PAULO EMILIO BRAVO
(1909- 1996)
Por: Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

Este eminente ingeniero caucano, nacido en la población de Cajibío, al norte de Popayán, alternó una activa vida profesional con la docencia universitaria, el periodismo y la política. En todas estas actividades fue tan exitoso, que llegó a convertirse en una figura de notable influencia en la vida del Cauca. Y si bien la ingeniería y especialmente la relacionada con los aspectos viales, constituyó la columna vertebral de su actividad, su participación en la política liberal y en el periodismo, absorbieron buena parte de su energía y lo proyectaron como un dirigente caucano de amplia solvencia moral y respetabilidad en el seno de la comunidad.

Era hombre probo y estricto consigo mismo y con los demás. Sus alumnos - cientos de jóvenes colombianos que recibieron en las aulas de la Facultad de Ingeniería Civil sus clases, preparadas con mínimos detalles y dictadas con un orden proverbial - permitieron conocer a través del ejercicio profesional que quien había sido su docto profesor era alguien de sólidos principios, que jamás tomó su tarea a medias y que si a veces parecía inflexible, era porque sabía anteponer la responsabilidad que implica preparar un profesional idóneo, a la tarea fácil de dictar una clase y abandonar el alumno a su libre albedrío.

Fueron más de veinticinco años de actividad universitaria, como profesor a nivel de pregrado y postgrado, como Decano en dos períodos y como miembro del Consejo Superior Universitario, una elegido por el profesorado y otra en representación del Gobernador del Cauca. A través de ese intenso ejercicio académico y de su experiencia en el diseño y construcción de vías, escribió su obra "Trazado y Localización de Carreteras. Técnica y Análisis", que circula en el país desde 1970 como texto en varias facultades de Ingeniería y es obra de consulta para los profesionales del ramo. Esta circunstancia le valió que la Sociedad Colombiana de Ingenieros le adjudicara en 1971 el Premio Nacional Diódoro Sánchez, como la mejor obra técnica sobre el tema publicada en Colombia. Varias condecoraciones, títulos y menciones honoríficas, ratificaron su amplio prestigio. El Presidente de la República lo distinguió con la medalla cívica Camilo Torres por servicios distinguidos a la educación superior. Llegó a ser consagrado, primero como Profesor Eminente y luego como Profesor Emérito, por los Consejos Superior y Académico de la Universidad del Cauca y el Gobierno Nacional le confirió en 1973 la Orden al Mérito Julio Garavito en la máxima categoría como Gran Oficial. No se está exagerando cuando se afirma que dentro de la ingeniería caucana, ha sido el profesional que mayores reconocimientos ha obtenido al nivel nacional. Se había ganado un prestigio imbatible que en últimas honró a una tierra que como la caucana, siempre mostró con legítimo orgullo que producía los mejores ingenieros viales de Colombia.

Cómo se explica que alguien que tan intensamente trasegó por la academia y el intenso ejercicio profesional, pudiera colateralmente participar en el periodismo y la política con similar denuedo e idéntica aplicación? La respuesta puede estar en su propio sentido de la responsabilidad y en la honesta disposición que tuvo para el manejo de la cosa pública. Además, su vinculación al periodismo desde su misma juventud, cuando funda y dirige el semanario político "El Cauca" en 1931 y luego cuando con Mario Iragorri y Víctor Mosquera fundan en 1938 "El Liberal" - el diario que ha persistido durante más de sesenta años como vocero de los más altos intereses del partido y del Cauca - muestra su vocación política que luego se proyectaría en forma más amplia al ser elegido Representante a la Cámara por tres períodos, lo mismo que Diputado a la Asamblea y Concejal de Popayán en cuatro ocasiones, habiendo llegado a presidir todos estos cuerpos colegiados. En 1986 sus colegas de los medios de comunicación le otorgaron la Mención de Honor a la Vida y Obra de un Periodista en el Cauca.

Varias de las carreteras estratégicas del país, especialmente las que comunican a la capital del Cauca hacia los cuatro puntos cardinales de su geografía fueron ya sea diseñadas o construidas y conservadas, bajo su experta dirección. Eran épocas en las que la ingeniería se hacía a base de largas permanencias en el sitio mismo de la obra y el ingeniero se ocupaba personalmente de todos los detalles, trabajando en campamentos rudimentarios, alejados en la mayoría de los casos de los centros urbanos. El hombre transformaba con su obra a una naturaleza inhóspita y dura como las propias montañas de la patria y abría las rutas por donde entraba el progreso y se modificaba la manera de vivir de miles de colombianos marginados de los bienes de la civilización. Paulo Emilio Bravo contribuyó como el que más a estas tareas del desarrollo y dejó una huella imperecedera entre sus conciudadanos. Murió en Popayán en 1996 a la avanzada edad de 87 años y sus hijos y discípulos continúan su tarea.