MARUJA VIEIRA WHITE
Viernes 27 junio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses poetas:

Obra de Fernando Botero
Maruja Vieira White, poetisa, escritora, periodista y especialista en la ciencia de la comunicación. Vivió por largo tiempo en Popayán en donde participó activamente en sus centros culturales y literarios. Nació en Manizales el 22 de diciembre de 1922. Su esposo fue el poeta José María Vivas Balcázar, fallecido hace ya muchos años. Dirigió programas de radio y de televisión, inclusive en Venezuela. Entre sus primeras obras literarias se encuentran: "Campanario de lluvia", 1947; "Los poemas de enero" 1949; "Palabras de la ausencia", 1953; "Ciudad remanso", prosa, 1956; "Clave minima:, 1965.

Reproducimos de la página de Internet de la poetisa, que nos envió, muy gentilmente, Neftalí Sandoval Vekarich, un par de sus obras y "mujer pequeña" del maestro Fernando Botero.

Cordial saludo,

***

Dirección Internet: <http://amediavoz.com/vieira.htm>

 

 

 

CAMPANARIO DE LLUVIA
De Maruja Vieira

Te buscaba en la sombra. Lentamente surgía
tu mirada lejana, leve flor de horizontes.
Era clara, serena....Con amor la sentía
transitar el camino de mis ojos insomnes.

No fue un eco ni un sueño. Fue la brisa en al árbol
que me trajo tu acento con perfume de savia
y creció por mis venas y se fue deslizando
con temblor de caricias al llegar a mis manos.

Nada más....en la torre desgranó la campana
un rosario de tiempo claro, fino y distante.
Como niebla de aroma se quedó entre mis labios
la dulzura imposible de una frase: te amo.

LUZ DE TU PRESENCIA
De Maruja Vieira

¿Tú venías buscándome desde playas y sierras?
¿Venías presintiéndome por todos los caminos?
¿Escuchabas mi voz en los ecos del viento
y tocabas mis manos en el agua del río?

Me hallaste en una tarde de soledad y música.
Suavemente llegabas con tu amor a mi vida.
Al fondo las montañas heridas por la lluvia
Y en medio de los muros la lámpara encendida.

Yo entendí tu presencia porque un fuego de angustia
destructor y quemante se apagó entre mis venas.
Porque el agua invasora de una inmensa amargura
desplegó hacia el olvido sus oscuras mareas.

Te di mi lejanía de bruma y de silencio
-la tienes en tus manos como una flor dde sombra-,
en cambio tú me has dado tu claridad sonora
que resucita muros en mis ciudades rotas.