7 DE AGOSTO 1819
Viernes 6 de agosto, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

Hace 185 años se libró el histórico y más importante combate para Colombia:La Batalla de Boyacá que ganó en brillante forma el Libertador Simón Bolívar. Para conmemorar esta efemérides transcribimos el artículo que escribió en 1881 Manuel Briceño. 

Cordial saludo, 

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7 de Agosto 
Por: Manuel Briceño 
Papel Periódico Ilustrado 

Agosto 1881, Nro 1, año 1 

Como Aníbal, Bolívar concibió en las ardientes pampas del Apure, atravesar las llanuras que baña el Meta, subir sobre las heladas cumbres de los Andes y descender después a herir al poder español en el corazón de la Nueva Granada. 

Esta campaña revela todo el genio de Bolívar y le da la primacía entre todos los guerreros. 

Bolívar estaba en el Mantecal, Páez en Guasdualito, Santander en Pore. Estos tres grupos eran los restos de las gloriosas tropas que hasta 1815 y 1816 habían llevado los favores de la victoria y ahora en 1819 estaban refugiadas en los Llanos, luchando sin descanso, pero sin esperanza de éxito feliz. En los valles de Cúcuta acampaba La Torre con una división, en la provincia de Tunja estaba Barreiro con las fuerzas escogidas que habían luchado en Venezuela y Nueva Granada. Con una de estas fuerzas podía medirse Bolívar, reunidas las dos el triunfo era imposible. ¿Cómo realizó sus planes? 

Se dirigió del Mantecal a Guasdualito, encargó a Páez de hacer una diversión sobre los valles de Cúcuta para detener en ellos a La Torre y marchó rápidamente, en la estación de invierno, sobre Pore. Ríos caudalosos, caños profundos, esteros de muchas leguas se oponían a su marcha, y todo lo venció. El 4 de junio de 1819 atravesó el Arauca y el 11 se reunió en Tame con las fuerzas de Santader. El 22 de junio 2.500 hombres dejaban el Llano para atravesar los Andes, subían hasta las heladas cimas de Pisba, y el 27 batían en Paya las primeras españolas. Mas aquellos soldados iban desnudos, diezmados por las enfermedades, sin caballos, sin municiones. Sólo, sólo tenían el genio de Bolívar al acampar en Socha al frente del ejército español, y ese genio hizo prodigios secundado por el entusiasmo de los pueblos, que sólo pensaban en vencer o morir. 

El 10 de julio las avanzadas del ejército libertador fueron derrotadas en Corrales y Gámeza y el 11 se combatió sin resultado, durante ocho horas, en los molinos de Tópaga. Bolívar verificó un movimeinto de flanco sobre el valle de Cerinza, y con este movimiento estratégico desalojó a los españoles de sus posiciones y lo obligó a retirarse sobre Tunja. El 20 de julio acampaba Bolívar en Bonza con su ejército, pobre, desnudo, en esqueleto. Allí, sobre aquel campo de instrucción al frente del enemigo, los reclutas aprendían la táctica para llenar las bajas que habían dejado los veteranos, y estos, entre tanto, hostilizaban y divertían al enemigo diariamente. En cinco dias reorganizó Bolívar su ejército, y el 25 de julio pasó el Sogamoso y se encontró con el español en el Pantano de Vargas. 

Principió la lucha, y a pesar de heróicos esfuerzos el ejército libertador quedó envuelto y reducido a una profundidad que no tenía más salida que un desfiladero. En aquella situación toda esperanza de victoria debió huir en el campo de los patriotas, pero no fue así. Rondón carga con los lanceros de Llano arriba al enemigo que ocupaba las alturas y lo dispersa a lanzadas; Carvajal e Infante lo destruyen por la parte baja a la cabeza de los Guías; la infantería lo arrolla en las colinas que tenía a la espalda, y el sol de la victoria alumbró la libertad de un mundo. El triunfo de Boyacá es el epílogo de aquella jornada de titanes. 

El destrozado ejército de Barreiro se situó en Paipa y Bolívar se dedicó a aumentar sus fuerzas. Reconocimientos, divisiones, marchas estratégicas siguieron a la batalla de Vargas, hasta que el 5 de agosto, después de una estratagema para engañar a Barreiro, ocupó Bolívar a Tunja, donde encontró armas, vestuarios, municiones y víveres en abundancia. Sorprendido Barreiro con aquel movimiento que le cortaba sus líneas de retirada y de comunicación con la base de sus operaciones, se movió por el páramo de Cómbita para recuperarlas. Un escuadrón de dragones observaba su marcha, y el 7 de agosto esperaba el ejército libertador, formado en la plaza de Tunja, las órdenes de Bolívar para el combate, previsto por él sobre el campo de Boyacá, si Barreiro tomaba este camino. Las previsiones se cumplieron, y la voz de mando, que fue en aquel dia la voz de la victoria, puso en movimiento al ejército libertador. 

A las dos de la tarde las dos descubiertas rompieron los fuegos al entrar al puente de Boyacá, y bien pronto se entabló la lucha. Atacaron por el centro los batallones 1ro de Barcelona y Bravos de Páez con el escuadrón Llano-arriba; los batallones Cazadores, 1ro de Linea de Nueva Granada y el escuadron Guías de retaguardia atacaron por la izquierda; el batallón Rigles y la Compañía inglesa atacaron por la derecha y formaron la reserva las columnas de Tunja y el Socrrro. Mandaba Anzoátegui el centro y la derecha; dirigía Santander la izquierda: estaba en todas partes Bolívar. 

El enemigo tenía el grueso de sus fuerzas formado en columna sobre una altura, con tres piezas de artillería al centro y dos cuerpos de caballería a sus costados. Las tropas del centro marcharon sobre él y con movimientos audaces y ejecutados con la más estricta disciplina evolvieron los cuerpos enemigos. Cargaron los lanceros de Llano-arriba y el General español perdió su posición. Huyó la caballería; trató de rehacerse la infantería en otra altura y fue destrozada. Santander pasó el puene y completó la victoria. Quedaron en poder de Bolívar cerca de dos mil prisioneros, entre ellos el general Barreiro y su segundo el general Jiménez. Perdió el ejército libertador 18 muertos, entre éstos el teniente Pérez y el capellán de vanguardia fray Miguel Díaz, y 58 heridos. Boyacá completó la obra de Bolívar. Nueva Granada aseguró en aquel glorioso campo su independencia y el Libertador con tan hermosa campaña y tan heroicas victorias conquistó en las páginas de oro de la la historia el primer puesto entre los guerreros.

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