DOLOROSA RADIOGRAFIA DE POPAYAN
Domingo 16 de noviembre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Javier Velasco Mosquera nos envía este escrito que ha titulado: "dolorosa radiografía de Popayán". Nuestros agradecimientos al arquitecto Javier por remitirnos sus comentarios.

Cordial saludo,

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DOLOROSA RADIOGRAFÍA DE POPAYÁN
Por Javier Velasco Mosquera

Si bien es cierto que Popayán presentaba antes del sismo de 1983 un Sector Histórico de gran valor tanto urbanístico como arquitectónico por lo homogéneo de su conjunto, la realidad es que hoy se aleja de aquella visión, dejando mucho que desear.

Una legislación nada afortunada, presentada en aquella época por un arquitecto que supuestamente se consideraba “un gran defensor del Sector Histórico”, avalada por el alcalde de ese entonces, el Honorable Consejo Municipal y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Javeriana con sede en Bogotá, permitió completar y culminar la acción destructora del sismo. La disminución del área monumental adoptando una posición contraria a la Ley 163 de 1959 bajo el pretexto de “no hacer onerosa la reconstrucción de Popayán”, permitió la liberación y posterior afectación de barrios que, como El Empedrado —uno de los que mejor comportamiento presentó ante la acción del sismo—, hoy se debaten en el caos.

Las funestas consecuencias que hoy podemos observar en ellos, se han extendido hasta el propio Centro Monumental donde vemos desaparecer día a día casonas que otrora fueran viviendas, para edificar grandes locales comerciales precedidos, algunas veces, de ventanales elaborados totalmente en vidrio templado. Algunas de ellas han sido abandonadas a su suerte con el propósito de que colapsen para quitarse de encima la “molesta reglamentación que frena el progreso” y así dar cabida a proyectos modernos “más rentables”.

Todo este proceso aunado a una labor poco efectiva del Consejo de Monumentos Nacionales Filial del Cauca y del mismo Municipio, hacen el escenario más dramático. Cada día se ven desafortunadas intervenciones (aprobadas tal vez por el Consejo...) que obligan a pensar que los actuales habitantes de Popayán, nada o casi nada valoran su Patrimonio. Desventuradamente, hay que aceptar que propios y extraños venidos de otros lugares, están contribuyendo a su destrucción. Tal parece que la herencia de nuestros antepasados que la gestaron, valoraron y conservaron con tanto amor e interés durante siglos, está muriendo ante nuestros ojos sin que nadie haga nada para frenar este malévolo empeño.

Será, entonces, que las nuevas generaciones, actuando bajo la presión de una economía en franca decadencia, hoy ven como un verdadero freno a su “desarrollo” la conservación de nuestro Patrimonio Histórico? Será que la indiferencia que acompaña a muchos de los que tenemos raigambre patoja, permitirá que siga su curso la adquisición de viejas casonas por parte de algunos cuantos “adinerados” sin cultura ciudadana, de procedencia local o venidos de otros rincones del departamento o del país, para transformarlas o demolerlas según el caso, siguiendo tal vez un modelo de conducta imperante en lugares foráneos donde poca o nula importancia le dan a la conservación de una herencia urbana de auténtico valor cultural? Será que la ciudad aguanta más atropellos generados por algunos profesionales inescrupulosos que, ante la ineptitud que les acompaña para defender, comprender y manejar el Patrimonio, propugnan por su modernización? Este cáncer que devora nuestra ciudad, ¿cuánto tiempo más de vida le dará a lo poco que nos está quedando de aquel legado ancestral?...