SILENCIO EN LA CIUDAD
Jueves 15 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Marco Antonio Valencia Calle nos ha enviado el siguiente artículo escrito por Lucy Amparo Bastidas Passos, para El Liberal, que contiene un listado de obras, que en opinión del autor, deben acometer las nuevas autoridades de la ciudad para su mejoramiento. Nuestros agradecimientos a Marco Antonio por remitirnos esta columna.

Cordial saludo,

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Silencio en la ciudad
Por: Lucy Amparo Bastidas Passos

Para El Liberal

Al comenzar el año se requiere con ahínco que las ideas apunten a hechos positivos para dar y darnos esperanza, en esta región pluricultural que quiere saber más de su mundo, con una brújula compuesta de sorpresas, creatividad, equidad, humor y alegría por la existencia. Sin embargo aquejan tantos problemas a la población y a la ciudad que no se debe guardar silencio ante lo que sucede. En este caso haré referencia al rostro de las calles incluidos sus andenes.

Es sabido que una cosa es mirar los toros desde la barrera y otra torear, pero entregar una ciudad finalizando diciembre con calles tapadas por que están parchando a última hora y otras destapadas por la cantidad de huecos, que causan altos costos al parque automotriz es asombroso. Los andenes siguen sin continuidad y en pésimo estado; la "peatonalización" del centro consistió en ensanchar en cien metros el andén sobre la carrera sexta con calle sexta, con postes en la mitad del anden, sin bancas, sin canecas para la basura, sin teléfonos públicos o "pequeños jardines" como insinuó una usuaria.

Otra vía carente de real planificación es la llamada "ampliación" de la avenida Mosquera, que si bien algo alivió el flujo vehicular, no se dio continuidad al separador, ni "el parqueadero de las chivas" volvió a ser parque como ordena el POT, ni el anden es un verdadero anden. Vimos "la calle del barrio de Clemente Cruz" donde el alcalde saliente hizo el anden de una cuadra y se quedó con ganas de hacer dos, la calle del señor Cruz es la calle quinta con carrera 23, donde se deja ver el subdesarrollo de hacer en tres años una cuadra sin identidad a la que ahora se le dice bulevard!

Produce asombro el silencio en que se mantiene la ciudadanía, con este chiste de los gobernantes que se eligen. Ni siquiera el andén de la fría, dura e impersonal plazoleta de San Francisco, estuvo a tiempo para recibir el año nuevo. Y que decir de las obras de Invias en la Panamericana, un paradero de buses junto a Carulla sin anden, el separador de la Esmeralda sin la zona verde y montones de tierra en los cruces en el norte! Si se quiere hacer un "cambio de piel" tendrá que hacerse con calidades para que haya dialogo de la ciudad con sus ciudadanos y su identidad, pues el espacio educa o mal educa al habitante así lo confirman sicólogos que dicen que el desgreño administrativo en el espacio público es otra forma de violencia. Da pena con familiares y turistas mostrarles el estado en que se encuentra nuestra amada ciudad. Si no fuera por la iluminación de navidad que estuvo bella y la biblioteca Carlos Albán, no había nada que mostrar. Se habla de tolerancia pero tal vez hay exceso de tolerancia con las administraciones gubernamentales, de allí sus resultados. La responsabilidad que tiene la sociedad civil es enorme pues debe exigir a los gobernantes el cumplimiento de lo que proponen en campaña, hacer gestión de verdad, que piensen en la ciudad y no en prebendas personales.

Se tiene confianza en que el actual alcalde actúe con más respeto por la ciudad, por el patrimonio histórico y paisajístico. En días de carnaval fue bueno salir a ver qué sucede con la vida en las calles, algunos barrios de estratos altos parecen tumbas encerradas, nadie sale, nadie mira, no sucede casi nada, parecen habitantes ausentes, en contraste en los barrios populares, se ven copiosos colores entre risas, blancos, negros, mojados, parecen en desfile de ropa mojada, el alcalde entendió que los sonidos particulares tienen que ver con lo local, con recobrar vida en las calles, diversión apoyada con buena dosis de cultura ciudadana y un programa serio de carnavales afianzaría a Popayán como ciudad turística.

Es necesario apropiarnos de nuestro destino exigiendo, participando, vigilando los procesos, rompiendo el silencio; este comportamiento moral y ético puede ser una de las mejores herencias para próximas generaciones.

Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Paisajistas del Suroccidente - SAPSO.