EMÉRITA MALO
Jueves 13 de junio, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Emérita Malo, payanesa ilustre, ha fallecido el pasado once de junio. Fue una artista consumada en la confección de muñecos de trapo; arte que le fue reconocido nacional e internacionalmente. Nada mejor para honrar su memoria que reproducir el escrito, que sobre ella hizo, Guillermo Alberto González Mosquera en "Cien Caucanos del Siglo XX". (Esta biografía fue distribuída por la Red de payaneses en otra oportunidad). Cordial saludo,

""" ... EMERITA MALO (1926- 11 junio 2002) 
Por: Guillermo Alberto González Mosquera

El humilde oficio de confeccionar muñecos de trapo se convierte en las manos milagrosas de esta mujer del pueblo en un arte que ha logrado reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Heredada de españoles e indígenas, la habilidad para trabajar con arcillas, metales, maderas o telas, va convirtiéndose en un trabajo creador que pasa de generación en generación, cada una aportando los nuevos elementos que terminarán afianzando una cultura, admirable por su grado de autenticidad y por la representatividad que logra como expresión de la propia comunidad.

"Cuando la miraba en su mesa de trabajo, - escribió de ella Jaime Paredes Pardo -, me parecía que los dedos se poblaban de mariposas, pero no dejaba de preocuparme que de pronto los ojos se le fueran a evaporar, a fuerza de repetir puntadas y más puntadas para darle forma y vida a las mínimas creaciones navideñas".

Acompañadas de la limpia prosa de este gran escritor, las imágenes de las pequeñas piezas de esta modesta artesana, llegaron a las manos de miles de participantes de la Feria Mundial del Libro en Leipzig, Alemania, en donde obtuvieron el premio al libro más bello del mundo.

Emérita Malo, que apenas sabia escribir con dificultad su nombre, tomó un avión desde su nativa Popayán y voló por primera vez en su vida a Bogotá para recibir un homenaje nacional a su arte sin par. Nunca había salido más allá de las escasas manzanas de su entorno local, pero el destino y su admirable creación, le dieron la oportunidad única de representar a las miles de personas que en su tierra y por generaciones sucesivas habían desarrollado su entrañable oficio para que otros, en cualquier paralelo desconocido, pudieran poseer y admirar un objeto acabado que rezumaba afecto.

En algún día de su lejana juventud alguien le enseñó a Emérita que con un dedal, unos pocos trapos y una aguja, ella podía dar vida a unas figuras que en sus manos se convertían en representaciones de la mejor tradición de su tierra. Y la Navidad que es la más auténtica de las festividades caucanas se volvió desde entonces más luminosa, con el prodigio de sus pequeños animales, sus Reyes magos y sus personajes populares, que llegaban a quedarse en los hogares de todos, pero especialmente de los más pobres.

Emérita Malo, ciega en su pequeña casa cerca al Puente del Humilladero en Popayán, ya no cose sus muñecos de trapo, pero siente en lo más íntimo de su ser, que es una caucana que representó como la mejor las virtudes de su raza. ... """.

>