SARCOPSILLA PENETRANS
Jueves 31 de octubre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Mario Perafán Fajardo, alias Peranchico, tuvo la gentileza, hace un par de años, de darme algunos de sus escritos para distribuirlos entre los payaneses, parte ya circulados por esta Red.

En uno de ellos, nos cuenta que el distinguido doctor en medicina y cirujía Pierre Crouchet nacido en Francia el 14 de septiembre de 1876, fue contratado por el Presidente de Méjico Porfidio Díaz para el estudio de la malaria en algunos sectores de ese país. Allí conoció Pierre un insecto parásito que le llamó poderosamente la atención el "sarcopsilla penetrans" del orden de los sifanapteros y familia de los pulícirus, vulgarmente llamado "nigua" y que se produce entre los grados 29 y 30 de latitud sur y norte, respectivamente.

Después de innumerables observaciones Pierre pudo darse cuenta que los perros y conejos de su laboratorio, atacados por el insecto, demostraban mayor inteligencia y agilidad en sus movimientos que los indemnes. Además las tempestades los afectaba decididamente en la multiplicación de sus facultades: viveza, agilidad, dinamismo, emotividad y sensibilidad.

Concluyendo que el insecto parásito producía unas toxinas que, siguiendo por el sistema linfático, a semejanza del morbo de la hidrofobia, llegaba hasta el cerebro y aumentaba el volumen de sus facultades según el mayor o menor grado de la ionización atmosférica.

En 1925 Pierre trabó relaciones cn La Habana con el general José Rogerio Casitllo (tío materno del Maestro Guillermo Valencia Castillo), prócer aquel de la independencia de Cuba y quien después de conocer las actividades de Crouchet le dijo, que en Popayán, de donde era oriundo, sería el punto de mejores resultados para sus investigaciones pues allí abundaban tanto las tempestades como el insecto.

En 1925, Pierre después de haber estado con los egiptólogos ingleses que descubrieron las tumbas faraónicas, pudo llegar a Popayán para continuar sus estudios, hasta 1931, sobre el insecto sarcopsilla. Durante este lapso de tiempo sus estudios entomológicos fueron muy detenidos y la etiología del "ingenio y el talento" quedó asentada sobre bases inconmovibles en más de dos mil casos observados por él, la mayor parte, otros por referencia y no pocos sacados de los archivos de la ciudad, de donde extrajo riquísimo material para sus investigaciones históricas-científicas.

Todas estas observaciones figuran en el estudio que remite a la Academia de Medicina hasta que el 25 de enero de 1937 publicó en la Revista "Revue Medical" de París una tesis en la que afirma, que el ingenio y el talento, no son dones naturales del hombre, sino un estado patológico.

Cordial saludo,