JOSÉ MARÍA OBANDO
Sábado 29 de abril, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Un día como hoy, 29 de abril de 1861, es asesinado el General José María Ramón Obando del Campo, en Cruz Verde, Subachoque.

Juan Jacobo Muñoz Delgado dice de él: " .. es uno de los hombres que influyó más en la formación de la democracia en Colombia. Entendió mucho antes que sus compatriotas, cómo debía ser una sociedad igualitaria. Vivió en una época en que la democracia no se practicaba en muchas comunidades, ni los conductores políticos salían de la entraña del puebo. Quiso que sus conciudadanos tuvieran los nuevos derechos en pleno siglo XIX, caracterizado por las grandes diferencias y las enormes injusticas sociales. Dedicó su vida a luchar contra la esclavitud y contra todas las desiguadades de un pueblo en formación. Dotado de gran inteligencia... "

José María Obando vió la luz en la hacienda Güengüé, al norte de Corinto, el 8 de agosto de 1795. Su madre, Ana María, era hija de Dionisia Mosquera y Pedro de Lemos. Ana María tuvo amores con José de Iragorri y de ellos nació José María Ramón, bautizado el 10 de octubre de 1795. A los dos años fue adoptado en Popayán, por Agustina del Campo y López y Juan Luis Obando del Castillo y Frías. Juan Luis, natural de Pasto, era un prominente hombre de negocios y propietario de haciendas. Sus primeras letras las aprendió en la escuela de Joaquín del Basto y tres años en el Real Seminario de Popayán. A los trece años asistía a su padre adoptivo en el cuidado de las haciendas.

Las guerras de independencia, colocaron a Obando en el lado realista y, de 1829 a 1832, surgió como el líder carismático de las masas negras de la región. Este liderazgo era resultado de la conjunción de vastas redes de clientela establecidas por su padre adoptivo en la región, y de la comprensión de los problemas de los patianos que le había dado su trato inmediato con las gentes. Ingresó al ejército realista y asumió la defensa del Patía, región conocida como refugio de los negros huidos. Organizó campesinos y antiguos bandoleros de la región en guerrillas, como auxiliares del ejército realista. Cuando comprendió que la derrota realista era un hecho, intentó evitar una campaña represiva sobre el Patia. Entabló relaciones con oficiales republicanos, y finalmente se alistó con sus hombres en las tropas de Bolívar, en 1822.

Su primera tarea como teniente coronel republicano fue limpiar de guerrillas el valle del Patía, haciendo posible el paso de las tropas de Bolívar hacia Pasto. Entre 1823 y 1827 sirvió como comandante de la línea del Río Mayo, lo que aprovechó para consolidar su liderazgo y autoridad militar en el sur. Hasta 1828, se desempeñó como gobernador de Pasto aplicó una política sutil en favor del indígena y de comprensión de la reticencia de las élites al republicanismo, lo que le ganó la simpatía de los pastusos y la ampliación de su área de influencia personal. Hizo amistad con Joaquín Mosquera y con los generales Antonio Obando y José María Córdova y se ganó la animosidad de Juan José Flores y Tomás Cipriano de Mosquera.

Su profundo regionalismo, lo llevaron a ser partidario de Santander en las luchas contra la dictadura bolivariana. En desarrollo de éstas derrotó a Mosquera agente de Bolívar en el sur, en noviembre de 1828, en La Ladera; siendo vencido, posteriormente, por Bolívar quien, conocedor de la importancia de Obando como intermediario de poder en el sur, firmó un tratado favorable al vencido. A raíz del golpe de estado contra Joaquín Mosquera, Obando combatió exitosamente al gobierno de Rafael Urdaneta en 1831 y, como vicepresidente, encabezó el régimen de facto establecido para preparar el regreso de Santander.

En 1832 Obando fue enviado a recuperar de la tutela ecuatoriana a su región de origen, que se había anexado a este pais durante el conflicto con Urdaneta. Reincorporó el Cauca a la Nueva Granada y permaneció como la figura principal del sur hasta 1836, cuando fue derrotado en una elección presidencial que redujo su prestigio.

En julio de 1840, apoyándose en las mesas de negros e indígenas, consiguió comprometer a todo el sur en una rebelión contra José Ignacio de Márquez. Aunque contaba con el apoyo decidido, pero no coordinado, de caudillos regionales de Antioquia, Santander, Boyacá, Panamá y la Costa Atlántica perdió su ejército en 1840. Escapó al cautiverio y reemprendió su revuelta a comienzos de 1841, para ser definitivamente derrotado en julio del mismo año.

Obando huyó hacia el Perú, donde permaneció en exilio hasta 1849. Regresó con la imagen de mártir del partido liberal, y desempeñó posiciones militares y diplomáticas durante el gobierno de José Hilario López. Candidato para sucederle en la Presidencia, alcanzó una fácil victoria en las elecciones de 1852. Tomó posesión el 1o. de abril de 1853.

La Constitución aprobada por el Congreso en 1853 fue sancionada con desgano por el presidente Obando, que la juzgaba restrictiva para controlar el orden público. Además consagraba la separación entre Iglesia y Estado, el sufragio universal y directo, y la elección de gobernadores, lo que incrementó el malestar social. El gobierno se sentía atado por las instituciones y los compromisos políticos, al tiempo que se rumoraba un golpe. El 17 de abril de 1854, el general José María Melo ofreció a Obando poderes dictatoriales. Cuando el presidente los rehusó, Melo asumió el poder.

Obando regresó a la vida política en 1860, cuando se unió a la exitosa revuelta federalista dirigida por su antiguo adversario Mosquera, contra el gobierno de Mariano Ospina Rodríguez. Ya estaba asegurada la victoria y se había firmado una suspensión de hostilidades en Campo Amalia. Obando se dirigía a Bogotá con un piquete de soldados para unirse al General Mosquera, cuando cayó en una emboscada que le tendió el enemigo; al verse perdido pretendió huir pero cayó en un zanjón, y allí fue rematado a lanzazos; se dijo que quien primero lo hirió había sido Ambrosio Hernández, quien por este motivo, fue fusilado por órden del General Mosquera.

Obando se había casado en Bogotá en 1836 con Timotea Carvajal Marulanda, con quien tuvo cinco hijos de los cuales le sobrevivieron tres: Gratiniano (1838-1864), Soledad de la Cruz (1840-1920), y Capitolino (1843-1885) muerto en el combate de La Humareda.

Cordial saludo,