CAMILO TORRES
Domingo 14 de noviembre, 1999
De: Mario Pachajoa Burbano
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Payaneses epónimos:

Un día como hoy, 22 de noviembre de 1766 nació en Popayán Camilo Torres. Por orden de Pablo Morillo fue fusilado el viernes 5 de octubre de 1816 en la Plaza Mayor de Bogotá. De entre las numerosas páginas que se han publicado sobre este héroe hemos seleccionado los siguientes párrafos escritos por el payanés José María Quijano Wallis y que se publicaron en El Periódico Ilustrado de febrero de 1882.

Camilo Torres es, entre el grupo de hombres civiles, la figura más culminante de la Independencia. Su talento político predijo la emancipación, en el célebre Memorial de agravios, cuando aún no se pensaba en otra cosas que en jurar fidelidad a Fernando VII y a las Juntas de Sevilla y de Cádiz; sus escritos impusieron a los peninsulares y su voz inflamó los corazones, despertó el espíritu público y desató, como en una opuesta corriente eléctrica, los rayos mal contenidos de la tempestad revolucionaria.

Su genio organizador creó la estructura política de la naciente nacionalidad. Fue al mismo tiempo el Mirabeau y el Siéyes de la Revolución de 1810; pero sin la venalidad del uno de las debilidades del otro. Su figura política se destaca en la historia de aquella época con la grandeza que pudiera tener una nación que nace, y su voz no fue la de un hombre, fue la de un pueblo entero pidiendo libertad a la Humanidad y a Dios. Cuando queremos descubrir los perfiles de esta gloriosa figura, en los anales de la Independencia y parécenos escuchar su voz en la Junta del 9 de septiembre de 1809 o en el cabildo abierto de la noche del 20 de julio de 1810, recordamos a Moisés, transmitiendo a sus hermanos las promesas de libertad y el verbo divino entre la tempestad del Sinaí.

Su nombre está ligado íntimamente con el de la Patria. Las vibraciones de su palabra pueden contarse a la par de las palpitaciones de nuestro pueblo en su primera lucha por la Independencia.... Camilo Torres fue primero en patriotismo, primero en el foro, primero en la sociedad, primero en el parlamento, primero en las letras, primero en los honores de la patria, primero en la magistratura, fue también de los primeros en el cadalso. La generalidad de nuestros próceres fueron fusilados por la espalda y sepultados sus cadáveres.

Especialmente a Camilo Torres, como el primer hombre de la revolución, después de fusilarlo por la espalda, colgaron de la horca su cadáver, cortaron su cabeza, encerráronla en una jaula de hierro para colocarla en la alameda pública, en donde permaneció hasta el 14 del mismo mes que Morillo permitió que se sepultara debido a que ese día era el cumpleaños del Rey. Sus miembros fueron dispersados para "escarmiento en los caminos". Esta especialidad acordada por los enemigos a la muerte de Torres; esta adición de la horca al fusilamiento; esta preeminencia en el suplicio; esta distinción en el martirio; este puesto de honor en el cadalso, es la mejor apoteosis de Camilo Torres.

Su célebre Memorial de agravios termina así: "Igualdad, santo derecho de la igualdad; justicia, que estribas en esto y en dar a cada uno lo que es suyo, inspira a la España europea estos sentimientos de la España americana. Estrecha los vínculos de esta unión; que ella sea eternamente duradera, y que nuestros hijos, dándose recíprocamente las manos de uno a otro continente, bendigan la época feliz que les trajo tanto bien. ¡Oh, quiera el Cielo, que otros principios y otras ideas menos liberales no produzcan los funestos efectos de una separación eterna!". ¡Qué lenguaje y qué predicción!

Cordial saludo,