¡POPAYAN!
Viernes 15 de diciembre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Aprovechando la coyuntura del cumpleaños de la fundación de Popayán, 24 de diciembre de 1536, hagamos memoria de los inicios de su lejano nacimiento.

Los relatos de la época nos informan que el lugar en donde está situada Popayán lo ocupaba la tribu de los pubenenses, integrantes de una especie de confederación con tribus vecinas, cuyos jefes llevaban el título de señor o yasgüén y cuya residencia era una isleta de forma de azafate, llamada La Loma del Azafate, en donde, probablemente, siglos más tarde se construyó el Molino de Moscopán. Alrededor de la loma existían casas pajizas de forma circular, en las que habitaba la corte del señor de la comarca. Pero el lugar en donde los indígenas celebraban sus fiestas religiosas era un impresionante tambo, especie de templo, sostenido por 400 pilares.

Un par de españoles no podían abrazar cada uno de los sostenes. De este tambo, primero los indígenas y después los españoles, salieron despavoridos por: .. las pulgas y niguas. La confederación trataba de defender a sus tribus integrantes de los embates de su terrible común enemigo: los pueblos antropófagos de sangre caribe ubicados en las cordilleras vecinas. Los pubenenses estaban rodeados de 22 tribus. Cuando llegaron los españoles, las tribus de la confederación empezaban a regenerarse, dejando la vida salvaje. Su incipiente industria consistía en cultivar la tierra en forma primitiva, pues aún no habían domesticado los animales, ni conocían el uso del hierro.

Poseían las nociones fundamentales de la ley natural; rendían culto a ídolos de piedra, tenían sacerdotes. Los pubenenses eran superiores en civilización a las demás tribus vecinas feroces y bárbaras. Entre los vecinos crueles estaban los famosos pijaos, que su sólo nombre causaba espanto y eran mirados como un vestigio apocalíptico. A los españoles les tomó 22 años el vencerlos en una batalla en la que el Capitán de los Coyaimas, Don Baltazar, atravezó con su lanza a Calarcá, valeroso indio y general de los Pijaos. Al contrario de los Pijaos, los Quillas eran pacíficos y humanos, ubicándose al oriente sobre la cordillera Central.

Sebastián de Belalcázar mismo escogió el sitio más apropiado para ser sede de su gobierno en el valle de Pubén, llamándolo Popayán, teniendo en cuenta la benignidad de su clima, tierras propias para toda clase de cultivos y cría de ganados. La ocupación definitiva fue el 24 de diciembre de 1536. La vida civil de la ciudad empieza, como lo escribe Jaime Arroyo, el 15 de agosto de 1537. Arroyo observa que el nombre de Popayán no lo conocieron los indígenas de esta región.

Los cronistas de la época aseguran que el antiguo régulo de esta zona fue llamado Popayán y así se lo transmitieron sus soldados a Belalcázar. Agrega Arroyo que la palabra Popayán pudo ser corrupción de la combinación Pubén-yasgüén. Pero también puede ser, dice Arcesio Aragón, la alteración de Pampayán, voz quechua: pampa, valle, sitio, paso y yan: río, o sea "paso del río", nombre alusivo al paso del río Cauca. El 20 de octubre de 1558 el rey Felipe II concedió a Popayán el título de "Muy noble y muy leal ciudad" y el respectivo escudo de armas.

Todavía la hermosa descripción de Popayán y el valle que la rodea, que hizo el poeta soldado Julio Arboleda en su poema épico Gonzalo de Oyón, no ha sido superada:

Hay un valle feliz: su tierra ondula
en continuas y plácidas colinas,
que la brisa al pasar besa y adula;
por ese valle en ondas cristalinas
el agua precipítase y circula
serpeando entre flores purpurinas;
y al fin de aquel Edén verde y riente
la ilustre Popayán alza la frente.

De sus colinas altas amparada,
como la tigre que asechanza teme
y espera el can, al árbol recostada,
detrás del corvo cerro de La Eme
se la mira de lejos engastada;
desde el Cauca, a la luz del sol que treme
sobre la alba ciudad en grupos varios
se ven surgir sus pardos campanarios. ... ... ...

Cordial saludo navideño,