RICARDO LEON RODRIGUEZ ARCE
Miércoles 19 de febrero, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses poetas:

Marco Antonio Valencia Calle, nos envía un par de poesías seleccionadas para la "Antología de poemas a Popayán" próxima a imprimirse. La autoría corresponde al poeta payanés Ricardo León Rodríguez Arce. Nuestros agradecimientos a Marco Antonio.

Cordial saludo,

Evocación
De Ricardo León Rodríguez Arce
Del libro "Perfil de una ciudad"

“Y al fin de aquel Edén verde y riente
la ilustre Popayán alza la frente”
-Julio Arboleda-

La ciudad es un barco
cargado de leyendas...
En sus ojos dormita
la ansiedad y la hiedra
un oleaje de piedra
dialoga por sus calles
y en sus amplias casonas
resucita la historia...

Por sus muros el tiempo
recorrió en el silencio
las austeras arcadas
de sus diáfanos claustros,
la emoción contenida
de sus plazas y patios,
la frondosa gavilla
de sus robles melódicos
y las rancias estancias
de sus salas insignes.

Bajo un cielo infinito
poblado de arabescos,
sus aleros y torres
y cúpulas se empinan,
pregonando la estirpe
del idílico valle
que afloró en la leyenda
de su entraña telúrica.

Son sus sueños...
la Vida, la Epopeya y el Canto
el Misterio, la Gloria,
la Quimera y la Tarde,
la Belleza, el Paisaje,
la Piedad, la Esperanza
y el eterno tributo
del Ensueño y el Arte.

Un recuerdo la impulsa
y una gracia la exalta,
una sangre la salva
y un olvido la niega,
pero en flor de tibieza
blanda brisa la besa,
cuando danza en sus cimas
la frescura del aire!

Peregrina o sedante
viste al sol su hopalanda
o reviste la toga,
manto o capa de armiño;
y unas veces sofrena
el ritmo de su paso
y otras veces avanza
cargada de centellas...

Abatida aunque invicta
bajo un cielo inclemente
que a sus planes desata
las furias del Averno,
rescata de su seno
los gérmenes fecundos
que a conquistar empiezan
las cimas del Futuro!

Ancestral o moderna
lanza al viento sus trigos
y no niega las mieses
que doró su cosecha...
pero sabia y paciente
sabe arder en los éxtasis
de la nieve y el fugo
que acrisolan el tiempo.

Al vivac de la gesta
sus aceros se empinan
y los bronces augustos
se trocaron espadas...
cuando no – en ígneo soplo-
sus volcanes omnímodos
entre lava y cenizas
convulsionan el ámbito.

Noble, altiva y prolífica
y otras veces exhausta,
escancia sus destinos
en un férvido río...,
mientras la luz y el trueno
de inholladas esencias
deshojan en sus campos
su flor de tempestades.

Sobre un cendal de nardos
de azaleas y geranios,
desata un sus jardines
su luz, la Primavera...
Cabe la fuente pánica
de asombrados espejos
que reflejó en sus ondas
las sendas del Olimpo.

O entre el sitial ascético
purpurino y magnifico
que domeñó las cimas
de la tragedia humana,
recorre penitente
-coronada de cirios-
el divinal vía crucis
de su Calvario íntimo.

En su solar materno
-murado de alabastros-
se hermanan hondamente
la ternura y el cardo,
el tesón con la dicha,
la paz con la plegaria,
el amor con la muerte
y el cielo con la tierra.

Amando los collados
que pueblan su universo,
se pulsa en vago hechizo
su entraña mitológica.
velada y taciturna,
titánica y homérica,
su brújula estremece
los mares de la Fábula.

Y así, guerrera y mágica,
bucólica y patricia
rescata en áureos signos
la gloria de su empeño;
consciente de que un día
el hálito de su lama
cautivará la lumbre
que forja eternidades...

Contemplando su estampa
admiro su Pasado,
evoco sus hazañas
y vivo su existir.
Más, mi filial anhelo
sueña con verla siempre,
-vencedora de duelos-,
ganar el Porvenir!

/pa ciudad es un barco
cargado de leyendas...,
y entre su ser navegan
canciones con estrellas!...

El tiempo
De Ricardo León Rodríguez Arce
Del libro "Perfil de una ciudad"

“Desaparecen límites, el tiempo, las distancias”
-Alvaro Garcés Valencia-

En Popayán...,
el tiempo
es...
¡eternidad!...