en Santafé los estudios de Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, donde permaneció entre 1789 y 1791 obteniendo el grado de Bachiller en Derecho. Sin embargo, su formación científica no se remonta a ese período. Caldas fue un científico que se hizo a sí mismo, valiéndose para ello de los libros e instrumentos de medición que sus amigos y patrocinadores le facilitaron a lo largo de su vida. Gracias a esta apuesta personal, así como a su condición de observador racional e inquieto de la naturaleza, habilidad que desarrolló mientras recorría los paisajes neogranadinos y ecuatoriales, alcanzaría notables logros en diversos campos del conocimiento.

Nuevamente en Popayán, ejerce algunas prácticas profesionales y ocupa el cargo de Padre General de Menores en 1793. El Gobernador Diego Antonio Nieto y el rector del Colegio Seminario, Juan Mariano Grijalba, le proponen dictar la cátedra de Derecho Civil en el claustro donde obtuvo su primera formación. Caldas acepta el cargo, pero comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza que lo obligan a retirarse, lo cual le impide obtener el título de Doctor en Derecho. Los médicos que valoran su estado de salud le aconsejan abstenerse de hacer lecturas prolongadas y complejas. Decide entonces dedicarse al comercio itinerante de ropa con el propósito de ayudar a su familia. Era el año de 1795. Comienza a recorrer los actuales departamentos del Cauca, Huila, Tolima y Cundinamarca, los fríos parajes de la cordillera y el árido valle del río Magdalena. Estando en las cercanías de Timaná y debido al mal estado de los caminos, una de las mulas donde lleva su mercancía se cae a un barranco. Este suceso le ayuda a comprender la dimensión de los problemas que debía solucionar el gobierno colonial y lo poco que se conocía el territorio neogranadino por aquel entonces. Recorriendo los hermosos paisajes de nuestro territorio, se muestra interesado en observar la naturaleza y su diversidad, encontrando finalmente en los estudios científicos una fuerte motivación que lo acompañará durante toda su vida.

En 1796 Caldas decide viajar a Santafé con fines de mercader. Sin embargo, aprovecha su estadía en la capital para revisar algunos libros especializados en astronomía, botánica y matemáticas, al tiempo que adquiere sus primeros instrumentos de medición: una brújula, un barómetro de mar, dos termómetros y un Octante de Hadley. El 15 de agosto midió la altitud del Cerro de Guadalupe con su barómetro, obteniendo un resultado de 1683 toesas. A comienzos de octubre parte de Santafé con destino a Timaná, continuando su empresa comercial y realizando a su paso un importante número de mediciones geodésicas y barométricas, que le permitirán elaborar sus primeros trabajos cartográficos en el valle del Alto Magdalena. A medida que avanza en sus conocimientos, comprende también que debe mejorar sus procedimientos para obtener los resultados deseados, especialmente en el campo de la astronomía. Por este motivo, Caldas diseñó con la ayuda de los plateros y ebanistas de Popayán un gnomon de madera de biomate y un Cuarto de Círculo, basándose en el libro titulado Observaciones astronómicas y físicas, del marino español Jorge Juan y Santacilia, miembro de la Expedición Geodésica Francesa que entre 1735 y 1744 calculó un grado de meridiano en la zona del Ecuador. Los científicos de esta Expedición, que buscaban determinar la forma de la Tierra en esta zona, ejercerían una influencia notable en los trabajos científicos de Caldas. Tal es el caso de Charles-Marie de la Condamine, Pierre Bouguer y Pedro Vicente Maldonado, a quienes se refirió en varias ocasiones como los “héroes de la astronomía”.

Por inconvenientes de salud debidos a una especie de debilidad muscular -la perlesía-, se ve disminuida su actividad comercial y pasa más tiempo en Popayán. Allí adelanta estudios pormenorizados sobre cartografía, como lo demuestra su interés por conocer los detalles de la Expedición que demarcó los límites entre las coronas española y portuguesa durante la década de 1750, ya que sus resultados arrojaron nuevas luces sobre el lugar donde nace el río Orinoco, obligando de este modo a corregir los mapas de la región. En segundo lugar, solicita a su amigo Santiago Pérez de Arroyo y Valencia, que le ayude a conseguir el Mapa de la América Meridional, elaborado en España por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla en el año de 1771 y hace las averiguaciones pertinentes sobre el proyecto financiado por la familia Caicedo y Cuero para abrir un nuevo camino entre Cali y Buenaventura. El interés de Caldas por estudiar la cartografía disponible es evidente, buscando con ello lograr un conocimiento del territorio neogranadino que era muy difícil de lograr en aquella época debido a las restricciones que el gobierno español ejercía sobre la divulgación de los mapas, en su afán por evitar el contrabando y las incursiones de los corsarios.

