NUESTRO POPAYAN ANTIGUO
Lunes 2 de diciembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Apreciados payaneses:

Hernán Franco, por intermedio de Carlos Ayerbe nos complementa las definiciones de la Ciudad Blanca a mitad del siglo XX. Nuestros agradecimientos para ambos.

Cordial saludo,

""" ... Nuestro Popayán antiguo.
Por: Hernán Franco

A continuación te envio los puntos que se te escaparon sobre nuestro hermoso Popayán Antiguo:

Cuando en el Almacén Emilio Mettler comprábamos las mejores golosinas importadas de Europa, en especial los chocolates, caramelos y toffies fabricados por Nestlé en Suiza, los que venían en caja de lata.

Cuando todos asistiamos donde la inolvidable Baudilia a tomar el famoso Salpicón que rápidamente curaba los guayabos.

Cuando las Misas que daba el Padre Quintana eran muy populares por cuanto duraban 15 minutos y no había sermón.

Cuando Jaime Ayerbe Chaux rehusó ir a Europa a pasear y decidió quedar-se en Popayán tocando las campanas de la Iglessia de San José.

Cuando los pasteles se compraban en los famosos Horno San Jaime y no veíamos la hora de ir a La Blanca, cerca de la Ermita a comer la gran comida alemana, en especial el Bratwurst con Coll y una cerveza.

Cuando todos ibamos al Instituto del Libro a comprar el Billiken.

Cuando el mejor aguardiente "del chiquito" se compraba debajo del Puente del Humilladero.

Cuando los arrieros que en mula llevaban su carga a la plaza de mercado cuidaban mucho que las mulas no se asustaran al pasar por la iglesia de Santo Domingo y por error se entraran a la Facultad de Derecho, porque eso sí era fatal, pues allí "dizque" las graduaban.

Cuando los teléfonos eran de manivela y por operadoras. Si te identificabas y les decías que buscabas a fulano de tal, ellas te decían, está en el Club Popayán, o se fue a visitar a su tía, o se fueron todos al cementerio.

Cuando la vida cotidiana de Popayán se podía sintetizar así: Cuando no hay un entierro, o un temblor, están en procesión o está lloviendo.

Cuando el inolvidable Comandante Chaucha perdió el año ya que se dedicó a organizar Los Guías de Colombia.

Cuando los mejores juguetes se compraban en el Almacén de Billy Oppenheimer.

Cuando el Sacristán de la Catedral era Juan Valdez y luego cuando Pedro Felipe Valencia buscaba el nombre para crear el personaje clásico para la Federación de Cafeteros, Nora, la esposa de Pirro Hormaza sugirió el nombre más clásico payanés: Juan Valdez, el Sacristán de la Catedral y así se inmortalizó ese nombre en todo el universo.

Cordial abrazo,

Hernan ... """.