VICENTE PAREDES PARDO
Domingo 22 de agosto, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Vicente Paredes Pardo, uno de los cuatro epigramistas de la Tertulia payanesa cumplió un siglo de su nacimiento y con este motivo Guido Enríquez Ruíz, en Especial para El Liberal, escribió la nota que transcribimos hoy.

En el libro de Jaime Vejarano Varona "Popayán en su anécdota 1537-1999" de donde hemos tomado la foto de Vicente, econtramos varios ingeniosos epigramas de Paredes Pardo.

Cordial saludo,

***
Cien años de Vicente Paredes Pardo
Por Guido Enríquez Ruiz

ESPECIAL PARA EL LIBERAL
22 de agosto, 2004

Vicente Paredes Pardo
El epigrama, nacido en la antigüedad griega y configurado definitivamente por Marco Valerio Marcial, en el siglo I de nuestra era, es una composición corta y generalmente satírica cuyas características dadas por Marcial en famosos dísticos las definió en español Tomás de Iriarte así:

“A la abeja semejante
para que cause placer
el epigrama ha de ser
pequeño, dulce y punzante”
.

Sin negar que es obra literaria debe atribuirse su éxito al ingenio del epigramista para jugar con el lenguaje e impresionar al lector alegremente. Casi exclusivo de las literaturas occidentales, tiene célebres representantes como Chaucer, Voltaire, Quevedo y Pirandello. En Colombia hicieron época los de la Gruta Simbólica en los límites de los siglos XIX y XX de los que puede ser un ejemplo éste de autor anónimo escrito para comentar el hecho de dos empleados, uno de segundo apellido Guerra quien fue nombrado en un puesto por haber peleado en la guerra de los Mil Días y otro ocupado en la misma sección:

Este sencillo epigrama

a dos jóvenes encierra:
al que es Guerra por la mama
y al que mama por la guerra”


En el Cauca ha habido notables epigramistas como Daniel Gil Lemos Bonilla, Manuel José Rodríguez, Livio Paz Navia y Vicente Paredes Pardo. De éste último
conmemoramos los cien años de su nacimiento, en Popayán, el 16 de agosto de 1904. El epigrama de Paredes Pardo es marcialesco, es decir, burlón y acredita el ingenio particular del Popayán del siglo XX. Se ocupa de personas, sucesos, costumbres, situaciones y tradiciones utilizando retruécanos, calambures, y atanaclasis y hasta comunes pero ingeniosas coplas. Cuando Tulio Cuevas y José Raquel Mercado, éste de raza negra, eran presidentes de las centrales sindicales UTC y CTC, respectivamente, Paredes dijo:

“Las masas han conquistado
comida y viviendas nuevas,
pues tendrán, con Tulio, cuevas
y con el negro, mercado”
.

Una vez un conocido senador de la República sufrió un desmayo en el recinto del Parlamento y la noticia salió en la prensa nacional, entonces nuestro epigramista dijo:

“Un senador, cierto día,
actuando en el parlamento,
perdió lo que no tenía
pues perdió el conocimiento”.


Vicente Paredes Pardo fue odontólogo de profesión y como tal trabajó un tiempo en el Seguro Social en donde fueron famosos sus epigramas y coplas en que aludió a muchas circunstancias de la empresa estatal y de sus empleados. En la Tertulia Payanesa hizo gala siempre de su ingenio y allí le oímos, entre otros muchos:

“Si esa linda piel de armiño
que luces tan engreída
fue la bajada del Niño
¡cómo sería la subida!”
.

La Tertulia publicó una parte de su obra en un libro llamado “De Belén al Cacho”.

El próximo miércoles 18, a las 5 p.m. en el Area Cultural del Banco de la República se llevará a cabo una conmemoración de Vicente Paredes Pardo en un acto cultural en el que se tratará de sus epigramas y otras producciones. Sus familiares y la Tertulia Payanesa invitan cordialmente a este acontecimiento.