En mayo de 1797 efectúa una medida de latitud para Popayán, usando como referencia de apoyo los trabajos de Pierre Bouguer y ya tiene preparado el borrador de un mapa de la provincia, diseñado mediante el trazado de una meridiana, junto con otros cálculos astronómicos y topográficos. Este bosquejo estaba destinado a servir de base para levantar un mapa más grande y preciso, que cubriera la zona entre Popayán y Fortalecillas. En ese año, el Cabildo de Timaná le pidió elaborar un mapa de la región, con el propósito de dirimir un pleito jurisdiccional con el Cabildo de La Plata. Esta es la primera aplicación que hace Caldas de sus conocimientos científicos en un caso concreto de la vida política del reino, entregando los resultados en febrero del año siguiente. La noche del 3 de diciembre observa un eclipse total de luna y las mediciones obtenidas le permitirán establecer un punto fijo de longitud para perfeccionar el mapa de Timaná. Durante la observación de este fenómeno contó con la ayuda de Pedro José María Borda, párroco de Gigante y aficionado a las ciencias. Estos resultados hicieron parte del manuscrito que mostró a Alexander von Humboldt en 1802. También elaboró el mapa del río Magdalena desde Neiva hasta su nacimiento y visitó las estatuas indígenas en San Agustín, así como las minas de plata cercanas a Timaná, origen de la disputa de este cabildo con el de La Plata.

En noviembre de 1798, Caldas recibe en Popayán el Almanaque Naútico publicado por el Observatorio Real de Cádiz que le ha enviado Diego Martín Tanco desde Santafé. Gracias al Almanaque, conoce con exactitud los días en los que serán visibles las inmersiones y emersiones de los satélites de Júpiter. El cultivo de la astronomía lo motiva de tal manera que construye un pequeño observatorio en el patio de su casa, que se conserva actualmente con las piedras originales y a falta de un telescopio decide elaborar uno él mismo, aplicando los principios de la óptica. En la noche del 22 y parte de la madrugada del día 23 de diciembre, Caldas logró observar los satélites, calculando gracias a los datos reunidos la longitud de Popayán en 70°8’56’’ al oeste del meridiano de Cádiz. Humboldt también conocería este trabajo y lo elogió hasta el punto de pedir su autorización para incluirlos en su Diario, donde actualmente se pueden consultar. Durante este período, Caldas se refiere por primera vez a uno de los grandes proyectos que persiguió a lo largo de su vida: la elaboración de un Atlas General para la Nueva Granada, haciendo uso de los criterios científicos modernos.

Debido a la guerra entre España e Inglaterra, el Almanaque Náutico para 1799 no se puede conseguir, pero esto no impide a Caldas continuar perfeccionando sus habilidades como astrónomo y geógrafo, ya que descubre en el Tratado de Astronomía del francés Joseph Jérome LeFrançois de Lalande una tabla que le permite conocer las fechas y horas de los fenómenos celestes sin depender de la información de Cádiz. La obra de Lalande fue de gran importancia para sus estudios, adquiriéndola poco después. A mediados de 1799 comienza a estudiar con detenimiento algunos libros especializados de botánica que su amigo Manuel María Arboleda le ha ayudado a conseguir. Entre otros, ya cuenta con la Parte Práctica de Karl Linneo y está en proceso de adquirir la Flora Española de José Quer y Martínez. No obstante los buenos resultados obtenidos en los dos últimos años, comprende que el ejercicio de la astronomía requiere sofisticados instrumentos que él no consigue aún en Popayán o Santafé. Por lo tanto, decide dedicar más tiempo al estudio de la botánica. También ha comenzado a percatarse de la relación que existe entre la temperatura de ebullición del agua con relación a una determinada altitud sobre el nivel del mar, fenómeno que más adelante lo llevó a descubrir el principio de la Hipsometría.

