Amigos:

Juan Pablo De La Rosa nos ofrece un articulo agradable sobre la historia patoja según los patojos.
¡Que lo disfruten!

Cordial saludo,

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Las Historias de Popayán al estilo patojo
Por: Juan Pablo De La Rosa.
Fuente: Ciudadblanca


Mucho se habla sobre la historia de Popayán y sus estancias históricas, sobretodo en las temporadas de alta afluencia turística como la “Semana Santa”, días en los que uno se puede encontrar por todos lados a improvisados guías turísticos que con convicción de historiador le cuentan a los asombrados visitantes fantásticas historias sobre los sitios turísticos de nuestra ciudad para la muestra tres que escuché en la pasada semana mayor.

Por ejemplo, la historia de cómo los esclavos negros fueron humillados y azotados cruelmente para que construyeran “el puente del humilladero”, y lo peor es que la historia se completa con la siguiente afirmación de cómo con la sangre de estos pobres esclavos se hizo la mezcla para pegar los ladrillos del puente, debido a este miserable y cruel destino el puente recibió el nombre del “humilladero”.

Otra historia es la del sacerdote que luego de una lucha desesperada con las aguas del entonces caudaloso Río Molino, se ahogó junto con su mula tratando de cruzar sus embravecidas aguas, precisamente en la zona donde hoy se encuentra construido el puente de “La Custodia” o “Puente Chiquito” como se le conoce en la típica jerga del diminutivo patojo.

La última que voy a mencionar es talvez una de las más asombrosas, o más bien de ultratumba, es la tenebrosa narración de los árboles del parque de Caldas, que según algunos expertos que uno se encuentra todos los días en las bancas del parque, fueron sembrados en por el propio Sabio Caldas, pues era un amante de la botánica. Considero que debe haber sido aterrador ver a este ilustre personaje sembrando árboles casi noventa años después de haber sido fusilado.

La verdad

Luego de haber citado estas tres historias callejeras significativas dentro de nuestra cultura, me parece importante contar de la verdadera historia de estos lugares.

Para comenzar se encuentra el monumento más significativo de nuestra ciudad “El Puente del Humilladero” que se comenzó a construir bajo la tutela del Fraile Franciscano Serafín Barbetti en el año de 1868 y fue terminado en 1873, y todo con un bajo presupuesto, aspecto admirable, si se tiene en cuenta que este puente es una maravillosa obra de ingeniería que ha resistido los desbordamientos del Río Molino y que no sufrió mayores daños con el terremoto de 1983.

¿De donde viene el nombre del “Humilladero”?


Dice la historia que la antigua entrada norte a la ciudad, se ubicaba en el terreno donde hoy se encuentra la sede del actual Banco de la República, lugar en donde culminaba la dura pendiente coronada por una cruz o altar que se ubicaba generalmente en las entradas de las ciudades.

Como lo mandaba la religiosidad de la época, las personas que coronaban la pendiente muertos de cansancio y con las cargas que traían a la plaza principal se postraban ante el símbolo santo realizando así la acción de arrodillarse o “humillarse” es esta la posible causa por lo cual se le bautizó con este nombre.

Además, en el año de 1851 el general “José Hilario López” siendo presidente de la república, declaró la abolición de la esclavitud, motivo por el cual para el año en que se terminó de construir el puente, los esclavos hacía ya 22 años que habían sido liberados.

El puente chiquito o de la custodia


Se construyó en el año de 1713 y se debió a la lucha de un sacerdote por cruzar el Río “Molino” con el afán de atender a un enfermo que se encontraba del otro lado, la penosa lucha del mismo para que el Río no lo arrastrara quedó consignada en una piedra de cantera que los indios Yanaconas tallaron y que se encuentra ubicada en la clave del puente.

Los árboles del Parque de Caldas

Fueron sembrados en el año de 1905, queriendo darle a la plaza un ámbito de naturaleza como homenaje al sabio mártir, Francisco José de Caldas y no como dicen algunos que fue el sabio el que los sembró.

Por consiguiente el entorno del parque adquiere el aspecto de jardín botánico que tanto admira a los payaneses y turistas.

Frente a tanta imaginación el consejo es para que todos los payaneses le dediquemos un poco de tiempo a investigar sobre la verdadera historia de nuestra ciudad por ejemplo una visita al archivo histórico en donde encontraremos documentos y libros que atestiguan la verdad sobre nuestros monumentos entre ellos las obras del historiador Diego Castrillón Arboleda.

Así que es primordial que nos enteremos de la verdad antes de divulgar falsas historias sobre nuestra ciudad y los monumentos que todos los días tenemos frente a nosotros y que han visto pasar a numerosas generaciones de payaneses.