RODRIGO VALENCIA QUIJANO
Jueves 1 de julio, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

Rodrigo Valencia Quijano tiene en la actualidad una exposición en el Banco del Estado y hemos recibido el texto de esta extraordinaria página que transcribimos en esta ocasión. 

Cordial saludo, 

*** 

RVQ: CUATRO ROSTROS 
( Dibujos para desandar el tiempo, las ideas, la desesperanza y los laberintos ) 
Por: Rodrigo Valencia Q, 

Popayán, junio de 2004. 
Departamento Cultural Banco del Estado. 

1-Alguien persiste en la memoria...Un rastro de mi padre lava el día... Veo su presencia en las ausencias, pisadas leves. Son sombras de otro tiempo...Son años sin edad para este tiempo... cabellos buscando la esperanza. Desde la quietud del caballete, él tenía la paciencia necesaria: adivinaba el poder inmediato de la sencillez, el equilibrio de las formas y razones; una realidad perfectamente coherente con la lógica de la academia, avalorios de un camino olvidado en esta hora de enredos subvertidos por las apariencias. Una puerta abría a las esquinas olvidadas... Yo suplanto un poco esas visiones y las traslado al otro lado de las probabilidades imposibles, en la eternidad ficticia de las perspectivas...Dibujos para recuperar un tiempo perdido, mundos que prefiguran otra realidad entre los días. Dime, Úrsula Iguarán: ¿Qué miras tú, modelada en terracota? 

2- Oye tú: fantasmas se asoman a mi puerta... retiran la belleza de los cuerpos y los entes, y oigo canciones para el desencanto. El alma de los seres es umbrosa, las angustias se desnudan; las paredes del espíritu son cárceles entre la incertidumbre, caminos imposibles, penas que castigan los cuerpos abrazados al vacío de la existencia: los rostros lloran, las manos crispan preguntas sin respuestas, las almas gritan en silencio. No hay lozanías ni un brillo capaz de abrirse entre las brumas. El sol está húmedo, los cuartos silencian paredes sin nombre ni dueño conocido. Una vieja abandonada pregunta por la realidad de Dios... 

3- Una magia soterrada me hunde en mundos sin caminos para la razón. Soy tantas noches en la noche... Soy tantas lunas aparejando sortilegios imposibles, soy el solitario que desteje sus pasos para, así, olvidar milenios oxidados por herrumbres de una civilización que no tiene poder convincente para el día. Los árboles cuentan sus hojas una a una, resisten con paciencia el destino irreversible de las sinrazones... Un mago hechiza una invocación de madrugada. 

4- El silabario se ha perdido... Invoco ángeles desconocidos, alas de otredad, resquicios del abismo entre voces sin destino, luminarias místicas del retorno a los umbrales. Un bosque de espejos y de huellas...Los cielos devuelven sus nombres antiguos... La amada estaba entre los ojos y yo no lo sabía; es que el alma es hija del desierto. Lamentos de Penélope...Yo busco tu rostro inexpugnable entre los días, para iluminar, en secreto, una vía entre lo inexplicable de los laberintos.