En enero de 1800 sube al volcán de los Coconucos -el Puracé-en compañía de su amigo Antonio Arboleda, donde realizan trabajos en química y meteorología. En el transcurso de los meses siguientes, Caldas perfecciona sus conocimientos botánicos gracias al sistema taxonómico de Linneo. Su entusiasmo por las ciencias naturales ha contagiado a algunos de sus amigos en Popayán, tal es el caso de Antonio Arboleda, Juan José Hurtado y Jerónimo Torres Tenorio -Chomo-, hermano de Camilo Torres. Ellos aprenden de Caldas, al tiempo que le ayudan en sus proyectos científicos con mucho entusiasmo. Gracias a sus estudios logra identificar plenamente la especie de la calahuala, una planta medicinal que muchas veces se confunde con otras similares, causando graves daños a la salud y también dedica algo de tiempo a su afición por los libros de arquitectura.

El año de 1801 es muy importante en la vida de Caldas. Su primer artículo científico, donde describe la medición barométrica efectuada en el Cerro de Guadalupe es publicado en el Correo Curioso de Santafé, lo cual le abre las puertas de la comunidad ilustrada de la Nueva Granada y lo animó a ordenar sus trabajos en forma de una Relación de Viaje. Comienza su correspondencia con el director de la Expedición Botánica, el sabio gaditano José Celestino Mutis, quien se muestra interesado en su trabajo y le obsequia la Filosofía Botánica y el Sistema Naturae de Linneo. Inicia en agosto un viaje hacia la Provincia de Quito para defender los intereses familiares en un pleito ante la Audiencia, lo que se transformaría en una fructífera expedición científica que se extendería por cuatro años. Durante el trayecto hacia Quito logra demostrar la validez de su descubrimiento sobre la Hipsometría, poniéndolo a prueba en diferentes altitudes. A pesar de que este fenómeno ya había sido estudiado por el físico alemán Daniel Gabriel Fahrenheit varias décadas antes, la investigación de Caldas tiene el mérito de haberse desarrollado de manera independiente, desconociendo totalmente el hallazgo del alemán, puesto que no existía en la Nueva Granada un órgano de divulgación científica que lo diera a conocer. Además, el principio formulado por Caldas estaba concebido para explicar el fenómeno en las regiones andinas, que tienen unas características físicas muy diferentes a las europeas donde fue estudiado por primera vez.

En el primer semestre de 1802, Caldas convive junto a Alexander Von Humboldt y Aymé Bonpland, quienes afianzan y complementan su formación científica, lo que sería un factor decisivo en sus investigaciones posteriores. Ingresa a la Expedición Botánica y sube a los volcanes cercanos realizando todo tipo de observaciones. A mediados de 1803 el presidente de la Audiencia de Quito, Luis Francisco Héctor, Barón de Carondelet, lo contrató para diseñar el mapa de la zona comprendida entre la ciudad de Ibarra y la costa pacífica, donde se pensaba habilitar el camino de Malbucho, una vía para estimular el desarrollo económico de la región. La travesía por los bosques tropicales de Malbucho deterioró su salud, pero Caldas logró efectuar estudios sistemáticos de las especies de quina en la parte meridional de la provincia, labor a la que se dedicaría hasta finales de 1804. Durante esos meses conoció a los miembros de la Expedición Botánica del Perú, ampliando sus conocimientos y gracias a un instrumental astronómico de primera calidad -un Cuarto de Círculo de Bird que le compró a Humboldt, así como un telescopio y un cronómetro que le envió Mutis desde Santafé-logró efectuar las mediciones necesarias para establecer las coordenadas de Quito, que eran indispensables para diseñar el mapa general de la Nueva Granada en el futuro. Debido a la precaria salud de Mutis, retorna a Santafé en diciembre de 1805 con un herbario considerable y una cuantiosa información geodésica.

