ALEJANDRO LUNA FALS
Lunes 3 de febrero, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Alejandro Luna Fals, (alejandrolunafals@yahoo.com), nieto de nuestro apreciado y recordado Ary José Luna (q.e.p.d) nos envía este delicado escrito. Nuestros múltiples agradecimientos para Alejandro.

Cordial saludo,

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BUSCO
Extravié una especie de bordón, bastón, báculo o zurriago...
Por: Alejandro Luna Fals

Recuerdo que cuando niño pasaba vacaciones en una tierra de la familia, esta se encontraba ubicada en las montañas del Patía, una hacienda muy distinta a las que uno visita en esta zona cafetera. Allí viví jornadas de intensa emoción, que aún yacen bajo mi piel en forma de recuerdo vital.

Desde esos lugares en el Cauca, y desde esos tiempos, un "palo" me acompaña en mis caminatas. Primero era una vara de bambú, luego un palo de chonta o macana. El caso es que la complicidad era inocultable, se evidenciaba en mi forma de llevarlo recostado en el hombro, o la manera en que me apoyaba en él cuando estaba parado... lo guardaba bajo la cama y en las mañanas, luego de vestirme, le echaba mano, y al corral o al potrero. Cuántas veces espanté un perro, o una vaca, cuántas veces torié un avispero...

Descubrí que el mejor lugar para guardarlo era tras la puerta, pues ahí no estorbaba a nadie, además establecí un pacto con "la muchacha", para que no lo botara cuando hiciera el aseo. Al final del verano volvía a estudiar a la ciudad, y éste aguardaba por mí hasta las siguientes vacaciones. Algún día encontré mi vara citadina y ésta también tuvo espacio en mi vida. Salía a la cancha y al parque, espantaba a mis amigos y hasta jugué una especie de golf golpeando desperdicios caninos. Y seguía guardándola tras la puerta...

Han pasado más de diez años desde mi última vara. Ustedes, amigos, han conocido una especie de bastón (zurriago, bordón o báculo), que por un tiempo fue mi apoyo, aunque por su peso y consistencia podría haber sido usado como elemento de defensa.

Cierto día alguien me preguntó: ¿Me aferro a mi bastón cómo me aferro a mis ideas?. Y es que como los niños pequeños éste se había convertido en una especie de magia del acercamiento. Un palo extraño que invitaba a la conversación; entonces me decían: que si era un bastón de mando, que si está enfermo. Algunos preguntaron, ¿qué le pasó en el pié?, ¿por qué cojea?. Otros indagaban si tenía que ver con chamanismo, brujería, si era de algún campesino o de algún indígena. Yo preferí no contestar aguardando nuevas preguntas... Momentos después, cuando descargué mi maleta en el piso y sobre ella puse el bastón, ese mismo alguien me dijo: ¿abandono mi bastón como abandono mis ideas?

Hace casi un año que me acompañaba este "no sé qué" elemento híbrido. Paso a paso marché con este nuevo pie, algunas veces torpe, otras más suelto, avancé por las calles de Manizales. Sólo puedo decirles que pieza por pieza se conformó algo muy especial, poco a poco, paso a paso, se ensambló hasta estar completo. Mis afectos hacia él eran mejores... se acoplaba perfecto en mi mano y estaba listo para acompañarme en una larga caminata.

Entonces mi olvido pudo más... Hasta ahora, yo suponía que como un hijo pequeño, él no iba a ningun lado sin mí, pero las cosas no se dieron de tal manera, él se fue o alguien lo tomó prestado...

La puerta aún lo extraña, y yo sigo buscándolo como si fuera MI VERDAD.