CARLOS LEMOS SIMMONDS: II
Jueves 31 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre la vida y obra de Carlos Lemos Simmonds. El Tiempo finaliza su editorial del 31 de julio diciendo: " No son muchos los colombianos como Carlos Lemos. Persistente, obstinado en sus creencias y estudioso en varios campos. Voraz consumidor de libros y cigarrillos (aunque dejó de fumar hace dos décadas), nunca amasó fortuna ni conoció riqueza porque su rigor personal y su vocación intelectual fueron incompatibles con la comodidad o la opulencia. Paz en su tumba.".

Por su parte el Editorial de El Liberal dice lo siguiente:

Lemos: el decoro en la política 
Página Editorial 
El Liberal 

31 de julio, 2003

En la madrugada de ayer falleció en la capital de la República el más importante de los caucanos vivos. Perteneciente a una estirpe que ha dado prestigio a Popayán por su talento y sus servicios a la democracia, al Liberalismo y a la patria, Lemos Simmonds acrecentó aún más estas características.

Foto El Tiempo 
Y aunque buena parte de su vida transcurrió en la capital del país, su talante era netamente caucano y siempre que tuvo la oportunidad no vaciló en declarar su pertenencia a esta su tierra y la de sus antepasados.

Luego de una juventud rebelde en la que militó en la izquierda marxista, buscó en el Liberalismo el escenario adecuado para el desenvolvimiento de sus sobresalientes capacidades intelectuales y políticas. Después de su regreso de Chile en donde acompañó a su ilustre padre el médico, político e historiador Antonio José Lemos cuando desempeño la Embajada de Colombia en ese país, entró de lleno al oficialismo liberal y nunca se apartó de esa línea. Pasaría por todas las posiciones de relevancia en su partido. En su nombre llegó a ser Presidente de la República, Vicepresidente, Ministro en tres oportunidades, Embajador en Inglaterra, en Austria y en la Organización de Estados Americanos, miembro de la Asamblea Constituyente del 91, Gobernador del Cauca, Representante a la Cámara y concejal de Bogotá. Pocos colombianos en los últimos años han tenido tantas distinciones en el servicio público, pocos como Lemos las han desempeñado con tanto decoro e idoneidad. En el recuerdo de sus compatriotas quedan hechos memorables de ese servicio a la Nación, como el episodio de la posición colombiana en la Guerra de la Malvinas, su lealtad sin sombras al Presidente en la época de una crisis que alteró la vida colombiana y en la que jamás se prestó para una posición de deshonra, su firmeza para defender el orden público amenazado, su intransigencia frente a las mafias que pedían la suspensión de la extradición, su aporte para promover la defensa del estado de derecho a través de las nuevas normas introducidas a la Carta.

Indiscutiblemente era un político culto. Por sus manos de lector infatigable pasaron miles de libros que devoraba con fruición. Leía historia, sociología, política, literatura, tecnología. La biblioteca de su casa era el centro de su vida. Tanto es así que también la escogió para que fuera velado en ella cuando inevitablemente sobrevino la muerte. Toda esa información humanística la vertía en sus columnas de la prensa, escritas con un castellano impecable y una claridad en la forma y el contenido que lo hicieron el preferido de miles de compatriotas que se orientaban con su prosa semanal.

En lo personal fue un hombre probo, sin apego a los bienes de fortuna, sin emprendimientos financieros, ni empresas distintas a las del espíritu. Deja un modelo de vida que muchos querrían seguir, porque representa el ideal del hombre que con carácter y verdad llamaba a las cosas por sus verdaderos nombres.

Acuñó el término “caucanidad” en la época de su paso fugaz por la Gobernación del Cauca. Con ello quiso invitar a sus conciudadanos a unirse bajo propósitos comunes, inspirados en los valores trascendentes de esta tierra. El mismo fue el más depurado representante de esas características. Por ello, el mejor homenaje que le podemos hacer al pie de su tumba es comprometernos a seguir su ejemplo de honestidad y firmeza.

Cordial saludo