DIA DE LOS MUERTOS
Miércoles 2 de noviembre, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano
  Amigos:

César Tenorio Gnecco nos ha enviado una crónica sobre el Día de los
Muertos en la ciudad de México, en donde es profesor de UNAM. Esta
costumbre la iniciaron los indígenas hace más de 3.000 años y cuando los
conquistadores españoles llegaron, intentaron, sin resultado, erradicarla.

Nuestros agradecimientos para César.

Cordialmente,

***

DIA DE LOS MUERTOS EN MÉXICO.
Por: César Tenorio Gnecco.


Muy propicio para estas fechas, vuelve ha aparecer el espanto, festividad de gran importancia en México y de la que fui partícipe en la ahora FES (Facultad de Estudios Superiores) Aragón, UNAM.

En estos días, en México se celebra el Día de Muertos y en todas las casas se arma un altar para darle la bienvenida a los que ya se nos fueron; es una linda tradición de origen prehispánico que se llevaba a cabo en los últimos días de nuestro mes de julio y principios de agosto, mas con la evangelización, desde mediados del siglo XVI se asoció al Día de Todos los Santos y por tanto se festeja a los muertitos en estos días.

CHARROS!!!! como dicen aquí. Este año fui el presentador de la Mega-Ofrenda de la FES, un maravilloso trabajo de tapices realizados en ascerrín pintado de múltiples colores con anilina para plasmar en la tierra cubierta de adoquines la esencia de la religión prehispánica en el Estado de Veracruz, el que este año fue tema de la ofrenda; el aire lleno de la esencia del copal, muy prehispánico; el fuego en miles de veladoras iluminando el camino que representaba el que las almas recorrían al Mictlán, el Mundo de los Muertos; y el agua, en nuestra sangre que nos da vida y era de las preferidas en los sacrificios de este pueblo que habitó México ante de la llegada del cristianismo.

 Es esta una bellísima tradición, que deseo compartir con todos los de la red y por ello te adjunto el escrito de la presentación que hice en la Carrera de Pedagogía de la misma FES. Creo, que aunque para nosotros la muerte no es nada agradable, es interesante entenderla desde esta tradición mexicana, razón por la cual va para tí y la red este mensaje que espero disfruten. Con un abrazo y "Feliz Día de Muertos" como se dice aquí:

MEGA OFRENDA DEL DIA DE LOS MUERTOS
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Mi esposa, Miltlancíhuatl y yo, Mictlantecuhtli, Señores del Mictlán, les damos la bienvenida al Xantolo vocablo nahuatilizado del latín Sanctorum, cuyo significado es "Todos los Santos"; antiguamente se llamaba mijkailjuitl que significa fiesta de muertos. Los recibimos en esta MEGA-OFRENDA de la FES Aragón para recordar a los seres que habitan nuestro reino; fuimos llamados del más allá y tomamos posesión del cuerpo de dos maestros de la Carrera de Arquitectura, Norma y yo, César; así, con la presencia de mi esposa, y la voz de Tenorio, no precisamente del Don Juan, los guiaremos en este camino que otros recorrieron.

Dejamos nuestros atributos en el Mictlán y ahora nos vestidos de negro a la usanza cristiana como resultado de una simbiosis cultural acaecida desde el siglo XVI con la fiesta de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos; portamos una guirnalda de la flor que los españoles llamaron clavel de indias, conocida como cempasuchil, ¿flor de muerto? No!!!!! Su nombre no deriva de allí y por éllo estas dos doncellas y dos donceles nos acompañan conformando nuestro séquito, recordando a los cuatro ayudantes de algunas deidades prehispánicas; en total llevan 20 flores amarillas. Cempohualli, una cuenta de veinte en la numeración náhuatl. Para adornar el arco de entrada, vemos 4 quintos, 4 grupitos de 5 flores, refiriéndose a los cuatro rumbos del Universo, a sus 4 elementos, tierra, agua, aire y fuego, y así los tenemos aquí pisándola, una tierra cubierta de adoquines con hermosos diseños sobre los que pasaremos.

