HACE VEINTE AÑOS
Sábado 29 de marzo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Ruth Cepeda Vargas ha escrito un artículo titulado "Hace 20 años" sobre el terremoto de esa época 
que azotó a Popayán y con lujo de detalles nos cuenta la reconstrucción de la Catedral.

Cordial saludo,

***

Hace veinte años... 
Por: Ruth Cepeda Vargas
 
Febrero 23, 2003 
El Liberal

Foto: Archivo Diego Caldas Varona 
Esa mañana del 31 de marzo de 1.983, Popayán miró, aterrorizada cómo la gigantesca cáscara de piedra que formaba la cúpula de la Catedral, estallaba en pedazos. Y las torres que dibujaban su perfil de ciudad inolvidable, desaparecían.

Han pasado veinte años… La angustia de esos días es ya sólo una sombra agazapada en la memoria. Las torres, lentamente, volvieron a florecer. Pero la inmensa ánfora seguía trizada. Sólo un muñón desgarrado nos recordaba su presencia. En las tardes magníficas su dombo no recogía el oro del crepúsculo. Y en las noches su aguja ya no miraba el paso del lucero.

Y un día cualquiera, el gran domo empezó a levantarse. Y fue, entonces, toda una aventura mirarlo renacer. Los ingenieros Luis Guillermo Salazar director, y Juan Manuel Quiñones, residente de la obra, no encontraron los planos originales con los que se hizo esta cúpula. Pero existía, para fortuna de todos, la tesis de grado del ingeniero José Vicente Guevara, hecha en 1.928 sobre el cálculo del peso de la cúpula. La investigación fue hecha con base en figuras geométricas que se cubicaron, obteniendo así el peso buscado:556 toneladas. Este documento fue clave para conseguir las medidas del “paraboloide elíptico” que da nacimiento al domo. Conocida la ecuación se realizó el dibujo. Este les ayudó a conseguir “la formaleta” y ella les entregó “el ovoide truncado” que era la meta deseada. Toda la obra, hasta los más complicados detalles, fue elaborada por gentes de la ciudad.

En 1.984 se empezaron a remover escombros. Se protegieron los cimientos. Se realizaron los drenajes. Se desmontaron las ruinas, ladrillo por ladrillo, numerándolos para reutilizarlos en la obra. 1.986 encontró al señor Arzobispo Samuel Silverio Buitrago, alma de esta ardua labor, buscando los dineros. El 2 de marzo de 1.987 empieza la reconstrucción de la Catedral. En 1.988 se llega a la cúpula. El invierno inclemente era un enemigo tenaz. Se tuvo que recurrir a un árbol del parque que sirvió de pararrayos. La seguridad del personal así lo exigía. Reconstruídos los “arcos torales” se montó el tambor que sirve de base a la cúpula, a la torrecilla o capulín, al pináculo y al pararrayos. Al fundirse las nervaduras la cúpula era una inmensa burbuja transparente que dejaba ver las nubes colándose por ella. La esfera de cobre de 60 centímetros de diámetro puesta en el nacimiento del pararrayos era la que coronaba el ciborio y que quedó totalmente aplastada entre los escombros. Un latonero le devolvió su redondez. Ahora en las alturas refleja la luz que la circunda. Los obreros a 37 metros de altura se miraban como pequeños seres, suspendidos del horizonte y de su miedo.

Popayán recobró su catedral y su cúpula. Su diseño antisísmico espera soportar ampliamente los remezones venideros. Las gentes que trabajaron esta reconstrucción no han de olvidarla nunca. Fue como haber izado la gigantesca vela de un gran navío sumergido.

Bajo su sombra vive un pueblo que luchó por su ciudad. Porque uno queda tatuado por los sitios que ama. Y cuando ellos son heridos de muerte, hay que rescatarlos con la autenticidad que conservan los lugares en donde la historia se detuvo para contarle a todos que estas raíces han de salvarse para que las generaciones nuevas conozcan su invaluable existencia.