FOTO DE 30 GALLINAS
Miércoles 1 de mayo, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payanes:

Incluimos dos comentarios sobre la foto de 30 gallinas que nos mencionó Carlos Ayerbe: de Alberto Trujillo González desde Georgia, USA y de Gustavo Wilches-Chaux. Por favor Alberto nos envias la foto y el tiempo que gastaste en tomarla. Nuestros profundos agradecimientos a los tres. Cordial saludo,

ALBERTO TRUJILLO GONZALEZ. """ ... treinta gallinas...... hummm que buena idea. Este fin de semana lo voy a tratar en la finca de mi cuñado. Mario, deséame buena suerte con las gallinas. Fuera de esto mi querido cuñando tiene ovejas. Saludos, Alberto ... """

GUSTAVO WILCHES-CHAUX. """ ... Claro: Carlos Ayerbe tiene toda la razón. Pero si Uribe, Serpa, Noemí y Lucho Garzón (que por lo menos tienen en común su confianza en que a través de las vías democráticas se puede cambiar y gobernar al pais) son incapaces de ponerse de acuerdo ante la catástrofe inminente, ¿qué esparanza nos queda de llegar algún día a unas mínimas concertaciones con los que están convencidos de que la única salida es exterminar a todos los que no piensan como ellos, ya sean guerrilleros o paramilitares, con toda la capacidad de crimen que los caracteriza a ambos de manera indistinta? ¿Qué esperanza hay de sacar a Colombia de la crisis por una vía distinta a una guerra civil generalizada? Recordemos cómo se volvió Beirut ("el París de Oriente") como resultado de la guerra en el Líbano. Y Beirut no era un pueblo perdido en las montañas sino una capital tan importante -o más- que Bogotá. Y quedó como La Cruz (Nariño) después del último ataque de las FARC. O como Almaguer, o como tantos pueblos inmisericordemente destruidos en Colombia.

La llamada "democracia burguesa", nuestra imperfecta democracia, le da cabida a la corrupción, al clientelismo, a la politiquería, a todos esos vicios que no tiene sentido enumerar porque todos y todas los conocemos, pero ¿qué opción mejor existe? ¿La dictadura de derecha o de izquierda (que en la práctica acaban siendo igualitas)?.

Algunos colombianos y colombianas todavía guardamos la recóndita esperanza (citando a Gramsci: "con la esperanza de la voluntad, que no con el pesimismo de la razón) de que la dimensión de la crisis convenza a nuestros dirigentes y a todos nosotros, los "dirigidos", de la necesidad inaplazable y urgente, de cambiar al país por las buenas: de una reforma agraria de verdad que les ofrezca a los campesinos tierras con vocación agrícola (en lugar de seguirlos condenando a la siembra de coca y de amapola en suelos de vocación forestal o protectora), de sanear la política, de defender la educación pública, de comprometernos con el respeto a los derechos humanos contra las violaciones de todos los origenes, etc.

Mi comentario a Istmenia Ardila en el gentil reportaje que me hizo para El Liberal, ni siquiera posee el carácter de "propuesta", porque estoy convencido -como Carlos Ayerbe- de que los candidatos y la candidata a la presidencia de la República, están en el esquema de unas elecciones "tradicionales", como si no estuvieramos ante -o mejor: en- un barco que se hunde. Y mientras nuestro barco se hunde, la mayoría de los integrantes de nuestra clase política siguen empeñados en robarse los cubiertos del comedor y en saquear la caja fuerte de la tesorería. (¿Cómo se explica, si no es así, el vergonzoso fraude electoral reciente, en un momento en que lo importante sería recuperar la confianza de la comunidad en las instituciones democráticas?).

Por eso parece tan absurdo (¿?) plantear la posibilidad de una "junta de gobierno" conformada por los cuatro candidatos que obtengan las cuatro mayores votaciones en las próximas elecciones. Sin embargo, cuando se plantea un "gobierno de unidad nacional", como que no suena tan absurdo.

¿Cuál es la diferencia? Que en un "gobierno de unidad nacional" el ganador de manera "generosa" invita a los demás sectores a formar parte de su gobierno a través de compromisos programáticos y de cuotas burocráticas.

Pero en una "junta" todos estarían a nivel de igualdad y todos asumirían la responsabilidad histórica de remar para el mismo lado. Esto sería apenas una medida de "emergencia", transitoria, mientras se logran generar unas condiciones mínimas que garanticen unas elecciones verdaderamente democráticas (imposibles hoy cuando grandes sectores de la población se encuentran amedrentados por uno u otro bando armado).

Mientras más evidentes las contradicciones, por ejemplo, entre Uribe y Garzón, mejor representadas estarían en el gobierno las contradicciones "salvables" entre los distintos actores y sectores de la sociedad colombiana que todavía creemos que la democracia tiene posibilidades y permite construir respuestas creativas.

En pequeñito, esa experiencia la tuvimos en el Consejo Directivo de la Corporación NASA KIWE después del terremoto del Páez. Con todos los errores que se pudieron haber cometido en ese proceso, lo cierto es que también hubo aciertos y que si en ese Consejo Directivo no hubieran estado presentes, con plena participación, TODOS los sectores en conflicto en la zona de desastre (los indígenas de la zona afectada, los de las zonas aledañas, los no indígenas, los empresarios, los gobernadores del Cauca y del Huila, el Prefecto Apostólico de Tierradentro, el gobierno nacional), ese proceso no habría salido adelante. La principal riqueza de ese Consejo era "la biodiversidad" de sus integrantes y la biodiversidad de las contradicciones que ellos encarnaban. Si esas contradicciones no se hubieran "sentado" a nivel de igualdad en ese organismo, otro gallo habría cantado.

Pero bueno: estos son solamente pensamientos en voz alta... Recordemos que utopía no es lo imposible. Utopía es lo que (por ahora) "no tiene lugar".

Con un abrazo fraternal y popayanejo, Gustavo Wilches-Chaux ... """