IGLESIA DE SAN FRANCISCO
Sábado 4 de octubre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Entre los monumentos nacionales de Colombia está el tempo de San Francisco en nuestra Ciudad Blanca. Transcribimos la descripción que hace de él Jimena Montaña Cuéllar.

Cordial saludo,

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Iglesia de San Francisco 
Por: Jimena Montaña Cuéllar

Foto: Webpage de Rafael Tobar Gómez 
Los temblores y terremotos hacen parte fundamental de la historia construída de la ciudad de Popayán. La arquitectura conventual payanesa sufrió cambios tras el gran terremoto de 1736 y sus edificios fueron transformados en la segunda mitad del siglo XVIII, rasgo que les otorgara un carácter regional muy particular, unido a la influencia artística y cultural quiteña, que aportara a la arquitectura conventual un grado mayor de refinamiento.

El convento de San Francisco se fundó en el siglo XVI. Sin embargo, el edificio que se conoce actualmente es el templo comenzado en los primeros años del siglo XVIII. La Corona española, en 1753, reconoció y aprobó la importancia de las labores franciscanas en la región y autorizó la transformación del convento en Colegio de Misiones de Nuestra Señora de las Gracias. Este magnífico conjunto será el más tardío de la arquitectura conventual payanesa, pero desde el punto de vista arquitectónico resultará también ser el más interesante y complejo. La construcción del templo se inició el 14 de julio de 1775, diseñado y dirigido por el arquitecto catalán Antonio García. Veinte años más tarde, la obra estuvo concluida y una Cédula Real advertía que era tan buena la aquitectura que no valía la pena "ofuscarla con figuras y adornos extraordinarios".

El templo es el más rico de la ciudad y en éste resaltan todas las artes: arquitectura, pintura, imaginería y mobiliario. Su interior consta de una gran nave central y dos naves laterales, con capillas comunicadas a través de arcos tallados en piedra.

Los camarines en madera, los más originales de la ciudad, son obra del arquitecto español, fray Antonio de San Pedro, y constituyen una serie de cuerpos casi independientes. La fachada principal, de estilo barroco para los especialistas, es una de las más monumentales que dejó en la Nueva Granada la arquitectura del siglo XVIII, y se atribuye al mismo Antonio García.

El púlpito de la iglesia de San Francisco es uno de los elementos decorativos más interesantes. En el arranque de su escalera, una mujer sostiene en brazos una piña y en su cabeza soporta una cesta de frutas. En la baranda, toda calada, se entrecruzan pájaros de colores, enredaderas, flores y frutos. Esta mujer soporte, llamada "indíatide", es un claro ejemplo del llamado mestizaje de las artes, donde se acusa la intromisión de la mano indígena en los colores y los elementos superpuestos a las órdenes barrocas.

El Hotel Monasterio ocupa actualmente la mayor parte de lo que antaño fuera el conjunto del convento, levantado en 1750.

Con la desamortización de "manos muertas", ordenada por don Tomás Cipriano de Mosquera, el edificio sirvió de cárcel, juzgado y cuartel militar. En los años 40 se le adecuó como hotel, superponiendo detalles que le llevaron a perder sus valores originales.

La iglesia de San Francisco sufrió daños severos con el terremoto de 1983 y fue restaurada tras un exhaustivo trabajo por la Subdirección de Monumentos Nacionales del Instituto Nacional de Vías, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Iberoamericana, obra que se concluiría en 1996.