JAIME PAREDES PARDO
1911 - 1985
Por Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

Quizá en la historia literaria del Cauca, nadie con mayor brillo en la imagen y diafanidad en el estilo haya consignado la crónica íntima de la región, su entorno geográfico y humano, su devenir histórico y el entrañable paisaje que la rodea. En su libro "Popayán, 18 Segundos" que se constituyó en el homenaje perdurable del escritor a su ciudad natal con motivo del trágico terremoto de 1983, Jaime Paredes expresó que "Don Sebastián no se equivocó en el escogimiento del paraje en donde fundó a Popayán. El aire que lo ventila, la temperatura, la armonía del paisaje que lo envuelve, todo lo hace grato a los ojos y, lo más importante, al espíritu. El día le llega a Popayán por la colina de Belén. En las primeras horas es tan límpida la luz que antes de llegar a la colina pareciera se hubiera filtrado por las nieves del volcán Puracé, que está un poco más al fondo. De Belén baja hacia los parques y luego se desparrama por las calles. Retoza con la colegiala y la golondrina, y cuando está de buen humor se despierta con los señores serios y con las señoras gordas proyectándolas en sombras goyescas".

Su libro sobre la tragedia de Popayán está lejos de ser una lamentación sobre las ruinas de la ciudad. Es todo un dramático testimonio, gráfico y literario, de un acontecimiento que modificaría fundamentalmente la historia social de la comunidad. Similares testimonios fue dejando en muchos ensayos en los cuales quedó plasmado el espíritu de la raza y la historia de los seres humildes que a lo largo de los años han configurado la nacionalidad colombiana.

Jaime Paredes pertenecía a una familia distinguida por su inteligencia y permanente devoción por la cultura. Varios de ellos han incursionado en la literatura. Su hermana Carmen escribió poemas de hondo contenido lírico, alrededor de temas como la soledad y la vida que se va consumiendo en la lentitud de los días y en el olvido de una ciudad provincial, anclada entre las brumas del pasado.

El escritor y periodista vivió una intensa actividad en el periódico El Tiempo de Bogotá, en donde dirigió Lecturas Dominicales, el más leído suplemento literario del país. Escribía también notas editoriales y participaba en el consejo de redacción del periódico. En cientos de ediciones del diario capitalino quedó su huella de periodista respetable, conocedor como el que más de la idiosincrasia del hombre humilde, especialmente del habitante de las áreas rurales colombianas, a quien Paredes Pardo había servido desde la subgerencia de la Caja Agraria.

Muy joven fue Secretario Privado del Presidente Alfonso López Pumarejo y desde allí participó en varios de los hechos más destacados de la República Liberal. Durante el gobierno de la Junta Militar fue Gobernador del Cauca y su temperamento conciliador y su ecuanimidad demostrada, ayudaron a aclimatar el retorno a la normalidad democrática. Cuando terminó su gestión gubernamental, en un hecho desusado, aceptó ser Alcalde en la pequeña población de Belalcázar, en el corazón de la región indígena de Tierradentro, afectada por graves problemas de violencia. Su honestidad y su sentido afecto por el territorio de los paeces, permitieron que desarrollara su tarea en paz y rodeado del respeto general.

Autor de 17 libros dedicados al examen de la vida colombiana, de sus costumbres y tradiciones, dejó escrito con maestría un impresionante conjunto de obras literarias entre las cuales se cuentan, "Aire Puro", "Erase una Montaña", "De los Duros Trabajos", "Los animales Cautivos", "Pequeños Asuntos", "Los Asuntos Infantiles" y "Colombia en los Caminos de Dios". Con una temática similar incursionó en el teatro y escribió una obra, "La Cajita de Oro", que se representó en Bogotá

Jaime Paredes trataba con maestría el tema de los niños, especialmente de los más humildes, de aquellos que viven en los suburbios de las grandes ciudades o de los campesinos de aldeas apartadas, que desde su infancia deben asumir pesados trabajos para ayudar a sus familias. Para sus textos escogía fotografías que constituyen verdaderas obras artísticas y que valorizaron el arte editorial colombiano. En todos sus ensayos puede apreciarse un estilo original y depurado, la mayoría de las veces salpicado de un tono lírico entrañable, profundo en el contenido e íntimamente ligado en su temática a la vida del hombre común y corriente. Su ensayo titulado "De cómo la pedí en el Cristo de San Agustín", sobre un tema sensible en la tradición de la Semana Santa, constituye página emblemática de la literatura payanesa.

Jaime Paredes murió en Bogotá, ciudad en donde hasta sus últimos días hizo periodismo y literatura, dejando un legado prolífico que se inscribe indeleblemente en la vida cultural del país.