ALVARO DE OYON
De: Mario Pachajoa Burbano
Payaneses ilustres:

La primera vez que oí hablar de Alvaro de Oyón fue a D.José María Arboleda Llorente, nuestro profesor de historia; no usábamos libro texto sólamente sus notas entresacadas del archivo histórico de la Universidad del Cauca, que estaba organizando. Don Chepe, como lo llamábamos, era descendiente de Julio Arboleda autor del famosísimo poema épico Gonzalo de Oyón, pero esta es otra historia. Hoy, después de muchos años, he vuelto a leer sobre Oyón. He aquí un resumen de lo que he encontrado sobre él:

Alvaro de Oyón, es tristemente célebre por haber sido el primer bandolero en la historia de Popayán y la Nueva Granada. Nació en Huelva, cercano a Palos de Moguer, al Convento franciscano de la Rábida. Los que han viajado de Sevilla al famoso Cabo de San Vicente al sur de Portugal, han pasado por allí. Desde este lugar Oyón se fue a Lima en donde participó en la revolución de Francisco Pizarro, en la que perpetró varios crímenes, siendo desterrado por ellos. En 1553 Alvaro llegó a Popayán con varios de sus amigos de pésimos antecedentes, desterrados como él y se unieron al grupo que fundó a Almaguer. Sin motivo alguno riñó con el soldado Francisco Domínguez, quien fue asesinado por Sancho de Rojas, uno de los compañeros de Oyón. Se le siguió un juicio por complicidad en el mencionado asesinato y se vió obligado a huir a Cali, refugiándose en el ... ¡convento de la Merced!. Sintiéndose perseguido aun allí, regresó ocultamente a Popayán.

Oyón trabó amistad con el Teniente de Gobernador Sebastián Quintero, fundador de La Plata, quien se hallaba en Popayán adquiriendo vituallas para la misma y logró que Sebastián lo llevara a La Plata en donde fue su hombre de confianza. Oyón maniobró para que lo enviara a Santa Fe con dinero suficiente para comprar armas, con las cuales Quintero combatiría los fieros paeces. De regreso Oyón, provisto de suficientes armas, asesinó a su protector Sebastián Quintero, a los alcaldes y muchos de los vecinos de La Plata que no se sometieron a su voluntad. Con 20 forajidos asaltó a Timaná degollando a los vecinos principales, apresando a otros y robando todo lo que hallaron a mano. Aquí se le unieron 30 bandidos más procedentes del Perú. Por esos días el Capitán Juan de Alonso trataba de fundar a Neiva en el sitio que está Villavieja. Oyónse dirigió allá sorprendiendo al grupo español de Alonso y cometió los mismos desmanes de La Plata y Timaná, asesinando a los regidores y al cabildo que se hallaba reunido.

Alonso logró huir hacia Santa Fé. Oyón convocó a consejo a sus hombres y decidieron proclamarse defensores de la libertad, desconocer la autoridad de la corona en estos lugares y enseñorearse de las colonias que pudieran domeñar y decidieron atacar a Popayán, que la creían desprotegida y fácil de sorprenderla y prepararon el asalto con más de 100 hombres. Como gobernador de la Provinciade Popayán se encontraba el capitán Diego Delgado, afamado conquistador nacido en Alcaudete, en la Mancha. Este tuvo conocimiento de los crímenes cometidos por Oyón, sospechando un pronto ataque a Popayán. Colocó espías alrededor de la ciudad, con el fin de que avisaran si notaban el arribo de grupos armados facinerosos. Organizó la defensa de la ciudad con un grupo de infantería y otro de caballería; éste dirigido por Antonio Guevara y se atrincheraron en dos casas, estratégicamente ubicadas para la defensa.

El primero de noviembre de 1553, Oyón se acercó con cautela a Popayán y fue atacado valerosamente por la caballería de Guevara. Oyón, con mayoría de fuerzas, contratacó y obligó a la caballería a regresar a la ciudad, perseguida por Oyón. Este fue sorprendido por las fuerzas defensoras que lo esperaban y lo atacaron con eficacia y astucia.Oyón peleó fieramente recibiendo varias heridas y se refugió, con un grupo de sus hombres, en una casa que fue incendiada por los defensores, obligándolos a salir y rendirse. El Capitán Guevara fue herido y murió un regidor. Oyón y sus hombres fueron juzgados sumariamente como reos de lesa majestad, cogidos en flagrante delito. Oyón y tres de sus lugartenientes fueron descuartizados, 14 a la pena de la horca, algunos mutilados o enviados a las galeras o destierro y los menos, azotados. Alvarode Oyón sufrió su castigo sin desmentir en nada su feroz valor; comió y bebió la vez postrera con la tranquilidad acostumbrada y sin mostrar ningún arrepentimiento. Este episodio, por muchas décadas, dejó una triste y horripilante huella en la mente de los habitantes de la tranquila y apacible Popayán.

Cordial saludo