GRAN GENERAL MOSQUERA: ANECDOTA
Martes 31 de agosto, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Hernán Franco Ramírez nos ha enviado una no muy conocida anécdota del Gran General Tomás Cipriano de Mosquera, acaecido en Popayán y el Centinela Quilichagüeño Ciriaco García y que la ha tomado de "Folklores de Quilichao. Versión del Sargento Antonio Torijano. Nuestros agradecimientos a Hernán por su importante contribución histórica.

Cordial saludo,

***

INTERESANTE ANECDOTA
DEL GENERAL TOMÁS CIPRIANO DE MOSQUERA
Enviada por: Hernán Franco Ramírez


Al inquieto Generál Tomás Cipriano de Mosquera se le ocurrió un día visitar intempestivamente los cuarteles y cerciorarse personalmente de la disciplina de la tropa.

Al llegar al cuartel del Batallón "Invencibles del Cauca" halló de centinela a un humilde negro, de inequívoca ascendencia de manumisos, como lo era en realidad, de la Hacienda de San José en Quilichao, y hermano menor de Crispín García, un oscuro soldado en Usaquén.

El Gran General quiso entrar al cuartel en su caballo, como quien entra en su propia casa; pero el centinela que muy bién lo conocía le gritó: "A la espalda Mi Generál "

El general se retiró para volver a repetir la hazaña por segunda vez, lanzándose contra la puerta del cuartel, para ser detenido por con el mismo grito, por el mismo negro, quien no vaciló ya en hacer uso de su bayoneta y herir el corcel que cabalgaba el Gran General.

Cuando vió la determinación del centinela de no dejarlo entrar como él quería, el generál acudió a una última estratagema y sacando del bolsillo una moneda, la arrojó al piso, al alcance del inflexible carcelero.

Este centinela vió claramente la trampa armada y recordando de inmediato que en la culata de su fusil, como buen Quilichagüeño, tenía una provisión de la buena cera de avejas Conga que abunda en los Guaduales del Bajo Quiamayó, acto seguido y marcialmente midió los pasos y descansó el fusil sobre la própia moneda, atrapando así la codiciada presa, sin absoluto violar en nada la estricta disciplina militar.

El zorro General regresó mohino a su Comandancia y mandó llamar y a relevar de inmediato al centinela, quien no se dejó relevar, hasta cumplir su turno en la guardia.

Relevado regularmente, el ex-centinela acudió temeroso a la Comandancia, y una vez en ella, saludo militarmente diciendo: "A sus órdenes mi Generál". El Gran Generál le espetó a quemarropa el siguiente interrogatorio:

¿Cómo te llamás? -Ciriaco García, Mi General.
¿De donde eres ? -De Quilichao, Mi General.
¿De qué Batallón ? -Invencibles del Cauca, Mi General.


Pues desde hoy -dijo el General- serás Sargento, y si me hubieras dejado entrar hubieras recibido un ejemplar castigo.

El taimado negro mereció que el Gran General Mosquera mandara a mencionar la acción y el ascenso del centinela Ciriaco García en el parte del día.