MUSICA PAYANESA
Domingo 6 de mayo, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Alvaro Thomas escribió una muy interesante nota sobre la "premiere" de la primera misa que se está escribiendo en Popayán, inicialmente titulada "Fragmentos Litúrgicos" y que se ejecutó, por primera vez, durante la pasada Semana Santa en Piendamó. El artículo es el siguiente:

""" ¡Y sonaron ya! --por allá ya andan mezclados con el sonido de matracas y campanas-- los primeros fragmentos de la misa forclórica payanesa. En Piendamó el Martes Santo como parte final, se estrenó el Kyrie y el Gloria (Coros y percusión). Luego, en Popayán, en la Iglesia del Perpetuo Socorrro--frente al cementerio--se dió la alternativa al compositor y la bendición a nuestro querido proyecto. Estoy seguro que Edmundo Mosquera Troya (q.e.p.d.) gozó como nunca al sentir que aquello (una obra Patoja) la cual había sido primero una utopía, luego una ilusión y finalmente un sueño realizable, logró concretarse gracias a la calidad humana y artistica de Diego Arenas Aguilar. En verdad que sorprende que una persona que no llega a los 30 años, sea capaz de proponer una obra tan rica, variada y compleja. Tuve oportunidad de conocer a su padre que es lotero y quien me dijo que le había estimulado lo de la música "a condición que fuera por arte", puesto que como él había sido serenatero, sabía que por esos lados la cosa lograba "tragitos, fiestas, comida y hasta novias", pero nada más. En el concierto en Popayán, al viejo se le salieron las lágrimas.

Y ahora algo que debo participarles y que fue impresionante y providencial: en Piendamó, cuando estaba por iniciarse la segunda parte del concierto, fueron entrando a la iglesia tres ataúdes y sus deudos. Era el sepelio de tres muchachos que el día anterior habían matado en Popayán, aparentemente por asuntos políticos. Yo tomé la palabra y me solidaricé con los deudos y dije que los fragmentos que iban a escuchar, eran parte de una obra en memoria de un querido difunto, quien había logrado descentralizar el Festival de Popayán. (En Piendamó van en el tercero). El silencio fue absoluto y la obra empezó. Diego inicia la partitura con una marcha procesional (una banda de guerra con trompetas en sordina) y mientras tanto el coro reza, superponiendo unas a otras, plegarias al Santo Ecce Homo, a la Sangre de Cristo. Se escuchan oraciones a San Francisco, al Alma de Cristo, letanías de humildad; plegarias contra las acechanzas de los espíritus malignos, los enemigos invisibles, la pocesión de los demonios y de fondo se escucha la oferta de "¡Maní!, ¡Maní!", sin lo cual una marcha procesional no tendría patojismo.

Un golpe de percusión y se inicia el Kyrie: "El alma misteriosa de la guerra/ Hoy aletea como una mariposa/ en todos los jardines de la tierra../ Hay sangre en los claveles y las rosas:/ como banderas bélicas ondean/ las hojas temblorosas/ (Taita ten piedad/Cristo ten piedad)/ Volver a ser ingenuos/ que cosa tan feliz:/ comer melcocha fresca y urgarse la nariz/ (Taita ten piedad/Cristo ten piedad!!)"/ A petición expresa de Edmundo ("El resto ármalo como te de la gana") esta letra es tomada de los Disparatorios del "Paisaje en Guerra" y "De la Infancia" de Alberto Mosquera. El "Gloria", vino luego iniciado con un bellísimo y muy sencillo tema del teclado: "Palmotean las alpargatas,/ se levanta la oración/ sobre todo aquel gentío/ --como un sordo moscardón--/ libre del libre albedrío/ (Y hace frío)/ Palmotean las alpargatas,/ entre el místico goteo/ de la cera cuaresmal:/ como un enorme cordón umbilical/ Gloria al Padre, Gloria al Hijo y al Espíritu Divino/ y en la tierra Paz al hombre/ que es de buena voluntad:/ Benedicimus te, Adoramus te..."/ (Aquí hay partes del Disparatorio del "Jueves Santo")./

¿Qué puedo contarles como síntesis patojo-epistémica?: Creo que el comentario de la esposa de Martín Velasco (uno de los pachitos), lo resume todo: Martín dirige un Coro (Cantemos) y ella es contralto. Al terminar los aplausos y cuando Martín se arrimó a Diego a saludarlo y felicitarlo, lo jaló como se jala del niñito quien va a comer de la paila caliente y le dijo: "¡Ni se te ocurra!". Luego comentó que la obra era espléndida, pero musicalmente muy compleja y difícil de montar. Y en verdad lo es. Diego ha explorado sonoridades y efectos que uno estaba acostumbrado a escuchar en los CDs de los compositores de vanguardia, pero no saliendo sencilla y gratamente de una mente patoja. La obra fue una grata sorpresa. El que una persona que todos conocían, con quien hablaban y tomaban tinto (canta en el Coro de Stellita, toca la corneta en la banda del batallón, dá clases de música en el INEM, tiene su cuarteto, el "Cantaclaro" ya nacionalmente doblemente premiado), muestre un filón que nadie había visto, fue algo sorprendente.

Una de las cantantes del grupo "Cantaclaro", lo centró todo en Piendamó, cuando antes del concierto le pregunté que cómo sonaban los fragmentos, al contestar: " Eso está tremendo: cheverísimo. Contar con Diego fue la mejor decisión". Me gratifico al sentir que no sólo estamos recordando a Edmundo ..... (q.e.p.d.), sino valorando una persona de múltiples calidades humanas y profesionales, hasta ahora invisibles. Creo, en corto, que ¡hemos puesto un huevo de doble yema!. Se cantó prácticamente con una persona por voz --la obra es a seis voces -- así que cuando se tenga un coro de 30 ó 40 personas la cosa será impactante. Ya les mantendré informados. El asunto ahora será armar el Coro o que uno de los tres que existen en Popayán (Conservatorio, Stellita o Martín) se le midan. Si me he explayado, es porque ¡el palo sí estaba para cucharas! Un abrazo para todos y mil gracias por ayudar a alcayatear el paso de este inédito paso ... Viejo Alvaro """.

Cordial saludo,