RAFAEL DE RIEGO Y NUÑEZ
Viernes 22 de septiembre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Quizá la historia de hispanoamérica hubiera sido otra, si la poderosa expedición armada que tenía lista en Andalucía en 1820, el rey Fernando VII, se hubiera realizado. Hé aquí, en breve, esa historia.

En 1819 parecía perdida para siempre la causa libertadora, por el terror incontrolado, primero, del Pacificador Pablo Morillo y luego su septuagenario sucesor Juan Sámano. Estos sanguinarios generales enviaron al patíbulo a federalistas, centralistas, aristócratas y demócratas, sin pensar que los sobrevivientes tenian la necesidad de aunar sus fuerzas para triunfar, como lo hicieron, bajo la jefatura de Simón Bolívar.

Por otra parte, el rey Fernando VII, para ser restaurado como rey, se vió obligado a aceptar la Constitución de 1812, comenzando la llamada "segunda época constitucional"; pero cuando se sintió fuerte, declaró sediciosas las Cortes e hizo prender a sus miembros por rebeldes. Así mismo a los que le habian dado el trono, ordenaba encarcelarlos y aplicarles suplicios. Ello dio como resultado el descontento general y la revolución estalló.

A pesar de lo anterior y conociendo el estado de las fuerzas realistas desde la aparición de Simón Bolívar, Fernando VII ordenó la preparación de una gran fuerza militar, bajo el mando del Conde de Calderón, para sofocar la sublevación en hispanoamérica. A finales de 1819 el ejército expedicionario español tenia 20.200 hombres de infantería, 2.800 de caballería, 1.370 de artillería y un abundante parque con 94 piezas de campaña. Pero una epidemia de fiebre amarilla los detuvo momentáneamente en Cádiz.

Y aquí es en donde toma la iniciativa Rafael de Riego y Núñez, quien había nacido en Santa María de Tuñas, Asturias, el 24 de octubre de 1785. Su padre fue administrador de los Correos de Oviedo y persona muy culta. Rafael estudió en la Universidad e ingresó en Madrid en 1807, en el cuerpo de guardias de Corps. Luchó contra los franceses que lo tomaron prisionero y enviado a Francia, abrazó con entusiasmo los principios de la revolución, creyendo fácil aplicarla a España.

En 1819 Rafael comandaba el Batallón Asturias,que formaba parte de la expedición antes descrita. Los soldados españores veían con disgusto aquella empresa que los llevaba a morir en tierras lejanas para defender una causa que odiaban: el absolutismo. Varios oficiales habian decidido aprovechar esta ocasión para proclamar la Constitución de 1812 y Riego que era uno de los comprometidos, dio el grito de alzamiento en Cabezas de San Juan el primero de enero de 1820, trasladándose a Altos de la Frontera en donde detuvo al General en Jefe del ejército expedicionario, el Conde Calderón; de allí se aproximó a Cádiz en donde se apoderó del arsenal de La Carraca, pero no pudo tomar la capital, trasladándose a Algeciras.

Este alzamiento abortó definitivamente la expedición pacificadora. Riego continuó su revolución con grandes altibajos. Finalmente fue tomado prisionero en Arquillos y acusado del crimen de lesa majestad; fue ejecutado en la plazuela de la Cebada, (7 de noviembre de 1823), en donde lo condujeron sobre un serón y arrastrado por un burro, entre los insultos de los presentes. Al saber su muerte el Rey exclamó: " ¡Liberales: gritad ahora viva Riego!".

La figura de Riego fue en España, durante algunos años, un símbolo de libertad y extremismo político. Para los moderados y absolutistas, fue la personificación de la revolución y la anarquía, y así no es de extrañar que, según estos diversos puntos de vista, haya sido apreciado por los historiadores de uno y otro lado.

Cordial saludo,