LUIS CARLOS VALENCIA GUEVARA
1906-1998
Por Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

En el lúcido texto de Aurelio Caicedo Ayerbe sobre Popayán, en el que expone su teoría sobre la ciudad y sus gentes expresa que "presentar la imagen de una ciudad en un cierto pasado y en su total fluencia colectiva, implica un doble enfoque que se funde en un lenguaje solidario. La imagen física solo puede lograr expresión en la intención estética. Y la imagen moral, o sea la idea que la ciudad suscita, sólo se alcanza en la vivencia de una tradición existencial que preserva de la crónica muerta denostada por Benedetto Croce como contrafigura de la historia profunda".

Precisamente esa intención estética de que habla el escritor, nutrida por la yuxtaposición de múltiples circunstancias que van conformando la tradición, requiere para poder perdurar, de la presencia de personas que tengan la capacidad para desempeñar oficios que recojan las variadas vertientes que llegan del pasado. Eso precisamente aconteció con la presencia de Luis Carlos Valencia en el Popayán de este siglo. La tradición colonial de artistas formales de la denominada pintura académica, pudo continuarse en los períodos subsiguientes, porque personajes como este notable artista payanés ayudaron a acrecentar y defender un patrimonio del que legítimamente se puede ufanar la ciudad. Lo hizo en forma humilde, sin alardes de ninguna índole, unas veces pintando al óleo los temas de su predilección - imágenes de santos y retratos de figuras sobresalientes de la patria - y en otras tallando y repujando en plata y cuero al mejor estilo de los grandes artesanos de la Madre Patria.

El Pintor Valencia - como fue siempre llamado en Popayán, su ciudad natal - se inició en la Escuela de Artes y Oficios de esta ciudad, al lado de maestros como Efraín Martínez y Coroliano Leudo. La institución, fundada por el ilustre Rector de la Universidad del Cauca, Antonio José Lemos Guzmán, contaba con sobresalientes profesores, algunos extranjeros, principalmente españoles y ecuatorianos y otros venidos de la capital del país. Valencia logra aprovechar al máximo esta primera etapa de su formación artística y luego se traslada a Bogotá donde continúa sus estudios con el Maestro Francisco Cano. Avido por conocer el Viejo Mundo y especialmente España, país que permanentemente lo imantó, viajó a Europa y se estableció en Madrid en donde culminó su preparación al lado del pintor Eduardo Chicharro.

A su regreso a Popayán, trae ya una marcada influencia de la escuela académica que no abandonará jamás. Amaba la belleza y sabía trasmitirla a una serie de objetos que en sus manos diestras se convertían en piezas artísticas. Construye muebles en madera de estilo español, que adorna con cuero repujado en cuyos espaldares aparecen escudos heráldicos o escenas de la literatura clásica. Elabora artísticos marcos en madera para pinturas, especialmente religiosas. Trabaja en altares y retablos para los templos de la ciudad y los realza con láminas de plata labrada. Su obra va dejando en la ciudad y en varios lugares de Colombia a donde envía sus bellas piezas, un legado artístico que prolonga en el tiempo la herencia de hábiles artesanos que vivieron en el Popayán de los siglos anteriores. En su casa-museo, localizada en un hermoso rincón del Popayán cercano al Puente del Humilladero, coleccionó obras de singular belleza y valor artístico - cuadros y muebles coloniales especialmente - y juntó armas antiguas, algunas de singular valor por su procedencia y raro diseño. Abría su casa con hidalguía y generosidad a propios y extraños, que podían disfrutar de un ambiente que reflejaba en forma auténtica los valores y tradiciones de una ciudad que siempre se consideró heredera legítima de las costumbres españolas.

A su muerte en 1998, un columnista de El País de Cali, dijo acertadamente que la vida del pintor Valencia "transcurrió en silencio, sin alardes, dedicado al cultivo de la belleza, la medida, el orden y la virtud de la paz". Sus hijos, educados en el culto a estos mismos valores, continuarían con especial talento en el campo de la música y la pintura el legado de su ilustre padre.