A partir de ese momento, Caldas se hace cargo del Observatorio Astronómico y se dedica a ordenar los materiales reunidos durante su viaje, los cuales le permitirían elaborar sus perfiles de los Andes, una de sus obras más admiradas que reúnen estudios topográficos, botánicos y geodésicos. En 1806, el Consulado de Comercio de Cartagena le confía la tarea de adelantar una empresa para el reconocimiento de posibles rutas de comunicación, destinada a estimular la economía y mejorar la administración del territorio. José Ignacio de Pombo, decidido patrocinador de Caldas, así como notable defensor del liberalismo económico y de las reformas ilustradas en el reino desde el Consulado, fue su inspirador. A pesar de ser finalmente cancelada por el virrey Antonio Amar y Borbón, la participación de Caldas en proyectos apoyados por altas instancias gubernamentales ya era una realidad, estando en condiciones de hacer importantes contribuciones al gobierno colonial con ayuda de la geografía.

A finales de 1807, concibe y dirige la publicación de una obra pionera en su género: El Semanario del Nuevo Reyno de Granada, haciendo realidad la creación de un espacio oficial para la divulgación científica y el estudio geográfico. El Semanario contaría con la colaboración de importantes intelectuales neogranadinos y estaría en circulación entre 1808 y 1810. En sus páginas se publicó uno de sus ensayos más famosos, titulado Estado de la Geografía del Virreinato de Santafé de Bogotá con relación a la economía y al comercio, un documento que promueve los estudios geográficos y su aplicación en la política y la economía. Importantes geógrafos colombianos del siglo XIX, como el general Joaquín Acosta, reconocerían la importancia de este ensayo e incluso imprimiría en París, en el año de 1849, la primera recopilación del Semanario. Tras un período de incertidumbre luego de la muerte de Mutis, el Virrey Amar confirma a Caldas como director del Observatorio a comienzos de 1809 y le asigna la cátedra de matemáticas en el Colegio del Rosario. Durante este período, Caldas solicita el apoyo del gobierno colonial para elaborar el mapa general del reino y publicar sus trabajos botánicos.

Debido a la crisis de la monarquía española, iniciada en 1808 con la invasión del ejército napoleónico y el cautiverio del rey Fernando VII, la Nueva Granada comienza una transformación política sin precedentes hacia un régimen republicano, en el que se involucran Caldas y muchos de los ilustrados criollos. En 1810 contrae matrimonio con María Manuela Barona y participa en los sucesos del 20 de julio, permitiendo el uso del Observatorio Astronómico como lugar de reunión para los conspiradores. Junto con Joaquín Camacho, redacta el Diario Político de Santafé, publicación que apoyaba la causa de la Independencia. En abril de 1811 se crea el Estado de Cundinamarca y Caldas se incorpora a su cuerpo de ingenieros militares. Con el apoyo de dicho gobierno, inicia la elaboración del mapa general al lado de los artistas de la Expedición Botánica y realiza mediciones geodésicas entre Santafé y Tunja. Profundas diferencias con el gobierno de Antonio Nariño, lo llevan a ingresar en las fuerzas del Congreso de las Provincias Unidas. En mayo de 1812 suscribe el Acta de Sogamoso y hace parte de la ofensiva federalista contra Santafé, aplicando los principios de la fortificación y la artillería en los encuentros con las tropas cundinamarquesas. Los comandantes al mando de esta Comisión Militar enviada por el Congreso contra el presidente Nariño deciden tomar la capital por la fuerza el 9 de enero de 1813, a pesar de la oposición expresa de Caldas y otros oficiales. Las tropas federalistas son derrotadas por Nariño y Caldas logra escapar.

En el mes de junio llega a la Provincia de Antioquia, donde su presidente Juan del Corral le encomienda el diseño y construcción de un sistema de fortificaciones para defender la frontera sur de la provincia, en los puntos de Bufú, La Cana, Arquía y Velásquez, a lo largo del río Cauca. Antioquia se encontraba en el proceso de afianzar su identidad y su existencia política. Las leyes promulgadas, los bandos y comunicaciones de los dirigentes, así como la representación oficial del territorio estaban llamadas a desempeñar un papel unificador de la sociedad. En vista del peligro que representaba para la patria el avance del ejército al mando de Juan Sámano desde Popayán, el gobierno antioqueño trataba de presentar una resistencia formal, organizada e inteligente, evidenciada en los criterios de precisión que transmiten los planos militares de Caldas. Además de exhibir características de índole científica propias de la cartografía moderna, como el diseño a escala para lograr una descripción racional del espacio, la determinación de la declinación magnética que sugiere el uso de procedimientos e instrumentos adecuados, convenciones detalladas y la inclusión de perfiles para un manejo correcto de las dimensiones reales de las fortificaciones, estos planos militares representan una realidad social que se encuentra en curso y que busca ser diferente a la vivida durante la Colonia. La cartografía de Caldas recrea el proyecto de sociedad que los ilustrados antioqueños estaban buscando y permiten entender mejor la existencia de un territorio apropiado y defendido por una causa política nueva, liderada por hombres libres que abrazan la causa de la independencia y desean tomar las riendas de su gobierno y su destino.

