GONZALO DE OYON: COMENTARIOS
Martes 2 de marzo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

De las "Memorias Autobiográficas, histórico políticas y de carácter social"de José María Quijano Wallis, hemos extraído sus comentarios sobre la obra máxima de Julio Arboleda", "Gonzalo de Oyón:" 

Cordial saludo, 

*** 

Julio Arboleda 
Capítulo VI 
Por: José María Quijano Wallis 


( ... ) Yo considero su "Gonzalo de Oyón" como la mejor obra original en verso que registran nuestros anales literarios. Sus estrofas, especialmente las del canto V, plenas de savia poética y de intensa inspiración, en forma admirable, revelan un númen genial. 

Vacilante en discernir la primacía a alguna de las múltiples cualidades de Arboleda, yo lo admiro, sin embargo, más con el coturno que con la espada, ó en la tribuna. 

Permíteseme pues hacer un ligero recuerdo de algunos de los versos del Gonzalo de Oyón. 

Prescindiendo de las discusiones que tienen Don Alvaro y Gonzalo para desarrollar sus planes ambiciosos, observaré únicamente que en ninguno de los clásicos españoles en la edad de oro de la literatura castellana, se encuentra una armonía imitativa u onomatopeya como en la siguiente estrofa del Gonzalo de Oyón: 

" Hay en el corazón de la montaña 
Raudo torrente que de breña en breña 
De una cima a otra cima se despeña 
Y como en un sepulcro ya a correr 

Ronco rodando y turbulento siempre 
Estrella sus hirvientes borbotones 
Sobre negros y enormes pedrejones 
Convirtiéndose en nieblas al caer". 

Tampoco se halla en ninguna otra poesía un verso más sonoro y mejor acentuado que el siguiente: 

"Yo no te pido, oh Diosa de Helicona, 
El extro del fantástico romano, 
Ni aspira audaz a la inmortal corona 
Que tejió para Pindaro tu mano". 

¿Y podrá haber más tiernas, más delicadas y más poéticas figuras de comparación que las siguientes, hablando de Pubenza? 

"Tímida cúal la parda Cervatilla 
Que el cuello tiende entre el nativo helecho 
Y al ladrido del can yace en asecho 
Con sus ojos de púdico temor" 


O, cuando Gonzalo al leer la carta de Pubenza en que le comunica que él ha sido declarado traidor, dice el poeta: 

"Pubenza iba a decir, mas la palabra 
muere en sus labios, cual la pura gota 
Que de la escarcha entre el peñazoco brota 
Y se hiela al salir del manantial". 

En otra parte, hablando de Pubenza: 

"India en amar y en resistir cristiana 
Era su pecho a la virtud dosel". 

Cuando Gonzalo recibe la fatal noticia y reflexiona sobre su horrible situación, Arboleda dice: 

"Sintió dolor sin obtener alivio; 
Ardió en rencor, sin pretender venganza; 
Lloró de amor sin fé, sin esperanza 
Llamó a su Dios, su Dios le desoyó". 
( ... )