NEFTALI SANDOVAL VEKARICH: II
Viernes 20 de junio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Complementamos la microbiografia de Neftalí Sandoval Vekarich, (27 de mayo, 2003) oriundo de Popayán y residenciado en Belgrado, mencionando que en uno de sus numerosos escritos y en su peculiar estilo, nos cuenta el origen del nombre de Quilichao.

Su apellido Vekaric proviene de una antiquísima familia de Dubrovnik, en el Adriático. En esta oportunidad únicamente transcribirmos los párrafos finales de su escrito. Los interesados en el artículo en forma completa, favor solicitárnoslo que con mucho gusto lo enviaremos (25KB).

El autor dedicó esta historia a sus hermanos, primos descendientes de los Sandoval y Velasco de la Rosa, "¡forjadores de un mundo!". La narración incluye a frailes dominicos italianos, uno de ellos fray Aquilino de Monterosso, llamado cariñosamente fray Quili y el otro fray Colatino Prato de Montua, conocido por fray Pato, ubicados en la parroquia de San Antonio. Al final de la historia, fray Quili recibe del Papa Inocencio X (quien ya había muerto) un mensaje de traslado. El anuncio del viaje del querido Quili fue recibido con mucha tristeza por los habitantes de la parroquia y varios dias estuvieron preparando su partida.

Nuestros agradecimientos a Neftalí por facilitarnos esta historia.

Cordial saludo,

***

De la no muy verídica y menos incierta 
historia de la perínclita Villa de Quilichao 
Por: Neftalí Sandoval Vekarich 

Párrafos finales del escrito.

(...)

Neftalí Sandoval Vekarich 
Finalmente le llegó a Fray Aquilino el día de la partida. Una acémila morena, fuerte y tranquila fué enjaezada muy a propósito para el voluminoso continente del sacerdote a quien acompañarían tres o cuatro vecinos portadores del recado a las autoridades del Virreinato. El pueblo entretanto había crecido con la noticia de que la zona era muy rica en oro, también varias familias de indígenas estaban ahora allí en grupos disfrutando de los beneficios que esos extraños personajes ofrecían. Numerosos esclavos de las minas de Quinamayó y manumisos de la Hacienda del Llano Grande del Capitán don Andrés de Sandoval y Velasco de la Rosa hicieron acto de presencia para decirle adiós al sabio y generoso fraile.

Con la voz quebrada por la emoción los peninsulares despedían al sacerdote. ¡Adiós, Quili!, le gritaban y la potente voz de barítono de fray Pato retumbaba por encima de las demás: ¡Ciuao Quili! Los peninsulares le hicieron eco españolizando la pronunciación: ¡Chao Quili! ¡Chao Quili! Era tal el bullicio y espíritu de jacarandeo que adquirió la despedida en ese concierto de voces y acentos tan disímiles que los indigenas empezaron a tocar sus fotutos y calabacines secos rellenos con granos de maíz, los negros a danzar y percutir sus tambores.... Los gritos de despedida tenían ritmo, algo mágico, tenían mantra, entonces negros e indios empezaron a gritar con gran regocijo de fiesta: ¡Quili chao! ¡Quili chao! ¡Quili chao! Tal parece, pues, que este es el origen del nombre de la Parroquia de San Antonio de Quilichao, pero como bien lo dijo Fray Colatino Prato de Montua rubricando su informe al General de la Orden: "se non é vero é bene trovato!" Al menos, esto es lo que pude encontrar en los Archivos de Indias y no me faltan ganas de terminar con uno de los tantos latinajos de Fray Pato: " Roma locuta, causa finita."