LISONJA BIEN DIRIGIDA
Viernes 25 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Arcesio Aragón en su libro Fastos payaneses, nos cuenta una historia interesante sobre el Gran General Tomás Cipriano de Mosquera, que aunque hombre superior de características geniales, su debilidad era la de ser muy sensible a la lisonja.

Durante la guerra civil de 1860 el General Mosquera determinó enviar un comisionado al Presidente del Estado de Bolívar, General Juan José Nieto, con quien había celebrado un pacto de unión ofensiva y defensiva, para que aprestara tropas e invadiera por el norte del territorio de Antioquia, y confió esa misión a Gutiérrez de Piñeres, quien se embarcó en un champán en el Río Magadalena, para seguir a Honda. Piñeres era un poeta festivo de inagotable vena, pero muy dado a la juerga, un verdadero bohemio 0literario y en Honda se reunió con algunos amigos, dedicándose con elllos al culto de Baco, a punto tal, que, perdida la razón, resolvió echar al río los pliegos de que era conductor, diciendo "Como es menester que estas comunicaciones lleguen cuanto antes a manos del General Nieto, que las lleven las ondas de este gran río!".

El alcalde de Honda, al tener noticia de esto, arrestó a Gutiérrez de Piñeres, y lo remitió preso al Cuartel General de Mosquera, informando lo ocurrido. Grandes fueron la indignación y la cólera de Mosquera quien dijo que haría fusilar en el acto al infiel comisionado. Hallábase en la mesa, comiendo, el General Mosquera cuando le anunciaron que allí estaba Piñeres. Con una imprecación violenta, y echando mano a la espada, trató de lanzarse contra Piñeres para atravesarlo, lo que impidieron las demás personas que allí se hallaban. Entonces el poeta, con gran entonación lírico-dramática, como si se hallara en escenario de un gran teatro, dirigió el siguiene saludo improvisado al General Mosquera:

"Yo os saludo, General,
con humildad reverente,
porque miro en vuestra frente
una corona triunfal;
el Partido Liberal
hoy de vos todo lo espera;
lo dice mi voz sincera,
lo dice mi corazón;
lo dirá la Convención
noble General Mosquera"

Calmado instantáneamente en su furor el caudillo, dijo a Piñeres: "Lástima que seas tan borracho. Te perdono en gracia de tu talento. Sál de aquí y véte a que te den de comer". Como se comprenderá, Piñeres no se hizo repetir la orden, dando gracias a Dios de haber escapado con vida, por la eficacia de una improvisación oportuna y de una lisonja bien dirigida.

Cordial saludo,