EL SEÑOR DE LOS MILAGROS
Sábado 3 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

En la Basilica de Buga se venera "El Señor de los milagros" cuya crónica se inicia en 1580. Por esa época una indiecita anciana lavandera tenía escondidos en su regazo 70 reales para comprar, lo que siempre había anhelado tener: un Cristo. Cuando estaba a punto de lograrlo, oyó el pisar fuerte de los guardias que llevaban a la cárcel a un pobre padre de familia que no tenia con que pagar 70 reales que debia de impuestos. La indiecita ofreció sus 70 reales por la liberación de dicho hombre y se fue a su choza y a su trabajo y hundiendo las manos en las aguas del rio Guadalajara llega a ellas una cajita que contenía un diminuto Cristo. Feliz lo lleva a su choza y a los varios dias nota que el Cristo había crecido casi hasta un metro.

Esta noticia se riega por todo el vecindario y lo llaman el Cristo de las aguas y se inicia una serie de bien y milagro. Los devotos empiezan a deteriorar el Cristo hasta que un visitador especial llegado de Popayán ordenó quemarlo. Pero el fuego en vez de quemarlo lo puso a sudar copiosamente y la imagen resultó más hermosa.

Así lo atestiguó bajo fe de juramento, en 1665, doña Luisa de la Espada, hija de uno de los fundadores de Buga. Ella aseguró que la imagen, arrojada al fuego no se quemó, antes bien sudaba y la gente empapaba algodones en el sudor. Este testimonio se conserva. En esa misma ocasión otros testigos, igualmente bajo gravedad de juramento, hicieron declaraciones sobre hechos sorprendentes, especialmente curaciones realizadas por la devoción al Santo Cristo.

El Santo Cristo es una imagen enternecedora, tallada en madera, pero ésta ha sido reforzada con pasta y se conserva bien, a pesar de su antigüedad. La cruz tiene 1,70 mts de altura y 1,30 de ancho La imagen es de color oscuro. La cruz tiene el letrero INRI, de la cruz salen rayos de plata, que le han obsequiado sus devotos y la corona es de oro y piedras preciosas. La Cabeza del Santo Cristo está muy inclinada, por sus heridas, especialmente por el costado derrama abundante sangre, la cabellera también ensangrentada, cae en dos manojos sobre sus hombros. El rostro tormentado por el dolor conserva una expresión de resignación y de majestad impresionantes. Los ojos cerrados y los labios entreabiertos.

En 1783 el rector del seminario de Popayán y al mismo tiempo capellán del santuario de Buga, envió a Roma una relación aprobada por su obispo, en la que se relataban testimonios de numerosas curaciones. El Papa Pío VI respondió con 22 "breves perpetuos", en los que se concedían abundantes indulgencias a los devotos peregrinos. Se conserva la copia de documento pontificio.

Y el Cristo se quedó con ellos; primero en la casa de la humilde indiecita, después en la Ermita que con cariño le construyeron hasta que un terremoto la destruyó, y luego en la otra Ermita cuya torre convocó por tiempos largos a la gente con el sonar de las campanas fundidas de armas de las guerras.

En 1875 cuando el Arzobispo de Popayán, Carlos Bermúdez, al ver que la Ermita estaba muy deteriodada resolvió traer la comunidad de Padres Redentoristas que fue recibida con gran alborozo y al poco tiempo con donaciones de los fieles, iniciaron la construcción del actual templo, en el que tuvieron que empezar por fabricar allí mismo cuatro millones de ladrillos y doce mil arrobas de cal.

Al oír el toque de las campanas todos los vecinos salían presurosos y al mando de los sacerdotes, se iban al río a traer los materiales para la construcción. La primera piedra la bendijo Monseñor Ortíz Arzobispo de Popayán y sirvió de padrino el Presidente de la República Rafael Núñez, el cual nombró un representante.

La Construcción del Templo duró 19 años. El 2 de agosto de 1907 (Fiesta de San Alfonso, fundador de los Redentoristas), se trasladó a su nueva morada el Cristo de las aguas y se dio inicio a la Solemne Bendición e inauguración a la que asistieron entre otras personalidades, el Nuncio Apostólico Monseñor Raganes y el nuevo Arzobispo de Popayán Monseñor Antonio Arboleda, además de infinidad de fieles devotos venidos de diferentes sitios del país.

En 1930 el Papa Pío XI por medio de su secretario el Cardenal Pacelli (Futuro Papa Pío XII) expidió un Decreto concediéndole el Titulo de Basílica, debido a los numerosos milagros y al volumen de peregrinos que la visitaban (más de 200.000 anuales, hoy más de 1.000.000 al año).

El Templo mide 80 metros de largo por 33 de altura. En las dos hermosas torres hay una estatua del Sagrado Corazón de Jesús de 2 ½ mts de altura en hierro fundido.

El Campanario consta de cinco campanas francesas. Es el mayor de la nación y el más sonoro. La campana del Milagroso, que da la nota Mi, pesa 1.111 Kgms, la del Perpetuo Socorro que emite el Fa sostenido pesa 778 Kgms, la campana consagrada a la memoria de Santa Teresa del Niño Jesús y que da la nota Sol pesa 548 Kgms. La más pequeña pesa 289 Kgms y la monumental, construida en 1955 pesa 3 toneladas.

El reloj de la torre es de fabricación francesa, da las horas desde el 18 de Marzo de 1909.

Cordial saludo,