MARIA EDITH MURILLO FERNANDEZ
Jueves 29 de mayo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Maria Edith Murillo Fernández se agrega a nuestra larga lista de payaneses notables por su destacada labor en el campo de la poesía. María Edith fue la ganadora del Primer Premio del Concurso Nacional de Poesía, puesto que al jurado "les asombró su unidad de inspiración y el nivel de excelencia mantenido a través de sus páginas". Nos complace transcribir el artículo referente a su obra y parte de uno de sus poemas.

Cordial saludo,

***

"La agonía del ser en su cotidianidad"
El Liberal

Popayán.

La payanesa María Edith Murillo Fernández es la autora de "Ciudad sin Nombre", obra ganadora del Primer Gran Premio de Edición del "XII Concurso Nacional de Poesía de la Mujer, Ediciones Embalaje. Museo Rayo 2002", en el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas realizado el pasado mes de marzo en el municipio de Roldanillo (Valle), reconocimiento al que se le rindió homenaje en el Auditorio del Colegio Mayor.

María Edith Murillo, quien escribe desde los trece años piensa que el ser humano empieza a saber desde que descubre el milagro de la escritura y la magia de las palabras, para ella el ejercicio literario ha sufrido un proceso largo de maduración en cuanto a la concepción de lo que implica la poesía y el género lírico.

Tres obras inéditas ha escrito Murillo de las cuales "Ciudad sin Nombre" tendrá un lanzamiento nacional el 16 y 20 de julio durante el "XIX Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo'" por haber obtenido un primer lugar en Roldanillo “no había pensado en concursar y mostrar la obra porque la consideraba parte de mi subjetividad”. Pero el haber delatado sus versos fue una experiencia que le permitió compartir con otras mujeres colombianas su pasión por este oficio lírico.

"Ciudad sin Nombre", está compuesta por cuatro partes: Ciudad, Pérdida, Nombre y Miedo, las cuales conservan una unidad temática que según Agueda Pizarro “transmite al lector los sentimientos del dolor y la pérdida en imágenes conmovedoras de paisajes urbanos concebidos como cuerpos humanos en los que quedan hechas palabras las huellas del sufrimiento hasta la agonía y también la esperanza. El mundo que vemos en su obra es sombrío y dolido pero tan hermoso cono el país en el que vivimos”. Igualmente la autora define su inspiración como una apreciación de la cotidianidad urbana en la que circulan sentimientos cruzados, sensaciones frente a situaciones complejas “parece que el ser humano no tuviera compañía a pesar de su interacción cotidiana, sobre todo porque hay personas que están golpeadas por un de conflicto interior”.

A pesar de que fue escrita en 1998 este poemario sale a la luz pública en el 2003 después de haber sido guardado recelosamente por Murillo por aquel temor de mostrar su producción en una ciudad como Popayán en donde según ella existe una tradición fuerte de poetas masculinos.

Docente del Departamento de Educación y Pedagogía de la Universidad del Cauca y Coordinadora del grupo de Lectura y Escritura, esta escritora tiene estudios de Pregrado en Español y Literatura, además de una formación literaria en el Instituto Caro y Cuervo con los maestros Ramón de Zubiña y Fernando Charry Lara quienes tienen reconocida trayectoria en el campo de las letras. Su tendencia estilística ha sido influenciada por poetas como Pablo Neruda, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Álvaro Mutis, Matilde Espinosa entre otros y al respecto finaliza diciendo “siempre he escrito con rigurosidad, hace parte de mi vida y de la forma de concebir mi mundo. La poesía es la manifestación del pensamiento y el sentimiento del ser humano en su mutua convivencia e interacción”.

Poema

De pérdida en Ciudad
sin Nombre
He visto el cuerpo
de mi padre
Cubierto
De hojas blancas y secas
Las mismas Hojas
de un roble
Que sembró mi abuelo
Sus manos y sus pies
Ahora son raíces torcidas
Los huesos de sus pies descienden
Hasta el río
En la tierra de sus uñas
Nace un limón
En sus dientes
ahora están las semillas de las moras
que tal vez olvidó un
gorrión
en su vuelo apresurado
por la lluvia

He visto el cuerpo
de mi padre
Que descansa mojado por el rocío
Del amanecer
El mismo que era sudor
Cuando descalzo
Trabajaba la tierra
He visto el cuerpo de mi padre
Enmudecido
Por el paso fugaz
De los años
Pese al tiempo
Ahora En el cuerpo de mi padre
Nace un huerto