EFRAIN OROZCO
1898 - 1975
Por Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

"Que grato es volver al solar nativo y poder recordar con los viejos amigos la dulce infancia. La pelota de trapo, el barquito de papel la encumbrada cometa, pide y pide carretel..."

Las notas del pasillo "El Regreso", inspirado en los primeros años del compositor en el pueblito de Cajibío, al norte de Popayán, en donde nació Efraín Orozco antes de finalizar el siglo pasado, revelan el corte costumbrista, de carácter íntimo que caracteriza buena parte de la obra de uno de los más sobresalientes músicos que haya producido la tierra caucana. Canciones suyas como "Señora María Rosa", "Allá en la Montaña", "Río", "Antioqueñita", "Enigma" y "Fogoncito", se han constituido en himnos populares no sólo del sentimiento caucano, sino nacional.

Orozco era talentoso y tenía la virtud de saber sintonizarse con los sentimientos del pueblo colombiano. Los más importantes intérpretes de la música nacional como Carlos Julio Ramírez y casi todos los duetos, tríos y orquestas de fama, captaron el espíritu de su obra y contribuyeron a divulgarla. Puede decirse sin hipérbole, que no hay conjunto de música folclórica que se respete, que no tenga incluida alguna de sus canciones. Fueron casi cincuenta años de una vida fecunda dedicada por completo a la música, creando siempre, divulgando su música y la de otros compositores colombianos, llegando con su mensaje más allá de las fronteras y guardando siempre un afecto ilimitado por su el terruño natal.

Su Orquesta Bifer, bajo su permanente dirección, tuvo resonante éxito en la República Argentina, país en donde residió el Maestro por muchos años. Con esta agrupación musical recorrió buena parte de los paises de América Latina y se presentó también en los Estados Unidos y España. La crítica valoró sus condiciones de compositor y alabó sus hermosas canciones y sus condiciones de ejecutante. Orozco, a diferencia de muchos colegas suyos que vieron marchitarse su existencia en el olvido y la pobreza, gozó de un justo reconocimiento en vida y recibió honores de sus conciudadanos y de los gobernantes, tanto del país como de su tierra natal. Hoy, cien años después de su nacimiento y a casi cinco lustros de su muerte, su nombre se menciona al lado de figuras como los Maestros Lucho Bermúdez y José A. Morales, considerados como los más destacados exponentes de la música popular colombiana en este siglo. El Maestro murió en Bogotá a los 77 años de edad, pero pocos caucanos tienen como él asegurada la perennidad, porque su música quedó definitivamente instalada en el espíritu del pueblo que repite sus canciones como una reafirmación de su propia identidad.