SANTIAGO CAÑÓN VALENCIA
Jueves 31 de agosto, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Martha Ochoa nos ha enviado el articulo de El Financiero de México, sobre la participación del jovencito Santiago Cañón Valencia en el Concurso Internacional de Violonchelo en la ciudad de Morelia, México. Santi, como cordialmente lo llama la familia, es hijo de la payanesa Rocío Valencia de Cañón y Ricardo Cañón bogotano.  Santi dejó la mejor impresión.  Le dieron, el diploma por ser una "joven esperaza en el violencello" que lleva el nombre de la esposa de Aldo Parisot, el profesor más famoso de USA y mil dólares. A raíz de su actuación el joven concertista ha recibido varias ofertas de estudio en el extranjero con eminentes profesores de su arte.

Nuestros agradecimientos para Martha por enviarnos la información y felicitaciones a Santi, sus padres y familia.

Cordialmente,

***

Participa en concurso de Violonchelo niño colombiano
Cultura - Martes 29 de agosto (14:00 hrs.)
* Santiago Cañón tiene 11 años de edad es el músico más joven en concursar
* Le gusta tomar en serio todo para triunfar
El Financiero. México


Morelia, Mich., 29 de agosto.- Quería tocar el fagot pero su madre lo convenció de probar con el violonchelo, hoy, a sus 11 años, el colombiano Santiago Cañón Valencia se convirtió en el músico más joven en participar en el concurso internacional Carlos Prieto y, aunque fue eliminado en la primera ronda, mantiene el entusiasmo y asegura que trabajará más duro para regresar en tres años.

Hijo de una chelista y un clarinetista colombianos, Santiago comenzó sus estudios musicales en Bogotá cuando apenas pasaba de los cuatro años, y aunque no hace mucho de ello, ha avanzado tanto que ya ha participado como invitado en la Orquesta Filarmónica de Bogotá y sueña con, algún día, ser invitado de la Filarmónica de Berlín.

Entrevistado dentro del Quinto Concurso Internacional de Violonchelo Carlos Prieto, el carismático joven recuerda que "el fagot era muy grande y no tenía las condiciones para tocarlo, mi mamá quería que probara el chelo, lo hice y me gustó".

Desde entonces, dice, vive apasionado por completo de este instrumento que, asegura, es el más parecido a la voz humana, y al que, no obstante su corta edad, define como de sonido muy dulce.

Inquieto y sonriente, vital pero disciplinado, Santiago ha dedicado durante poco más de seis años entre seis y ocho horas diarias al estudio del instrumento, que ha crecido en tamaño al igual que él, y que ya desde ahora toca con maestría, como lo muestran los halagadores comentarios que recibe del público de Morelia que lo ha
escuchado.

Santiago no se queja, se levanta temprano, dice, para practicar en las primeras horas, luego cumplir sus deberes escolares, que lleva a cabo con una tutoría especial, y después tener el tiempo suficiente para cumplir con otra de sus prioridades, que es ser niño.

Le gustan los videojuegos, el fútbol e, incluso, se empieza a apasionar también con la pintura, al grado de que no descarta, en algún momento, también convertirse en pintor.

Su hermana es una virtuosa violinista de 16 años, así que la música vive con Santiago y él de la música, esa que le agrada por su coloratura, sus frases, sus sonidos y, sobre todo, por la posibilidad que le da de prepararse y forjarse un futuro mejor.

Con esa visión, su madre y su maestro, Henryk Zarzycki, empezaron a buscar concursos para inscribir a Santiago y encontraron el Carlos Prieto, que este año celebra su primera edición internacional, y comenzaron a preparar la travesía, esa que trajo al joven músico al Conservatorio de las Rosas, en esta ciudad, donde se ha convertido en una sensación.

"Para este concurso me preparé como unas seis o siete horas al día de ensayo, primero de técnica, para tener agilidad en los dedos, luego en la obra, memorizar y repasar la interpretación", explica Santiago, quien así da cuenta de la pasión y disciplina con la que se entrega a la música.

Santiago participó en la primera ronda, al lado de 25 concursantes más, con un máximo de edad de 34 años, con el "Estudio 33", de D. Popper; y con "Lejanía interior", pieza obligatoria, compuesta ex profeso por el mexicano Arturo Márquez.

De las dos, confiesa que la segunda fue la que le costó más trabajo, porque no conocía mucho a este compositor. Su trabajo fue elogiado, pero no logró colarse a la semifinal, no obstante, está contento, sabe que fue el primero de muchos concursos internacionales que vendrán y que ello le permitirá alcanzar otro de sus sueños: ser conocido fuera de su país y tocar en grandes salas de concierto.

Lo de músico lo lleva en la sangre y, por eso, sostiene, está bien seguro de que quiere ser un solista de talla mundial, invitado de agrupaciones de gran tradición como la Filarmónica de Berlín, sueño en el que invierte su virtuosismo y tesón.

"Yo lo que le digo siempre a la gente -señala- es que si les gusta algún instrumento de verdad, se pongan a practicarlo y si se apasionan estudien más duro, que quizá implica sacrificios, porque no hay tanto tiempo para otras cosas como el fútbol, pero si uno estudia bien y duro, uno puede tener un futuro mejor".

La música, dice con una solemnidad inusual para sus 11 años, "no debe ser tomada como un hobbie, si en verdad les gusta la deben tomar en serio para triunfar", concluye. (Con información de Notimex).