MARIA JOSEFA GARCÍA TOLEDO DE MOSQUERA
Viernes 15 de noviembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

María Josefa García Toledo de Mosquera, viuda de Joaquín de Mosquera y Figueroa (Regente de España en 1810 y nacido en Popayán el 19 de enero de 1748), envió una carta al Rey de España transmitiéndole la voluntad de su difunto esposo, en el sentido de ceder al Rey y en favor de su Real Hacienda, los salarios que le adeudaban por servicios prestados al Rey. La cuantía (certificada por Ministerio de Hacienda de Indias) era la no despreciable suma de ¡155.000 reales!. Debemos recordar, además, que un hermano de María Josefa fue uno de los mártires de Cartagena sacrificados por el Pacificador Morillo.

Arcesio Aragón en su libro "Fastos Payaneses" publica el texto de la carta en mención, que en esta ocasión la transcribimos para ustedes. Cordial saludo,

"Majestad, -Doña María Josefa García Toledo de Mosquera, viuda de vuestro Ministro togado del Supremo Consejo y Cámara de Indias, don Joaquín de Mosquera y Figueroa, caballero Gran Cruz de la real orden de Isabel la Católica, con el más profundo respeto a V. M. expongo: Que por la cláusula undécima del testamento que otorgó el 25 de mayo último ante el Escribano Francisco Pérez Pedrero, y bajo cuya disposición falleció el 29 del mismo, declaró ser su voluntad ceder, como lo hacía, a V. M. y en favor de su Real Hacienda, las cantidades que por razón de sueldos atrasados se le adeudaban y constan de las certificaciones expedidas en 1ro de enero.
Vengo, pues, como heredera, albacea y testamentaria de vuestro difunto Ministro, a cumplir su última y solemne disposición, tan sagrada para mí, presentando a Vuestros Reales Pies el último homenaje de gratitud y de respeto, la última prenda de amor a Vuestra Real Persona, que en su lecho de dolor articulaba laboriosamente con sus labios ya casi yertos con el frío de la muerte, y rubricada la última vez que escribió, con mano trémula y helada.
El documento que tengo la honra de poner en las Reales Manos de V.M es la certificación que se me ha dado en la Real Caja de amortización, que comprueba haber yo exhibido allí las dos atestaciones de la deuda sin interés, marcadas con los números 58379 y 58380; e importantes, la primera, 148.816 reales, y 6.530 la otra, que componen la suma total de 155.346 reales, cedida por mi difunto esposo a V.M.

"Pequeña es por cierto, Señor, y casi insignificante; pero si se considera que sirviendo a Vuestro augusto Padre en la Audiencia de México, él fue de vuestros vasallos el primero que hizo un donativo voluntario de veinte mil reales para la guerra contra la Francia en 1790, tomando la iniciativa y dando ejemplo a los que siguieron haciendo los habitantes de aquellos dominios y fueron por cierto los más cuantiosos que jamás se habían hecho a ningún gobierno de Europa; que consagrado a Vuestro Real servicio desde su más tierna juventud, se vio frecuentemente trasladado a diversos Tribunales, residentes a una distancia inmensa los unos de los otros en ambas Américas, hasta pasar después al Consejo consumiendo patrimonio y sueldos en viajes tan largos y dispendiosos; y últimamente que por su notoria integridad, la rigidez de sus principios, y su genial desinterés no ha dejado sino muy cortos bienes, adquirirá sin duda algún valor e importancia la leve demostración con que quiso sellar su dilatada carrera, y de la cual me cabe hoy la dolorosa pero consoladora suerte de ser órgano fiel.
Dígnese, pues., V. M. acoger con su natural bondad y benevolencia la prenda postrera de respeto, de amor y gratitud que mi esposo ha legado a V. M., y merezca a su augusta sensibilidad un recuerdo paternal el hombre honrado y virtuoso, el vasallo fidelísimo y el magistrado intergérrimo, que empleó incesantemente todas sus fuerzas físicas y morales durante el espacio de cincuenta y siete años, de los ochenta y dos que vivió, en servir a vuestros augustos Abuelo y Padre y a V.M., en Popayán, Cartagen, Santa Fé de Bogotá, México, Caracas, Cádiz y Madrid; y en cuyos tribunales superiores y supremo fue órgano imparcial e incorruptible de la ley, celoso y fiel ejecutor de la voluntad soberana, habiendo tenido la dicha de representar la Sagrada y Real Persona de V.M. durante su ausencia y cautividad, como individuo de la Regencia, perseguida por los anarquistas y depuesta tumultuaria y escandalosamente por haber sostenido con tesón, y energía los derehcos legítimos e imprescriptibles del Soberano, y defendido la majestad del trono y el esplendor de la religión.
Uniendo, pues, mis ardientes votos a los de mi difunto esposo por la felicidad de V. M y la prosperidad de los pueblos cuyo destino le confió la divina providencia, a V. M., humildemente suplico se digne aceptar la corta pero sincera y tierna demostración de su fiel Ministro, en comprobación de que su acrisolada lealtad y sus dilatados servicios han sido de Vuestro Real agrado y merecido vuestra soberana aceptación, sirviendo al mismo tiempo esta brillante prueba de Vuestra Real piedad y benevolencia de un consuelo eficacísimo a su afligida viuda, que ruega a Dios dilate y prospere la preciosa vida de V. M. los muchos años que la monarquía necesita.

"Madrid, junio 8 de 1830
"Señor,
"A los R.P.D.V. M.,
"María Josefa García de Toledo v de Mosquera"