CARLOS H SIMMONDS
Martes 19 de noviembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Durante 1999 distribuimos tres articulos sobre el legendario alemán y representante exclusivo para el Estado del Cauca de la famosa Emulsión de Scott, Carlos Hahuar Simmonds; hoy agregamos uno más. Los artículos mencionados los pueden leer en Internet, archivo del año 1999 en la dirección:

http://www.geocities.com/pachajoa2000

La historia de hoy está en El Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 21, Volumen 26 de 1989 y hace parte del artículo que Germán Patiño escribió con el título de "C.H. Simmonds y los comienzos de la navegación a vapor en el alto Cauca ". Hemos hecho una adaptación muy resumida del artículo de Germán Patiño.

Los lectores de los 4 artículos notarán que el presente da un nombre distinto a la esposa de Carlos H., lo mismo pasa su nombre Hauer.

** Carl Hauer Simmonds nació en Eisenach (Alemania) en enero de 1825; vino a las Antillas muy joven "de unos veinte años" y comenzó a trabajar en el comercio; contrajo matrimonio con Rosa Simmonds, quien era de su misma familia; pasó después, en 1848 más o menos, a la Nueva Granada y se consagró a negocios de carácter comercial e industrial, con preferencia por las actividades náuticas, en Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, con tanta resonancia que de él se dijo que "ha sido el comerciante más activo, emprendedor y liberal que tuvo la Costa Atlántica, en la que impulsó poderosamente todos los ramos de trabajo útil".

Simmonds sufrió grandes pérdidas en empresas aventuradas en la costa del mar Caribe, y de allí pasó a Lima en busca de mejor suerte. Descubrió la utilidad que podía sacarse del corozo de la tagua, o marfil vegetal, que llamaban entonces, y despachó gran cantidad de él a Europa, rehaciéndose económicamente y alcanzando gran riqueza. En 1880 aparece en Popayán, firmando una escritura, al lado de Julián Trujillo.

Este alemán poseía, en alto grado, espíritu de empresa, capacidad de trabajo y alma de aventurero. Era inevitable que impactara fuertemente a la bucólica sociedad caleña de entonces, y de él llegó a decirse que influía en tal grado que "el comercio, la agricultura, la ganadería, las artes mecánicas: todo daba muestras de la actividad, el movimiento y la vida que Simmonds les comunicaba con su dinero y sus consejos". Fue el representante exclusivo, para el Estado del Cauca, de un producto que se vendía como pan caliente: la emulsión de Scott.

Se trataba, entonces, de un personaje que tenía por qué dejar marcada su impronta, aunque no hubiese sido el iniciador de la navegación a vapor, hecho éste por el que más se le recuerda. Había llegado a Cali un hombre con espíritu de empresa, que traía consigo innovaciones técnicas, comprendía la importancia de la actividad productiva, requería para sus propios negocios el ensanchamiento de la actividad comercial y, además, era dueño de una gentil personalidad. Su nombre quedó asociado a su ciudad adoptiva: "Cali es un río largo, una iglesia grande y un señor Míster Simmonds", se llegó a decir.

Antes de la introducción de los vapores, el río Cauca era navegado por canoas y balsas, tan solo río abajo. Este tipo de navegación arcaica resolvía, a pesar de todo, problemas importantes de intercambio comercial y era fuente de sustento para parte de la población. En 1874 se transportaron ocho mil cargas que conducían mercancías extranjeras, sal marina, cacao, azúcar, maíz, etc.; al finalizar el viaje en Anacaro (Cartago) desbarataban la balsa y vendían las guaduas. Este panorama contempló Herr Simmonds cuando llegó al valle. Para un hombre formado en la sociedad moderna de entonces y con la educación que poseía en materias navales, toda esta actividad alrededor del río revelaba las grandes posibilidades de la navegación a vapor.

Esta idea, de la cual él se convertiría en el motor principal, bullía también en la mente de otras personas, preocupadas por el desarrollo regional. Desde 1870, Manuel Dolores Camacho, había distribuido un prospecto en el que pedía "la organización provisoria de la sociedad anónima para la navegación a vapor en los límites del Estado".

En 1883 fue constituida la Compañía para Navegación a Vapor en el río Cauca al frente de la cual estaba Simmonds. Con su entusiasmo contagiante impropio de un hombre que se acercaba ya a los sesenta años, convocó a su alrededor las voluntades y los capitales de los más importantes personajes de la época en torno a esta empresa: Santiago María Eder, Angel María Borrero, Juan de Dios Ulloa, Belisario Zambrano, Bartolomé Chávez, etc., parecían garantía de la pronta concreción de la navegación a vapor.

Pero esta empresa fracasó: el primer vapor que lo llamaron Caldas no le funcionó la caldera y el buque naufragó, dañándosele además el casco. Para salvar esta primera derrota había que luchar en dos frentes: contra aquellos que pugnaban porque se abandonara el proyecto y contra la opinión de quienes veían la salida, no en la importación de un vapor completo, sino en el arreglo del deteriorado e imperfecto Caldas.

Simmonds se puso al frente de esta labor y resolvió uno a uno los problemas. Logró que Bartolomé Chávez aportara el capital faltante para continuar adelante con la empresa sin que los demás accionistas tuvieran que poner un solo peso. Se puso en contacto con Londres y encargó un vapor apropiado para el río Cauca. Cuando ya estaba construido el vapor, bautizado Cauca, el gobierno inglés, necesitado de pertrechos para una expedición en Egipto, remontando el Nilo, forzó a la compañía constructora a que le vendiera el vapor Cauca. Herr Simmonds & Co. se ganaron en el negocio quinientas libras esterlinas pero vieron postergadas sus operaciones comerciales.

Simmonds ordena la construcción de otro barco a la compañía inglesa y dos años y medio después se anuncia que el nuevo barco Cauca está en Colón. Cuando el barco está próximo a llegar y las gestiones de Herr prácticamente han dado frutos, estalla la guerra civil de 1885 Simmonds en carta dirigida a Belisario Zamorano, aduciendo razones técnicas, propone devolver el barco a Londres y olvidarse del proyecto.

La respuesta de Zamorano a Simmonds lo hace reconsiderar su propuesta y puso manos a la obra con toda la energia de que era capaz y la prensa informó que "Mr. C.H. Simmonds a esta hora ya está trabajando en la orilla del río, en el Paso del Comercio, en la construcción de una gran ramada que debe servir para armar el buque".

Sin duda, Simmonds se mereció el aprecio que le tenían los caleños. Asombra imaginar la vitalidad de ese viejo Herr de ojos azules, pelo entrecano, bigote y pera, estatura mediana y complexión robusta, nacido en la cuna de la Reforma luterana y que, sin embargo, jamás ofendió con sus creencias religiosas a ninguno de los católicos que lo circundaban, agachado a la ribera del Cauca, soportando el calor enervante del valle, superando las tardanzas a las que no estaba habituado y observando en el horizonte cercano las asechanzas de una guerra que hacía incierta la suerte de los extranjeros.

El 29 de febrero de 1888 el vapor Cauca realiza su viaje de inauguración.

Simmonds es asesinado en Cali el 5 de septiembre de 1895.

Cordial saludo,