UNIVERSITARIOS DE POPAYAN
Lunes 17 de febrero, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Marco Antonio Valencia Calle nos hace una radiografia de las actividades sociales de los universitarios en Popayán en este nuevo siglo. El poeta y escritor Marco Antonio, nos dice que "Resumiendo: a la inteligencia de los jóvenes de hoy les ronda las mismas inquietudes de sus antepasados, pero con otros argumentos... ". Nuestros agradecimientos a Marco Antonio por el envío de esta nueva página.

Cordial saludo,

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DE BAR EN BAR
Por: Marco Antonio Valencia Calle

Popayán es una ciudad que gusta de organizar tertulias, seminarios y conversatorios para adultos mayores, pero no para jóvenes y menos para adolescentes. A ellos no les llega la invitación. Y la verdad, tampoco le interesa. Botan su corriente en bares, salas de chat o los dormitorios de alguna residencia universitaria (a veces el asunto termina en orgías chiquiticas o trabitas mariguanosas, pero esa es otra historia, todos frescos).

En los bares se consume la vida, la juventud, el amor, la cervecita, cigarrillitos y claro: las palabras. Y hay bares para todos los gustos desde vallejartos, hasta trobacubanos, pasando por romanticoides, metaleros, de salsa, alternativos, trans, gays y otras cosas.

¿Qué hacen los universitarios en los bares? Pues charlar o ligar, como dicen los españoles, o sea conseguir pareja... ¿Qué música escuchan? Todo lo que no suene a chucu chucu... ¿De qué hablan los universitarios? Pues los manes de las viejas, y las viejas de los manes. A veces hablan babosadas, pero eso es lo menos común, porque los universitarios improvisan sus tertulias bacanas, conversatorios bien, charlitas interesantes, o seminarios super. Eso sí, con política, la mayoría... ¡nada que er! ¿okay?

La carretica de nuestros nuevos intelectuales -los bares siempre han sido metedero de intelectuales, ¡uff!- gira en torno a criticar la veneración perruna que ciertos círculos de personas le ofrecen a los próceres de la patria, esos que aparecen en el cuadro “Canto a Popayán” de Efraín Martínez del Paraninfo Caldas, por ejemplo. Sí, claro, voces e inteligencias preclaras que movilizaron multitudes con su energía, inteligencia y labia. Gente que transformó las instituciones, la sociedad y la cultura, pero que ya no funcionan porque son de otro siglo, están muertos y su legado embolatado. Hay cambio de valores, hay otras gentes, otras motivaciones.

Hoy interesa más los últimos chismes de la teleguerra cotidiana y las últimas noticias de Shakira, que los mitos desconocidos de las paredes blancas, los museos abandonados, las 20 iglesias que adornan el pueblito y esa conciencia histórica de la que nos ufanamos. Estamos en una sociedad abierta y con otros valores, orientada a los gimnasios y el cuidado personal, dispuesta al monologo con aparatos inteligentes como el computador, el celular y el play station. Y ojo, las emociones de la juventud son peligrosas porque el alivio corre por cuenta de la velocidad, las drogas y... en fin; estamos frente una manera distinta de vivir la inteligencia, los tiempos, la vida.

Pero la vida – al calor de la discusión, el humo y la cervectita- para unos es valor supremo, paro otros la vida o la muerte es lo mismo, es otra manera de estar. Otro dice que es una mamera, un sufrimiento constante (y más con lo profes que le tocó este semestre); otro dice que es una tristeza ciega, otro pregunta ¿hay vida después de la muerte?, otro se ríe; otro dice que la vida es un espejismo y que nunca es lo que creemos, y se preguntan por qué y para qué será la vida y el más ebrio se para al baño preguntándose ¿para qué diablos estamos aquí, en este planeta, en esta ciudad, en esa universidad y en este bar?...

Resumiendo: a la inteligencia de los jóvenes de hoy les ronda las mismas inquietudes de sus antepasados, pero con otros argumentos. Si queremos –como pueblo- trascender culturalmente hay que involucrarlos. ¿Señores, será que hay que meterle marketing a las tertulias patojas...? Y si los jóvenes no vienen a las tertulias, ¿será que hay que ir a los bares? ¿Se le miden? O simplemente los ignoramos, como ellos a sus antepasados.. (manvalencia@caucanet.net.co)