POPAYAN DE SIEMPRE
Sábado 21 de octubre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Amalita Vejarano de Grueso, ha tenido la deferencia de enviarnos la hermosa composición "Popayán de siempre", escrito por Gloria Cepeda Vargas. Nuestros agradecimientos a Amalita por darnos la oportunidad de compartir esta bella prosa.

Popayán de siempre
Por: Gloria Cepeda Vargas

Eran aproximadamente las siete de la noche cuando crucé la esquina rumbo al parque de Caldas. El tráfago del día había cedido el paso al sigilo del viento. La ciudad respiraba en paz.

De repente me detuve. Las calles escoltadas a lado y lado por la luz amarilla de los faroles, se alargaban como cintas parpadeantes, en el centro brillaba la calzada como un espejo, una que otra silueta cruzaba despreocupadamente el agua dura del asfalto, más allá la soledad girando en un círculo de plata, subía hasta casi tocar las estrellas.

Era tanta la carga de belleza volcada en el aire, que apenas me atrevía a respirar: triunfo de la piedra sobre la acción del tiempo, sobrevivencia de un milagro fraguado en los blancos muros impenetrables, gracia venida de ultramar en el vientre de los galeones españoles para fructificar a la sombra de nuestros volcanes. No me hubiera parecido extraño ver surgir de algún zaguán a un cabellero armado de tizona, en pos de la aventura galante o del lance fugaz.

La vigilia es caracerística sobresaliente del Popayán nocturno. Vigilia de campanarios recortados contra el plafón del cielo; vigilia de ventanas enrejadas donde la austeridad del emigrante clavó esperanzas y nostalgias; vigilia de los tejados empapados de luna; vigilia que reta al frío de la noche en las estatuas pensativas; sublime vigilia de un pasado que resucita en el ingenio de sus hijos o sacrifica la flor de la estirpe en la lucha libertaria.

No en vano, en algún lugar de la historia, se es constructor de los valores que alimentan la nacionalidad o se hace del ideal motivo prioritario de la vida.

Los siglos han pasado y los hombres que escribieron la leyenda heroica se perdieron en la bruma de alguna noche como la que ahora me desvela. No es casual que esta soberbia conjunción del pasado y presente se pasee, como un centinela, en el ámbito majestuso. Porque la huella que imprimen el talento y el trabajo creador, no muere. Quizá en apariencia se diluya bajo el alud ensordecedor que en las horas del día nos agobia, pero llega la noche para tomarnos de la mano y descubrir su rostro de belleza inmortal. ... """

Cordial saludo,