Por favor, al hacerlo sobre este maravilloso trabajo, LEVANTEMOS LOS PIES!!!!!!!! NO ARRASTREMOS LA TRISTEZA Y EL DOLOR DE DAÑAR ESTA BELLEZA, CAMINEMOS CON LOS PIES EN ALTO!!!!! ¡¡¡Como si voláramos, como si fuéramos aves de preciosos colores, hermosas mariposas o sublimes insectos.

Al agua, representada en nuestra sangre, al aire lo respiramos para estar vivos y el fuego nos está iluminando el camino a una de las 4 mansiones donde señoreamos mi esposa y yo. Las velas que portan nuestros acompañantes son rojas, siguiendo una tradición de los inicios del siglo XIX en Córdoba, Veracruz, que representan el amor universal y con ellas la Muerte nos llegará a todos sin dolor.

Como en ningún otro lugar, en México la muerte es linda, es alegría, es festejo por lo menos en estos días que nos recuerdan a nuestros seres queridos que se nos fueron; festejémoslos con el alma en la mano, con el corazón henchido por los recuerdos.

Recordemos, entonces, lo que se ha ido y debe conservarse de ese México que se fue y sigue siendo nuestro, POR Y PARA SIEMPRE!!!!!!!!!!!!

En nuestro mundo nada es dolor, solo alegría y felicidad. Tenemos cuatro mansiones a las que se llega no por el modo de vida llevada, sino por el tipo de muerte!!!! En cualquiera de ellas serán amorosamente bienvenidos por mí y mi amada esposa, Mictlancíhuatl, ¡¡¡Qué guapa es!!!!!

¡¡Qué delicia!!! Qué placer el vislumbrar a nuestros seres queridos en estos maravillosos lugares donde son eternamente felices.

Mientras caminamos por este mundo, representado aquí con el arte del arq. Humberto Islas y la investigación de la pedagoga Berenice Cano, les describiré nuestras mansiones y de Ustedes solo buscamos la imaginación para recrear en sus mentes estos sitios maravillosos.

Veamos entonces ese árbol, era el Chichihuacuaco de cuyas ramas colgaban mamas, chichis, para alimentar a los niños que morían antes de nacer, seres que repoblarían la tierra cuando se destruyera la raza que la habitaba; en la filosofía nahua estos niños estaban materialmente vivos y de igual forma material se alimentaban, no para volver sólo en espíritu, sino en materia.  En Papantla, Veracruz, a las almas de estos niños se les llama Laqsq’at’án.

 Dentro del calendario prehispánico de los grupos Nahuas del altiplano central, que irradiaron a la zona de Veracruz, había por lo menos seis fiestas dedicadas a los muertos; del 12 al 31 de julio se recordaba a los muertos chicos, y a los veinte días siguientes se celebraba la fiesta de los muertos grandes, que se caracterizaba con la magnificencia de las ofrendas como ésta que estamos recorriendo.
 
Otra de nuestras mansiones estaba reservada a los guerreros; ellos ocupaban la primera región del Mictlán y al pasar cuatro años de haber fallecido se transformaban en aves de rico plumaje, para acompañar al sol en su camino por los cielos. La mujer que moría dando a luz, era considerada una guerrera muerta en el campo de batalla dándosele este mismo destino, y por éllo las honramos en esta Mega-Ofrenda con representaciones de los monumentos de Quiahuiztlán que se asemejan a templos en miniatura
 
Al Tlalolcan, regido por Tláloc, dios de la lluvia, era un lugar similar al paraíso, adonde iban todos los que tenían una muerte relacionada con el agua; los ahogados, hidrópicos o los muertos por un rayo.
 
Y por último, el Mictlán, nuestra mansión, ¿cierto esposa mía? lugar al que llegaban los que morían de muerte natural, al que iban los seres que no habían sido llamados por ningún dios.

