PRIMERA MISA
Martes 14 de enero, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Edgar Penagos Casas nos transcribe la celebración de la primera misa en el sitio de la futura Popayán, en la lejana fecha del 30 de noviembre de 1535. Cordial saludo,

*** Curiosidades Históricas de Popayán
El Padre García Sánchez celebra la Primera Misa
Por Edgar Penagos Casas
Especial para El Liberal
12 de enero, 2003

La primera expedición que visitó los dominios del cacique Payán fue la comandada por Ampudia, que visitó estas comarcas en 1535.

De la interesante relación que los señores Antonino Olano y Miguel Arroyo Díez hacen sobre el particular, reproducimos las siguientes líneas, por las cuales venimos en conocimiento de que la primera Misa celebrada en esta tierra fue por el Padre García Sánchez, el 30 de noviembre de 1535. Dicen los historiadores nombrados:

"A la vista de tan hermosa tierra, los españoles se apresuraron a descender de la montaña, la cabeza llena de delirios y el corazón de esperanzas. No tardaron en llegar a la población. Componíanla no pocas casas pajizas de forma circular, edificadas en algunas colinas que sirven de estribo a la cordillera central, al pie de un cerro de graciosa forma, a cuyo centro, en una isleta de figura de azafate, se veía la habitación del yasguén (se refiere al llano de Pucha y al Azafate). Pero el edificio que sobresalía por sus dimensiones y estructura, era un vasto tambo, especie de templo, cuya alta y singular techumbre, que causó admiración, sustentaban por cada costado hasta 400 pilares de más de una vara de diámetro. Era este el lugar destinado por los indígenas para sus fiestas religiosas, en las que, por lamentable extravío, la embriaguez servía de obsequio a la divinidad. Tanto el dicho templo como todas las casas de la población, estaban por entonces solitarias y desprovistas de todo. Perdido el cercado que pasaba en el país por fortaleza inexpugnable, el pánico se apoderó de los naturales, que consideraron ya imposible toda resistencia, y resolvieron poner en salvo cuanto poseían de más estima y refugiarse ellos mismos a los montes vecinos, de cuyas alturas ellos observaban, tímidos y curiosos, a sus afortunados vencedores. Alojáronse éstos en un rincón del colosal tambo; pero bien pronto hicieron con ellos ciertos afamados insectos de la tierra, lo que no pudieron los indígenas.

Había tantos que, sintiéndose incapaces de soportarlos, salieron del tambo y de la población que ningún botín ofrecía, y fueron a establecer sus reales en un sitio más cercano al Cauca. Desde allí oían la grita que alzaban los indígenas en los cerros, sin atreverse a atacarlos, a acercarse al campamento, ni a bajar a la llanada. A cielo raso estuvieron sin duda mejor los castellanos que en el pueblo, pues en este país de clima tan delicioso como sano, no hay en los campos insectos que dañen ni molesten.

Aquí acordó Ampudia dar nueva organización a su tropa y hacer bandera, pues no la tenía. Nombróse a Serrano Alférez Real o Porta-estandarte y bendijo solemnemente la enseñanza del capellán García Sánchez, en la Misa que celebró el día del Apóstol San Andrés, el 30 de noviembre".