CODIGO DA VINCI
Domingo 25 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

El Presbítero Francisco Paz Medina se refiere, en su artículo muy ilustrativo, al libro "Código Da Vinci", que lo publica El Liberal.

Cordial saludo,

***
“La estafa del ‘Código Da Vinci’: Un Best-Seller Mentiroso”
Por: Pbro. Francisco Paz Medina.

El Liberal.
25 de enero, 2004

Algunos amigos me han preguntado qué piensa la Iglesia sobre la novela de ficción El Código da Vinci. Tengo que decirles que no he leído dicha obra escrita por Dan Brown. Se han publicado sí estudios serísimos en numerosas “web” católicas.

Basándome en un artículo de Pablo J. Ginés Rodríguez publicado en www.almudi.org, puedo informar a mis lectores sobre ese esperpento que ha resultado un éxito de ventas a nivel mundial. Más de 30 millones de ejemplares vendidos y traducida a 30 idiomas. Puede maravillarse el lector de cómo una novela de ficción anticatólica con un prontuario de necedades pueda tener tan espectacular salida.

El mensaje que transmite la novela es básicamente el siguiente: Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús era Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325. Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey= sang real=Santo Grial), fundadores de la dinastía Merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela). Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban “el sagrado femenino”; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión- a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más. La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino, matando millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento, destruyendo todos los evangelio gnósticos y dejando sólo los cuatro evangelios. En la novela el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los cristianos gnósticos era femenino.

El sólo elenco de la temática de la novela nos pone en guardia contra un desequilibrio psíquico patente. Pero esto no impide a la prensa alabar el “trabajo histórico” que hay tras el libro. El Chicago Tribune se maravillaba de cómo el libro contiene “historia fascinante y documentada especulación que vale varios doctorados”. La editora del libro en España, Aránzazu Sumalla, que ha encontrado una mina de oro para su pequeña editorial Umbriel

No entiende que en la página web del Opus Dei se critique negativamente el libro, que presenta al Opus como una secta destructiva dispuesta al asesinato y otras técnicas religiosas, con el detalle de que el asesino Silas es numerario y lleva cilicio. Según la editora se trata de una obra de ficción. El autor del artículo que he comentado termina después de 18 páginas en las que desmenuza todos los infundios de la novela: “¿Vale la pena tanto esfuerzo por una novela? La respuesta es sí: para miles de jóvenes y adultos, esta novela será su primer, quizá único contacto con la historia antigua de la Iglesia, una historia regada por la sangre de los mártires y la tinta de evangelistas, apologetas, filósofos y Padres. No sería digno de los cristianos del s. XXI ceder sin lucha ni respuesta ante el neopaganismo el espacio que los cristianos de los primeros siglos ganaron con su fidelidad comprometida a Jesucristo”.