El camino era sinuoso y largo en el que las almas tenían qué vencer 9 grandes peligros durante su largo viaje. Puntualicemos, 9 meses estamos en el vientre de nuestra madre para nacer y por tanto, 9 situaciones pasaban nuestros antepasados para volver al vientre de Nuestra Madre, la Tierra. Para darnos a luz, nuestra madre rompe la fuente y así el primer paso era pasar el río Apanohuaya y para cruzarlo necesitaban del auxilio de un perrito de color bermejo, techichi. Así, sigamos por esta representación de ríos para continuar nuestro camino.

Atravesado el Apanohuaya, se despojaba de sus vestiduras, cruzaba entre dos montañas que chocaban constantemente, llamadas Tepetl Monamictia; seguía por un cerro erizado de pedernales, el Itztépetl; atravesaba los ocho collados donde siempre estaba cayendo nieve, Cehuecáyan, y los ocho páramos donde el viento cortaba como navajas, Itzehecáyan; tomaba luego un sendero donde era asaeteado, el Temiminalóyan; luego un tigre, Teocoyleualóyan, le comía el corazón y ya sin él caía en el Apanuiayo en cuyas aguas negras habitaba la lagartija Xochitónal. Terminando así el viaje, se presentaba ante Mictlantecutli en un lugar llamado Itzmictlana-pochcalocca.

Hemos llegado al Mictlán, simulando el viaje material del difunto de nuestros antepasados, que comenzaba a los cuatro años después de ser enterrado, terminando en Xochitónal que representaba tanto al último día del año como a la lagartija y a la tierra, explicando así que el cadáver el último día de su existencia se convertía en polvo.

Esta es nuestra Mega-Ofrenda de Muertos, mas culminemos en el Altar de Muertos puntualizando en detalles de la zona que nos ocupa, Veracruz; a este altar, desplantado dentro de un concepto creado por el arq. Humberto Islas, se le llama pachau. En sí, es un tipo de escenografía donde participan nuestros muertos que llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos. En la tradición totonaca, está compuesto por café y aguardiente que se ofrenda desde el 18 de octubre, día de San Lucas.

Desde las 12 del día del 31 de octubre a las mismas horas del 1 de noviembre llegan las ánimas de los niños; ese día se arregla el altar, una larga mesa cubierta con un mantel bordado en punta de cruz, sobre el que se coloca papel de China “picado”, para formar figuras diferentes, telas de seda y satín donde descansan también figuras de barro, incensario o ropa limpia para recibir a las ánimas, tamales de dulce, pan de huevo en formas pequeñas y las canastas con dulces de la región, como dulce de camote, de calabaza, jamoncillos, las calaveritas de azúcar y alrededor de él se colocan juguetes. A las mismas horas del 1 al 2 de noviembre llegan las ánimas de los adultos; se cree que viene en forma de insectos a comer de la ofrenda, porque su olor les despierta el apetito y por tal motivo no se les debe espantar. Se coloca sobre la mesa del altar fotos de los difuntos, ya sea de la casa o de familiares muy cercanos; de igual manera, sus pertenencias más usuales y cosas de las que gustaban: sombreros, puros o cigarros, barajas y una botella o copa de aguardiente, además de comida, como chocolate, café, pan, tamales, todo ello adornado con papel picado y flores como el cempansuchitl, en náhuatl “veinte flor”, día que correspondía al signo de muerte.

y garra

 En la parte delantera se instala un arco de madera flexible forrado con tepejilote y sobre éste se colocan coronas o estrellas de palma; se cuelgan naranjas, limas, mandarinas y jícamas.
 
Espero no haber sido un terrible guía en esta simbiosis México-colombiana. Mil gracias por su presencia a este acto que vincula y convierte a la FES Aragón , en lo que somos, un solo cuerpo y un solo espíritu. ¿Les damos una ovación a nuestros muertitos? GOYA, GOYA, FES Aragón, Universidad!!!!!!!!

C. a Dr. en Arq. César Tenorio Gnecco.
Presentador invitado a la Mega-Ofrenda del Día de Muertos.
San Juan de Aragón, a 25 de octubre de 2005

 
[1]  Este dato se lo robé a mi gran amigo y hermano Aquileo Rosas Juárez, confidente, cuate, compañero, un ser tan lleno de conocimiento que lo regala a manos llenas. Gracias Señor.