LO MAS RECIENTE SOBRE POPAYAN
Jueves 16 de octubre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Rodrigo Miranda Cabana nos envía "lo más reciente sobre Popayán de El Tiempo de la fecha", como él mismo nos lo dice. Nuestros agradecimientos para Rodrigo.

Cordial saludo,

***

Popayán tiene mucho sabor
El Tiempo

Zapatos descansados y buen apetito son clave para recorrer la capital del Cauca.

El gobernador del Cauca, taita Floro Tunubalá, maneja el departamento a ritmo guambiano. Es decir, con magia y respeto. Con su traje tradicional recorre la sede de la gobernación y saluda en voz baja. Escucha y luego habla, pero mucho después, cuando ha oído lo que los demás tienen que decir.

Y luego, de despedida, pide que conozcan la zona, que encuentren sus riquezas y se las lleven en el corazón. Sabe, entre otras cosas, que la esencia indígena queda en él y en un puñado de guambianos que, a punta de palabras y de bastones de mando, han logrado respeto y consideración.

Por eso, recorrer Popayán es ver el contraste entre la blanca ciudad que se recuperó de un terremoto y hoy, orgullosa, exhibe de nuevo sus joyas, y el colorido de las ropas guambianas.

Las mujeres, recatadas, lucen su falda y su ruana. Los hombres, igual. También van de falda, pero con botas. Ellas, coquetas, caminan despacio y poco miran la arquitectura. Ellos se paran en las esquinas, especialmente las de la Plaza Principal, y conversan en murmullo.

La ciudad, mientras tanto, luce sus iglesias. Y eso que no es época de Semana Santa. Pero es que Popayán es mucho más que su celebración religiosa en la que en una sola noche entre 80.000 y 90.000 personas ven las procesiones.

Popayán es el Museo Negret, una vieja casona donde el artista Edgar Negret creció. El menor de nueve hermanos, cuenta la guía, fue un niño solitario. Descendiente de un español y una princesa indígena peruana que el fundador de la ciudad, Sebastián de Belalcázar, trajo al Nuevo Reino de Granada, confirma de donde viene, sin estar ahí, en el árbol genealógico que hay a la entrada.

Por supuesto, entre las ropas de sus antepasados religiosos y militares está la obra del maestro. Sus esculturas, la mayoría en aluminio, material que no trabaja en soldadura sino a través de tuercas y tornillos. La primera parte de su creación, que data de la década del 60, la donó a su ciudad natal. El resto está en todos los museos del mundo, por supuesto.

Pasos más, pasos menos, y ya está en la Casa Mosquera, donde le cuentan una historia casi fantástica o al menos no tan conocida: que un colombiano, Carlos Albán, hizo los planos de un globo dirigible, el mismo que más tarde el mundo conocería con el nombre de Zepellin.

Y la leyenda es que Albán se lo ofreció a los alemanes, estos le dijeron que era una maravilla y lo nombraron ayudante del conde Zepellin. Así de simple. Claro que Albán no murió en el ostracismo total. También creó un sextante que todavía se utiliza en la navegación.

Iglesias y más iglesias

Y unas cuadras más arriba (Popayán es de caminar, así que no olvide los zapatos más cómodos que tenga) está la iglesia de San Francisco, imponente. La ciudad, en la que hay, al menos en el centro histórico, una iglesia cada tres cuadras, se llenó, en las épocas de la Colonia, de distintas comunidades religiosas que, a su vez, eran acogidas por las familias más prestantes.

Los Mosquera y los Valencia, por así decirlo, adoptaron a San Francisco. Y allí se encuentra la imagen de El Cachorro, un Cristo gigantesco traído de España cuyo creador tomó la imagen de un gitano al borde de la muerte para expresar la pasión y el fallecimiento de Jesucristo.

Y si tiene suerte, lo llevan a ver las momias que tienen en la parte de arriba de la iglesia, muy cerca del campanario. Una, se sabe, es de fray Serafín Bavetti, un italiano que llegó a Popayán y no se volvió a ir.

La Ermita, San Agustín y La Veracruz también lo esperan, si usted es de los que le interesa el arte religioso, así como la iglesia de Belén. Porque esta es de las ciudades de Colombia donde realmente existe la historia. Siente a cada paso y en cada pared.

Como, por ejemplo, en el Panteón de los Próceres, donde están guardados los restos de los mártires de la ciudad, que, entre otras cosas, fueron muchos. Y para dar solo dos nombres: el Sabio Caldas y Camilo Torres. El sitio, por respeto, es casi sin iluminación, para no perturbar el sueño de quienes descansan ahí.

Después de tanto caminar es lógico tener hambre. Y Popayán le ofrece una gran variedad gastronómica. Empanadas de pipián, por ejemplo, con ají de maní, eso como entrada. Y en cuanto a platos fuertes, sopa de cus cus y todo tipo de carnes.

