ANARKOS DE VALENCIA
Sábado 29 de noviembre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Gloria Serpa-Flórez de Kolpe, nacida en Bucaramanga en 1931 -periodista, escritora de varios libros sobre literatura, conferencista, poeta, programadora radial, compositora e intérprete musical- presentó su tesis de grado "Poesía y Realidad de un Poeta Modernista: Guillermo Valencia"para optar al título de Licenciada en Filosofía y Letras en la Universidad de Los Andes de Bogotá en febrero de 1973 y de allí hemos tomado los fragmentos que transcribimos hoy sobre "el poema extranjerizante: Anarkos"de Guillermo Valencia.

El Maestro Valencia escribió Anarkos en 1897, a los 24 años de edad, "para recitarlo en un concierto de beneficencia", en el Teatro Colón de Bogotá.

Cordial saludo,

***

* GUILLERMO VALENCIA: El Hombre y el Poeta. 
* Poesía y Realidad de un Poeta Modernista: Guillermo Valencia 
Por Gloria Serpa-Flórez 

Fragmentos.

SOBRE ANARKOS

d) Anarkos: escape total de la realidad social colombiana:

Valencia era el poeta aristocrático que siempre ocupó un lugar superior a todos sus contemporáneos. Su problema interno lo soluciona de un modo estético a través de un arte culto que no estaba al alcance sino de los iniciados. El poeta se encuentra muy arriba, muy lejos de “la sorda muchedumbre”.

Anarkos se refiere a los problemas que vivía Europa entre 1870 y 1890. Los anarkistas pertenecen a un movimiento político europeo de reivindicación obrera que se inicia con las barricadas de 1870 y cuya solución propone el Papa León XIII cuando por medio de su Encíclica Rerun novarum modifica el planteamiento tradicional y se pone a tono con los movimientos sociales.

Valencia visualiza lo abstracto (la hija del minero con ojos azules, la Esfinge, “mentira de ojos azules”) pero elude lo concreto. Por eso, no se encuentran conexiones directas con nuestros problemas sociales autóctonos si exceptuamos la situación del perro (símbolo persistente del hombre) “proletario” que revuelca la basura para encontrar algo que comer (situación real del proletario en las grandes ciudades), en contraste con el perro rico, el de las princesas, el perro privilegiado. Pero al personalizar al proletario en el minero, cae en el símbolo ajeno del movimiento minero europeo del siglo XIX que ocupaba a los filósofos como Marx y a los escritores como Zola (Germinal). A través del simbolismo de las joyas, recurre al tema modernista de las calidades regias utilizando una realidad que está, si no al alcance de su mano, al menos al alcance de su vista, dentro de un contexto social no nacionalista: el minero en relación con unas piedras preciosas que no explota el país, como el diamante, el topacio, el zafiro, el rubí, el amatista, a excepción de la esmeralda.

La “turba de artistas”: “poetas”, “profetas”, “mendigos”, “locos”, “conquistadores del Ideal”, “tribu de miserables” que se revuelcan en la “bohemia” con “almas de coloso” y que se elevan a que el “Genio” los unja con su “crisma, aunque sean insectos”, son hombres-artistas que se volverán eternos por medio de su obra. Del poeta, del “bardo decadente”, “melancólico”, “sin alegría”, dice que su poesía siempre está marcada con el signo de la carne. Esos locos que se queman en las metrópolis “sin pan, ni amor, ni gruta donde dormir…” tan diferentes a él, que está tan lejano, tan arriba, tan cerca del Bien y la Belleza. Los artistas están condenados como parias y tan lejos de la “Ciudad de los amos” cuya cristiandad les haría olvidar su angustia. Después, vuelve a abordar el conflicto social de los proletarios revolucionarios europeos (“los perros sarnosos”) que se convierten en los hijos de Anarkos (caos, desorden) y “se tornan chacales” para terminar con las tradiciones, con “la vetusta arcada que erigieron al Bien nuestros mayores”.

Y como solución, la doctrina de la Iglesia, la figura de León XIII representada en Jesucristo.

Valencia se expresa por medio de un simbolismo social europeo. Evade la realidad propia del proletariado colombiano, copiando una realidad extranjerizante que no le pertenece a su propia nacionalidad. Este es un poema que contiene un escape de la realidad americana e inclusive de la realidad social europea. Ya que las soluciones que propone al problema minero levantado en armas son de tipo abstraccionista, no de tipo práctico.