Debido a la habilidad y diligencia desplegada en este proyecto, Caldas es nombrado Ingeniero General y Coronel del ejército antioqueño. En una publicación reciente del historiador Mauricio Nieto Olarte, se pueden apreciar los planos diseñados por Caldas para las fortificaciones. En 1814 inaugura y dirige la Academia de Ingenieros Militares, institución al servicio de la causa independentista antioqueña, considerada como la precursora de la actual Escuela de Ingenieros del Ejército. En esta institución los cadetes eran formados en seis campos del conocimiento que se complementaban entre sí: arquitectura militar o fortificación, artillería, arquitectura hidráulica, táctica militar, arquitectura civil y geografía militar, que era el diseño de mapas y planos al servicio del ejército. La prensa se encargó de difundir los logros de la Academia dirigida por Caldas y la importancia que ésta tenía para la adecuada formación del ejército patriota y el triunfo de la revolución política. A pesar de que la Reconquista española no permitió seguir adelante con este proyecto, algunos cadetes alcanzaron a graduarse y pusieron sus conocimientos al servicio de la independencia, entre quienes figuraba José María Córdova.

Puesto a cargo de la Maestranza de Artillería en Ríonegro, elabora con éxito un molino de pólvora y un taladro para fabricar fusiles, exhibiendo de nuevo su faceta de inventor, ya que los diseños son de su autoría, sin contar con los libros especializados o los maestros para dirigir las obras. Adicionalmente, dirigió la construcción de las máquinas necesarias para la acuñación de monedas, que serían destinadas a la Casa de Moneda que el mismo presidente Corral ordenó abrir en Medellín. De igual manera, Caldas es designado por Corral para dirigir la apertura de un camino hacia el Chocó, en una serie de proyectos similares que había comenzado durante este período para facilitar las actividades comerciales de la provincia. A comienzos de 1815 se unifica el gobierno revolucionario de la Nueva Granada y Caldas es llamado de vuelta a Santafé con la misión de organizar una Academia para la formación el ejército patriota. A finales de ese mismo año retoma por última vez la elaboración del mapa general y diseña planes de defensa para la zona de Techo y la angostura del Nare. El ejército de la Reconquista liderado por Pablo Morillo interrumpiría de manera violenta sus proyectos en 1816. Caldas es apresado cerca de Popayán, donde permanece por el lapso de tres meses. Finalmente, es enviado a Santafé y el Consejo de Guerra Permanente creado por Morillo para juzgar a los líderes de la revolución lo condena por alta traición al rey, debido a sus labores como ingeniero militar y redactor político. Es sentenciado a muerte y fusilado en la Plazuela de San Francisco -actual Parque Santander en octubre de 1816.

Caldas fue un representante de su tiempo, un miembro de la comunidad ilustrada criolla, que intentó lograr para los intelectuales del reino una posición de privilegio en la sociedad y un reconocimiento frente a la comunidad letrada de Europa, valiéndose para ello de la práctica científica, que fue la motivación más grande a lo largo de su vida. A pesar de que no fue un diputado ni un dirigente con pleno ejercicio del poder, ni tampoco estuvo al mando de los ejércitos republicanos, su aporte a la revolución fue notorio. Sus ideas sobre la utilidad de la geografía y la cartografía para el desarrollo del gobierno y la economía, ayudaron a promover y defender el proyecto independentista, con lo cual su fusilamiento a manos del Ejército Expedicionario, lo convirtió en mártir y modelo para la historiografía tradicional. Es visto como el primer ingeniero militar de Colombia, el Ejército Nacional lo honra como el Patrón del Arma de los Ingenieros Militares y su proyecto de elaborar un Atlas General no murió con él, sino que fue concluido durante el siglo XIX por iniciativa del gobierno colombiano.

Bogotá, D.,C., 9 de septiembre de 2012

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