PREMIO ECUATORIAL AL PROYECTO NASA: II
Domingo 23 de mayo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

El Diario el Tiempo en su edición del 22 de mayo 2004, dedica su editorial a la entrega del premio Ecuatorial que recibieron los paeces de Toribío el jueves pasado en la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. 

Cordial saludo, 

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El Tiempo 
Editorial 
"Cxab Wala Kiwe"
 
22 de mayo, 2004 

Lo de los paeces no es un premio; es un ejemplo que bien harían en respetar los bárbaros armados que asolan al país, y en seguir todos los colombianos. 

El 7 de junio del 2001, cuando el juez español Baltasar Garzón llegó a El Palo (Cauca), lo primero que debió hacer fue aceptar, a pedido de sus anfitriones, que sus escoltas fueran desarmados. Con eso empezó la visita a una comunidad que durante 24 años ha adelantado en silencio una de las actividades más valerosas y alentadoras de Colombia y que le acaba de valer el premio más importante que concede la ONU al trabajo comunitario en el mundo. 

El Palo es la entrada a territorio paez. En el norte del Cauca, desde los años 80, cuando el sacerdote de esa etnia Álvaro Ulcué Chocué sentó sus primeras bases, 110 mil indígenas nasas, como se llaman los paeces en su lengua, vienen librando una lucha por su propia identidad, que se tradujo en lo que Colombia y ahora el mundo conocen como el Proyecto Nasa. 

En los tres resguardos del municipio de Toribío -Toribío, San Fracisco y Tacueyó-, la propiedad es compartida. Seis mil niños y adolescentes se educan en 156 escuelas y un centro especializado que, además de bachillerato, enseña antropología, economía y etnoeducación. Una estación piscícola produce 20 toneladas trimestrales de trucha desde 1999. Una procesadora de lácteos y una planta de jugos son otros de sus muchos programas de desarrollo comunitario. 

Ulcué fue asesinado en 1984. Pero el Proyecto Nasa perdura. "Proyecto de vida" lo llama esta pequeña nación indígena, que lucha contra la aculturación y la miseria en medio de uno de los conflictos armados más tremendos. Su fuerza ha sido tal que se ha replicado en los resguardos vecinos, los cuales tienen siete proyectos similares. Ha capacitado a cientos de líderes indígenas. Al punto que los paeces han ganado las alcaldías de Jambaló, Caldono y Toribío. 

Para protegerse, han librado una ejemplar resistencia contra la guerra, que les ha costado más de 50 víctimas mortales en los últimos cinco años. Las armas están prohibidas. Desde 1999, funciona una guardia indígena de 3.500 integrantes. Sus símbolos son un brazalete verde y rojo y un bastón de mando. A un llamado de los radios que usan para comunicarse, miles de personas se congregan, con un bastón desnudo, ante cualquier emergencia. Así han prevenido tomas de sus pueblos, rescatado secuestrados por la guerrilla e impedido asesinatos de los paramilitares. 

Todo esto le valió al Proyecto Nasa el Premio Nacional de Paz en el 2000. Y, esta semana, el Premio Ecuatorial, que concede la ONU en los trópicos a "logros extraordinarios en el empeño por reducir la pobreza mediante la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad". Ganaron entre 400 participantes de todo el mundo. Cuando fueron a recibirlo a Nueva York, los líderes indígenas le pidieron a Kofi Annan dos cosas: que brigadas internacionales de paz los acompañen como escudos humanos y que la guardia indígena sea declarada "agente internacional de paz". 

Eso daría a los paeces un respaldo vital para mantener un proyecto que debe ser un ejemplo de convivencia y desarrollo para todos los colombianos y una vergüenza para quienes atentan contra él. Lo lidera la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin) o Cxab Wala Kiwe. En lengua paez esto significa "territorio del gran pueblo". Grande, sin duda.