AURELIO OLANO TRUJILLO
Sábado 20 de abril, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos Payaneses:

Sebastián Silva-Iragorri ha escrito, para El Liberal, lo siguiente, sobre Aurelio Olano Trujillo:

""" ... Aurelio Olano Trujillo 
Por: Sebastián Silva-Iragorri 
El Liberal, 18 de abril, 2002

Ha muerto uno de los grandes señores de Popayán, de aquellos que aún representan la cultura, las tradiciones, la hidalguía de nuestra amada ciudad. Aurelio resumía en su personalidad los perfiles y calidades del auténtico payanés y ejerció esa calidad con naturalidad y sencillez, pero también con el sano orgullo de pertenecer a una tierra llena de historia, leyendas y realizaciones en favor de la Patria y de la libertad.

Aurelio Olano vivió la vida con intensidad, con su familia, con sus amigos, en su trabajo, en las diferentes labores ciudadanas que realizaba con entusiasmo y decisión. Fué hijo de Fernando Olano Angulo y de Pastora Trujillo de Ola-no y en ese hogar formó su agradable personalidad, su don de gentes y su vocación de servicio a los de-más. Con su esposa Flo-rencia y con su hija Ana María vivió los momentos más felices de su vida, en un hogar cristiano, lleno de valores humanos, donde se rinde culto a Dios y a las mejores tradiciones de la existencia. En las reuniones familiares era todo generosidad, alegría ,siempre con el apunte humorístico a flor de labio y con el análisis realista e inteligente sobre las situaciones y acontecimientos. En su trabajo fué una persona dedicada, honesta, responsable, capaz, imaginativa y desempeñó importantes cargos, entre ellos la Gerencia de Colseguros en el Cauca, por muchos años, donde realizó una labor encomiable y eficaz. Con sus amigos era especial. Disfrutaba al máximo de su compañía y eran interminables las anécdotas e historias que relataba con incomparable simpatía. Amó la tradición de nuestra Semana Santa, y a todas sus manifestaciones y desarrollos les dedicó el tiempo y el esfuerzo necesarios. Fué un excelente y sincero amigo de sus amigos y por ello todos le demostraron ese afecto especial en vida y luego en sus exequias. Pero tenía otra gran calidad. Era servicial en extremo, nunca negaba un favor, generoso al máximo y gozaba ayudando a los demás.

Durante su enfermedad Aurelio demostró su entereza. Con gran valor soportó todas sus dolencias, sin quejarse, sin angustiar a sus seres queridos y con una gran fé en Dios y en su justicia.

Al morir deja Aurelio Olano Trujillo un gran vacío en nuestra sociedad, que será llenado con creces por su esposa, su hija, yerno y descendientes, que estoy seguro conservarán en alto la antorcha heredada y acrecentarán esos valores con ejemplar dedicación y amor.

Capítulo aparte merece Florencia Silva de Olano, mi hermana, quien como la mujer buena de la Biblia, no solo lo amó de verdad y lo respetó, sino que cumplió a cabalidad con las obligaciones y deberes que juró al celebrarse el Sacramento de su Matrimonio. Esas virtudes y calidades las heredó de nuestro hogar y las desplegó con hermosa bondad, con admirable dignidad, con acrisolado honor y con templado valor. Lo mismo su hija Ana María Olano Silva, quien se dedicó de tiempo completo al cuidado de su padre con el amor y la paciencia infinita del hijo bueno y generoso. Para ellas y para su yerno Santiago Borrero Angulo va mi voz de aliento y solidaridad y en estas letras quiero expresarles el sincero amor familiar en estos momentos de dolor, pero también el testimonio real de la vida de un hombre bueno, generoso, íntegro, inteligente y capaz que fué Aurelio Olano Trujillo.

¡Paz en su tumba!. ... """