Pero lo mejor son los postres. Y doña Josefina Muñoz de Bonilla los tiene todos. A los 82 años sigue dirigiendo su empresa de delicias. Hace 70 años empezó su aprendizaje y cuando pudo independizarse hizo de los aplanchados su especialidad. Claro, también hay tortas y bizcochos, todos deliciosos, que se preparan en un gigantesco horno de leña mientras una lora observa y repite todo lo que dicen los empleados.

Y para que su visita sea todavía mejor, cuando llegue busque a John Ortiz, coordinador de la Policía Turística del Cauca, una manizalita que conoce muy bien el departamento y se convertirá en su ángel de la guarda, pues no lo desamparará ni de noche ni de día.

Con Ortiz, teniente de la Policía, puede organizar su viaje a Silvia (Cauca), a una hora de Popayán, un poblado hermoso que no pierde su magia pese a los graves problemas de orden público de la zona. Ese sí es el templo guambiano. O mejor, la entrada al punto donde estos indígenas tienen su sitio sagrado: Guambía, su reserva.

Los guambianos han vivido siempre ahí. Y hay que ver a sus mujeres, orgullosas de su raza. A ratos, mirándolas de lejos, parecen unas reinas sin corona pero llenas de collares. El domingo es el mejor día para visitar esta población, pues todos los indígenas se reúnen en la plaza y es fácil conversar con ellos.

Los hombres, claro, se emborrachan con su aguardiente tradicional, una bebida excesivamente fuerte pero sabrosa. Y las mujeres, pendientes de sus esposos, los llevan luego a la casa casi cargados.

Como es lógico, el mundo globalizado y el turismo les ha hecho perder su identidad. Shakira, Juanes y Carlos Vives son sus artistas favoritos. Pero todavía hay cantantes, como Nancy Milena Tuminá, de la vereda Michambe, para quien es importante componerle a la arracacha, las papas, las coles y la cebolla, que hacen parte del verde que la rodea, donde creció y donde, lo más importante, sabe que pertenece.

Y antes de seguir cantando cuenta con orgullo que los colores de los vestidos guambianos también tienen significado: el azul es la pureza; el blanco, para el matrimonio, y el negro para los velorios. Con su sombrero incluido.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Enviada especial de EL TIEMPO

Popayán

Si usted va

Cómo llegar: Vía Bogotá, a Popayán se puede ir por avión de Aires. O si lo prefiere, volar a Cali, vía Avianca, Aerorepública o Inter, y allí tomar un carro o un bus que lo lleva a Popayán en dos horas, por la carretera Panamericana.

Alojamiento: En Popayán hay buenos hoteles y a precios módicos. Una noche de alojamiento está entre 30.000 y 180.000 pesos. La alimentación tampoco es tan costosa.Un desayuno oscila entre 2.000 y 5.000 pesos. Y un almuerzo y una comida, entre 4.000 y 12.000 pesos.

No olvide visitar: Para ir a Silvia puede tomar un bus, pero para más seguridad, es mejor avisar a las autoridades locales que desea ir. No dude en hacerlo, pues lo apoyarán e incluso lo acompañarán en su recorrido.

Festival gastronómico

El sabor y la buena mesa se darán cita desde hoy y hasta el sábado en Popayán. Chefs, gastrónomos, críticos de restaurantes y expertos en culinaria serán los invitados del Primer Festival Nacional Gastronómico.

Entre los encargados de dar a conocer la cultura culinaria colombiana están Lácides Moreno Blanco, Ignacio Cajiao, Harry Sasson, María Villegas, Juanita Umaña, Soffi Arboleda de Vega, María Isabel Valderrama, Roberto Posada García- Peña 'D'Artagnan'.

Los expertos internacionales serán Gloria López Morales y Guadalupe Padilla, de México; la antropóloga peruana, Isabel Álvarez, la española Clara María González de Amenzúa y Alain Spain, de Bélgica.

Se tratarán temas como cocina autóctona, cocina del autor, nuevas tendencias y cafés especiales, cocina peruana, mexicana y española. También habrá exposiciones de carácter industrial, comercial y artístico, un ciclo de películas con el tema de la comida y la cultura, y la etiqueta, el protocolo y la mesa serán temas afines.

Tres muestras de cocina se llevarán a cabo. La primera, en el Hotel Monasterio, con los sabores del Pacífico. Otra dedicada al Perú. Y la última con recetas de africanas y de cocina fusión.

En la Casa Obando se realizará una exposición de bodegones y en la Casa Caldas una exposición artesanal de artículos para decorar la mesa y en los clubes y hoteles también habrá pequeñas muestras de gastronomía.