DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Jueves 7 de marzo, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Marco Antonio Valencia Calle, con su composición adjunta, nos recuerda que el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Así mismo, incluimos algunos párrafos del discurso del Director de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS) -organismo que lidera ésta celebración- en su intervención del 8 de marzo de 1998, con motivo de dicha efemérides.

Cordial saludo, +++++++++++===============+++++++++

Día Internacional de la mujer
L a m a d r e
Por: Marco Antonio Valencia Calle

ni el tiempo ni la muerte me esperan en mi apartamento,/ a veces una damita cualquiera con un pedazo de armadura,/ la soledad en el comedor o la tristeza en el sanitario,/ a veces me espera la nada./ (el vacío, el frío, la quimera)

pero hay un lugar donde siempre,/ pero siempre me esperan,/ y es en la casa de mi madre.

mi madre sabe que cuando salgo a la calle,/ salgo con miedo y a la guerra, salgo sin escudo,/ sin bayoneta ni granadas tan solo con las bendiciones de ella/ amarradas en el pecho en el fondo de los bolsillos.

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Día Internacional de la Mujer
Por: George A. O. Alleyne
Director de la OPS
Día Internacional de la Mujer
Washington, D.C., 8 de marzo de 1998.

El Día Internacional de la Mujer, celebrado cada año el 8 de marzo, es un momento para que mujeres y hombres en el mundo celebren el papel de la mujer en todas las áreas del cometido humano que producen cambios positivos, armonía social y posibilidad de mejoramiento general de las condiciones de vida de nuestra generación y de generaciones futuras.

En la OPS nos complace liderar esta celebración, y al hacerlo, queremos promover la reflexión respecto a los logros de la mujer. Pero aquí debemos señalar que no queremos considerarlos en forma aislada, ni pretendemos dejar a la mujer fuera del cauce del progreso humano. Al contrario, debemos reflexionar sobre estos logros en el contexto de cómo han mejorado nuestras vidas y nuestra sociedad y cuáles habrían sido las diferencias cualitativas y cuantitativas si estos no se hubieran alcanzado.

Hablamos de "diversidad de género" e "igualdad de género" como metas aconsejables, sin reconocer plenamente la dificultad intelectual inherente de aceptar estas premisas, más allá de su atracción inicial como posición políticamente correcta.

Implican una transformación de nuestros patrones normativos tradicionales en cuanto a dos de las principales estructuras de nuestras vidas: el lugar de trabajo y la familia. Nos desafían a examinar detenidamente y reestructurar nuestros estereotipos referentes a los límites de mujeres y hombres según avanzamos hacia nuestros destinos y nos alimentamos recíprocamente en la consolidación de nuestra identidad.

En el Día Internacional de la Mujer, recordamos los éxitos alcanzados por numerosas mujeres a lo largo de la historia cuyo coraje y compromiso han despertado la conciencia colectiva frente a la inmutabilidad de la justicia social. Nos alienta ver cada vez más mujeres en posiciones de liderazgo en el escenario internacional. Finalmente, hemos ido adquiriendo mayor conciencia y apreciación por las contribuciones de heroínas anónimas cuyos nombres tal vez nunca llegaremos a conocer "trabajadoras de salud, profesoras, líderes de la comunidad, madres, hijas, hermanas" quienes lenta y humildemente contribuyen sus granos de arena diarios a una causa más grande que ellas mismas, motivadas por la convicción de que lo que hacen será en beneficio de todos.

Y así es.

Por esto, tenemos una deuda de gratitud y reconocimiento. Les debemos mayores oportunidades para la toma de decisiones y realización personal. Les debemos la promesa de que no están aisladas, ni separadas, ni excluidas. Y les debemos nuestro compromiso de apoyarlas en sus esfuerzos para superar los logros de generaciones anteriores respecto a la calidad y la cantidad de sus contribuciones.