POPAYAN DE TODOS LOS DIAS
Lunes 21 de marzo, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Marco Antonio Valencia Calle, con su característico estilo "marco 
antonio"
, nos describe con lujo de detalles y experto conocerdor, las 
partes de Popayán menos visitadas por los turistas extranjeros.

He aquí su crónica.

Cordial saludo,

***
BIENVENIDOS A POPAYÁN
(guía de turismo alternativo)
Por: Marco Antonio Valencia Calle


Si vino a conocer Popayán por estos días y lo único que le han mostrado son hermosas y enigmáticas casonas de paredes blancas, iglesias de belleza y grandeza impresionante, museos con historias y objetos de riquezas incalculables, esplendorosas exposiciones de orquídeas y artesanías, deliciosos platos de típicos manjares, mecato de sabor único, procesiones de alto vuelo místico, misas conmovedoras, jornadas de oración y reflexión como en ninguna otro lugar del mundo se pueden hacer, cortos paseos por el parque Caldas para saludar o conocer a todos los amigos que han venido del extranjero y el resto del país; y aún así, siente que algo le hace falta, que la guía impresa de turismo que tiene en sus manos esta incompleta, que no lo han invitado a pasar de la sala de la casa y se va a regresar sin conocer Popayán del todo, lo invito a recorrer la “otra ciudad” a través de esta desorganizada guía alternativa.

Primero: siéntese una o dos horas antes por donde pasa la procesión, y disfrute de algo que no se olvida nunca: el olor y los gritos de ¡maní! ¡maní! En el Sector Histórico -peatonizado para la ocasión- visite expposiciones artesanales, y si anda sólo de “miranda” compre al menos por decencia de visitante, obleas con majarblanco y queso. Si es de espíritu lúdico y etílico, visite El Sotareño, un bar donde dicen que tienen la música del mundo para tomar aguardiente y hacer llorar despechados. Si es joven y rumbero, pregunte por la Zona Rosa de la Estación, los bares son pequeños pero del gusto gomelo. Si quiere almorzar algo típico, a buen precio y mirando la olla hervir, visite las llamadas “mesas largas” de las plazas de mercado. Si quiere comer una fruta típica de la región, compre chontaduros, pero cómalos con sal y miel al tiempo, son nutritivos (y dicen que afrodisíaco) y sirven como “pasante” para el aguardientico caucano, bebida que no puede dejar de probar antes de abandonar nuestra ciudad, y más, le aconsejo que compre unas buenas botellas como souvenir para sus amigos.

Si quiere conocer de cerca cómo ha crecido la ciudad, negocie una hora de taxi y dígale al chofer que lo lleve a dar una vuelta por la circunvalar y en el trayecto pídale que le indique las nuevas calles, los barrios nacientes. Si quiere hacer deporte y turismo: subir a la loma de Las Tres Cruces todavía es seguro, y desde allá podrá gozar del contraste que significa ver la magia de la Ciudad Blanca con el esplendor de la pobreza que nos anilla. Si no le gusta el deporte, pero quiere ver una panorámica de la ciudad, puede subir a El Morro, es un paseo descansado y delicioso.

Si quiere probar algo más étnico de la ciudad, pídale a un taxista que lo lleve a la vereda de Puelenje o de Torres, (que quedan a cinco minutos del casco urbano), donde en casas de campo se han organizado restaurantes de carnes ahumadas, palacios del colesterol, sancochos de gallina, ventas de guarapo, que junto a juegos tradicionales como el sapo y el tejo, permiten pasar tardes divertidas a bajo precio.

No sobra comentar que por ésta época además de turistas, han llegado carteristas y rateritos de todas partes; por lo tanto, no suelte a los niños en lugares tumultuosos, aseguren sus billeteras, las señoras agarren bien sus bolsos y maridos, usen parqueaderos autorizados y, recuerde:

Popayán, la ciudad que hoy le abre las puertas, merece su respeto. Ayúdenos a cuidarla, a tenerla limpia, respete las costumbres y procesiones, y si puede, únase a las jornadas de oración por la paz de Colombia que hay en todas las iglesias. (ojoalcuento@uniweb.net.co)

OJOALCUENTO