OSCAR MUÑOZ
Lunes 7 de octubre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Mario Rivero en su libro "Artistas plásticos en Colombia los de ayer y los de hoy" dedica 7 páginas al artista payanés Oscar Muñoz. (Nació en 1951) De la mencionada obra, transcribimos los siguientes párrafos:

""" ... Entre los pocos, que abordan estas realidades honestas, vivas, palpitantes, capaces de un amplio halo semántico, sitúo a Oscar Muñoz, cuyo tratamiento de ambientes urbanos sórdidos, muestra una gran plasticidad y dramatismo, a tono con su belleza moral. Con agudeza de observación con verdad y con sensibilidad, Muñoz penetra en nuestra realidad social para tocar un espectáculo muy ligado a realidades colombianas y proletarias.

Para generar significaciones y valoraciones de esta realidad en cuanto a su belleza, recogiendo temas que el arte desde Courbet y Daumier, ha preferido ignorar deliberadamente. Demostrando que puede haber en la miseria y en la sordidez belleza. Pero en este punto es necesario diferenciar porque describir una serie de personajes o escenas por lo que ello es símbolo y muestra de una determinada tipicidad estilo Omar Gordillo con los gamines, constituye apenas una tarea que solamente puede quedar absorbida, rendimida o superada, cuando el pintor rompe ese molde primario y asciende a un plano más rico, mucho más complejo y problemático. Con atributos estéticos más profundos que van precisamente contra tales hábitos sensitivos superficiales de la colectividad y tales valoraciones falaces, falsas.

En Oscar Muñoz destaca en cambio, y de inmediatao, su excepcional desprecio por la belleza edulcorada, untuosa, en absoluto sincronismo con ese sector del gusto que podemos llamar "filisteo". Exactamente la contraparte a esa retórica de la gracia, el encanto, el optimismo que emana de una miseria alegre, tal como lo pretende el pintoresquismo, el tipismo y el foklorismo, todos dentro de las mejores intenciones comerciales.

El enfoque de Muñoz es una especie de periodismo dramático, que tiene el tono impactivo de la realidad no mistificada.

Oscar Muñoz consigue dar, con dos o tres detalles, con los datos inmediatos de la pobreza, de la marginalidad, reducibles a la puerta, el ventanuco, el muro, una maleta quizás o un colchón doblado, escuetamente, pero con una alucinante precisión neo-realista, la mayor cantidad posible de "información", a través de la cual va precisándose la condición y la sicología misma de los presuntos habitantes, pertenecientes a la clase social más desvalida.

Su mérito extraordinario reside en que no se circunscribe a esas posibllidades que el asunto brinda, Oscar Muñoz cuenta con el poder, con los recursos expresivos para trasladarnos a la esfera del arte, en función de la calidad e intensidad de su imagen. Hay una presencia de gran dibujo, una profunda plasticidad, en esos espacios claustrofóbicos, especie de calabozo o de ratonera que inunda una breve luz blanca, sin posibilidades de explicarse como una connotación de alegría.

La distribución de la la luz y de los contrastes en la oposición de claro-oscuro, acentúa y califica el drama de las vidas, sus destinos patéticos y resignados, pues aunque están presentes los elementos de la desesperación nunca triunfan.

El trabajo de Oscar Muñoz, sincero, convincente, nos demuestra que la realidad puede ser tan limitada o tan extensa, según quiera contemplarla el hombre. ... """

Cordial saludo,