PODER DE LA VOLUNTAD
Martes 18 de febrero, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Oscar Tobar Gómez nos adelanta otro de los capítulos de su próximo libro "Popayán 500 años". Nuestros agradecimientos a Oscar por facilitarnos este segmento de su obrainédita.

Cordial saludo,

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EL MARAVILLOSO PODER DE LA VOLUNTAD
APOTEOSIS DE EFRAÍN MARTINEZ

TOMADO DE LA OBRA INEDITA POPAYÁN 500 AÑOS
Por Oscar Tobar Gómez

Observando con detenimiento la obra de muchos artistas y especialmente la de muchos pintores, nos empequeñece la mediocridad y no nos sorprende encontrar que el triunfo profesional de cada uno de ellos sea producto de su extraordinaria voluntad antes que de un extraordinario talento o de una fantástica inspiración.

Paúl Cézanne a sus 67 años escribía “Sigo estudiando la naturaleza que me rodea, sigo pintando cosas y creo que voy progresando un poco. Me siento muy solo. Estoy viejoy enfermo; Pero he jurado morir pintando.”

Impresionante frase y además genial porque solo el genio es capaz de absorberse y ahogarse en su trabajo, rechazando casi siempre la “teoría de la inspiración, por la teoríadel esfuerzo” esto afirmaba Schopenhauer otro genio producto del esfuerzo.

Para llegar a hacer algo en cualquier actividad, hay que esforzarse, hay que trabajar mucho, sentirse humilde y consecuente con las muchas limitaciones de nuestro serhumano, para superarlas, como un Cézanne, como un Degas, como un Martínez ( he nacido para pintar ), como el maestro Ingres que a sus ochenta y seis años se preparabapara copiar un detalle de Giotto y sus alumnos sorprendidos preguntan al maestro porque lo hace y el responde con sublime humildad “Para aprender”.

Y no importa el ambiente. Una descripción de uno de los biógrafos de Picasso referente a su estudio en Montmartre, detalla el famoso “Bateau Lavoir” de la siguiente manera.

“Nevera en invierno, horno en verano. Un lugar donde todo olía a trabajo y desorden, con un somier de cuatro patas en un rincón, una pequeña estufa de hierro, oxidada, soportando un barreño de tierra cocida que servía de lavabo, al lado mismo, en una mesa de madera blanca, una toalla y un pedazo de jabón. En otro rincón un baúl mísero pintado de negro constituido en asiento poco cómodo. Una silla de paja, caballetes, telas de todos los tamaños, tubos de colores desperdigados por el suelo, pinceles,recipientes con aguarrás, ninguna cortina, todo ello encima de un entarimado en estado de putrefacción. Pero en esta reducida habitación del Boulevard Clichy y en estemiserable taller rodeado de los constantes ruidos callejeros, del frió inclemente del invierno o el calor insoportable del verano de Paris, pintó Picasso los fantásticos cuadros desu magnifico periodo azul."

Y Martínez, el inmenso Martínez, el de la ciudad de Popayán, el de mostrar, el gran maestro Efraín Martínez, pasó interminables horas, incansable, frente a su caballete arrugando y desechando bocetos en carboncillo y lápiz, buscando la expresión del poema de un genio, una misión formidable, titánica, con un solo golpe de vista exhibir elorigen, la tradición, la estirpe, la naturaleza de una nación, de un pueblo, en una obra de cincuenta y cuatro metros cuadrados que revelara en perfecta armonía el sentidopoético e histórico de la labor culta y gloriosa de otro maestro, para que finalmente en forma absolutamente genial y complementaria no se pudiera hablar o describir el verso sin mencionar la obra, ni mencionar la obra sin referirse al verso.

Ambos revelan en forma apasionada y romántica el origen de una sociedad en plena fecundación, pleno orgasmo de un mundo en ansias genésicas, el grito colectivo que victoria de un grupo creando una nación, lanzando un reto a la posteridad. Para el desprevenido visitante una obra de arte que le demuestra hallarse en una ciudad ilustre, para el íntimo conocedor un himno a la alegría con la emoción de los que ven reflejada su esperanza en la fuerza y la gloria de su propia raza.

Nada más natural que el todo poderoso dispusiera que el hijo del poeta encontrara al pintor desfallecido sobre la tablas de su andamio, la obra estaba concluida, el pintor había alcanzado el genio del poeta y Dios en un arranque de egoísmo lo quería para sí.

¿Qué maravilloso poder llevó a estos hombres a realizar sus obras a pesar de todos los imponderables de su salud, ambiente, pobreza, critica social y limitaciones personales? Sólo el maravilloso poder de la voluntad. Oscar Tobar Gómez. MD.