SEMINARIO DE POPAYAN 
Martes 17 de octubre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Un día como hoy, 17 de noviembre de 1606, por Bula del Papa Paulo V, se estableció la autorización para fundar un seminario.

Debido a diversos problemas, no fue sino hasta el año de 1639, cuando tanto el Cabildo de la ciudad como el gobernador de la Provincia, Juan de Borja, se dirigieron, con éxito, a la Real Audiencia de Quito solicitando designar a Popayán sede de la Compañía de Jesús y los vecinos y encomenderos ofrecieron ingentes donaciones para la obra.

En el año de 1642 se consagró el llamado "Colegio Seminario de San Francisco de Popayán", con el acuerdo de la primera Constitución o Reglamento presentado por el obispo de la diócesis Francisco de la Serna, doctor en teología y catedrático de vísperas jubilado en la universidad de Lima. Así mismo se decidió fundirlo con el Real Colegio que se había fundado años antes y tomó el nuevo nombre de Real Colegio Seminario de San Francisco de Popayán. El Real Colegio y el Seminario se consideraron siempre dos entidades educativas distintas, con apartamentos separados dentro del mismo edificio.

Durante el siglo XVII se construyó el edificio conocido que aún existe; la experiencia fue diseñando las modalidades académicas de los estudios y el interés de la comunidad payanesa fue manifestándose cada día con mayor intensidad a través de donaciones, apoyo humano e ingreso de jóvenes al establecimiento como alumnos, no sólo en calidad de aspirantes al sacerdocio sino también para estructurar su formación cultural, especiamene de caracter humanístico.

En esta época los impulsadores fueron: Ambrosio de Vallejo (el precursor), Francisco la Serda, Juan de Velasco y Francisco de Fuentes. Y empezaron a desfilar por sus aulas los jóvenes que más tarde dieron lustro no solo a su ciudad natal, sino al país entero, ocupando puestos de honor, inclusive presidentes del país.

El dos de febrero de 1736 uno de los terremotos más potentes azotó la ciudad destruyendo en parte al Real Colegio Seminario y completamente su iglesia. Su reconstrucción, la de la Torre del Reloj, la Ermita y otras edificaciones, dieron origen al llamado "Estilo Popayán" que fue el fruto de la opulencia económica y la cultura adquiridas inicialmente en el seminario y culminada por viajes a Europa de los payaneses.

En 1740 el Real Colegio Seminario tuvo una grave crisis económica que fue solventada, en parte, por Pedro Agustín de Valencia, tesorero de la Real Casa de Moneda de Popayán, y con el generoso apoyo de la comunidad payanesa, y empezaron años de prosperidad para el seminario.

En 1767, 5 de abril, el Gobernador de la Provincia José Ignacio Ortega tuvo que dar cumplimiento a la célebre pragmática-sanción de Carlos III, sobre expulsión de los miembros de la Compañía de Jesús de los dominios españoles. De Popayán salieron hacia el destierro, el 30 de julio a la una de la mañana, entre otros, el padre rector Francisco Javier Azoni, con los padres Mateo Folch (prefecto de estudios) y Manuel Ventura Hurtado del Aguila (secretario). Esta situación obligó el cierre temporal del seminario.

En 1784 se reabrió el Seminario Conciliar y se designó como rector a Manuel José Mosquera y Figueroa. Se creó una sección para la enseñanza de las primeras letras y para dirigirla se nombró a Juan Ventura de Otálora. Y comenzó la edad de oro del seminario.

El terremoto del 16 de noviembre de 1827 deterioró gravemente el edificio del seminario, lo que unido a la dificil situación económica que venia padeciendo, obligaron a cerrar el seminario temporalmente, reabriéndose a fines de 1829.

En 1839 la revolución de los "Conventos" obligó nuevamente a cerrarse el seminario reanudándose en 1843.

El 18 de julio de 1846, se encargó nuevamente a los Jesuitas la dirección y enseñanza en el Colegio Seminario, pero... en 1850 fueron expulsados ¡Nuevamente! y el seminario se cerró una vez más.

En 1855 se reabrió como un instituto de segunda enseñanza más que de estudios eclesiásticos.

En 1869 el Obispo Carlos Bermúdez con el apoyo del Papa Pío IX, consiguió que la comunidad de padres de San Vicente de Paúl, Lazaristas, viniese a Popayán. Los primeros en llegar, 24 de noviembre de 1870, fueron Gustavo Foing y Juan Bautista Rieux.

Cincuenta años después, en la cima del prestigio a donde había ascendido el seminario y cuando se celebraban las bodas de oro de la llegada de los padres lazaristas, Francisco J. Navia, en su discurso, pronunciaba las siguientes palabras:

"Palpables son los efectos de tan noble empeño: El Cauca antiguo donó al seminario una pléyade de hombres que hoy ocupan, con honor, altas posiciones, en las ciencias y en las artes. A la cabeza de esa legión van ya cuatro príncipes de la Iglesia. Y bien pudiera yo asociar a ellos muchos hijos ilustres de este claustro".

Nota: Quien escribe estas lineas disfrutó del privilegio y orgullo de ser alumno del seminario de Popayán durante tres años. El Rector era el insigne educador presbítero Cecilio Arboleda y el profesor de historia, el famoso historiador José María Arboleda Llorente.

Cordial saludo,